Los sacramentales son signos religiosos aprobados por la Iglesia que nos ayudan a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción… el sacerdote Ramiro Rochín nos dice qué hacer y qué no hacer con ellos…

Pbro. Ramiro Rochín/ Párroco de Santa Cecilia

La palabra “sacramental” es algo tardía en la historia de la teología, pues se empieza a usar hasta bien avanzada la Edad Media, en la Escolástica. Sin embargo, sí estaba presente desde el principio del cristianismo, aunque no se les conociera con el vocablo “sacramental”.

Un sacramental es el usar cosas materiales o gestos visibles para significar realidades sobrenaturales. Desde el Evangelio, vemos a Jesús utilizando determinados materiales y practicando ciertos gestos con fines sobrenaturales, sin elevarlos a la categoría de sacramentos: usó barro al curar a un ciego, bendijo a los niños imponiéndoles las manos, bendijo a los apóstoles con las manos extendidas y les lavó con agua los pies en la Última Cena.

Los Padres de la Iglesia mencionan las diferentes bendiciones que hacían los obispos sobre objetos materiales como flores, ofrendas de aceite, de queso, entre otras. O los gestos que acostumbraban los antiguos cristianos, atestiguados por Tertuliano, como el signarse con la señal de la cruz en la frente antes de un evento importante.

   Para una definición oficial de sacramental podemos usar el Derecho Canónico: “Los sacramentales son signos sagrados, por los que, a imitación en cierto modo de los sacramentos, se significan y se obtienen por intercesión de la Iglesia unos efectos principalmente espirituales.”

   Es decir, los sacramentales dependen para su eficacia en la intercesión orante de la Iglesia, además de que es la misma Iglesia que instituye los sacramentales (a diferencia de los sacramentos, que fueron instituidos por Jesucristo).

Son muchísimos los sacramentales. Todas las bendiciones son sacramentales, los exorcismos también. Además las consagraciones que se hacen de personas, lugares u objetos. Aquí, por supuesto podemos incluir las bendiciones que se hacen sobre el agua (el agua bendita es un sacramental), sobre las medallas que suelen llevar los católicos, los cuadros o imágenes religiosas, etcétera. También son sacramentales los gestos como signarnos la frente con la señal de la cruz, o la bendición que los padres dan a sus hijos, por mencionar sólo algunos.

 

Los cinco “no”

1.- Verlos de manera supersticiosa. Hay personas que todos los años van a tomar la ceniza, que es un sacramental, y piensan que con eso les va a ir bien todo el año. Y en realidad la ceniza, como todos los demás sacramentales, lo que busca es prepararnos a vivir plenamente los sacramentos.

2.- Usarlos de manera indebida. Especialmente el agua bendita, pues hay gente que suele emplearla en todo tipo de ritos extraños, cuando más bien debe de usarse para ayudarnos a vivir mejor nuestro bautismo.

 

3.- Ser irrespetuosos con los requisitos de la Iglesia. La Iglesia ha marcado diferentes requisitos para cada sacramental. Por ejemplo, el escapulario de la Orden del Carmen no debe usarse así nada más, pues primero debe ser impuesto en la persona por un sacerdote.

 

4.- Darle más importancia a los sacramentales que a los sacramentos. Por más que seamos devotos de algún sacramental, por ejemplo la medalla de San Benito, jamás deben dejar de lado el lugar primordial en la vida del cristiano que ocupan los sacramentos.

5.- Despreciarlos. Otro error es despreciar los sacramentales y no usarlos para nada. Eso sería despreciar ese gran regalo que Dios nos da a través de la Iglesia.

 

Los cinco “sí”

1.- Utilizarlos mucho. En primer lugar creo que hay que usarlos mucho, pero siempre entendiendo que son para vivir mejor los sacramentos.

 

2.- Hay que usarlos siempre dentro de la Iglesia. Es la Iglesia la que instituye los sacramentales. Que este uso nos ayude a crecer como miembros de una comunidad eclesial, es decir, como miembros activos de nuestra parroquia o capilla.

 

3.- Ser agradecidos. Hay que agradecer a Nuestro Señor Jesucristo también, porque es gracias a su poder redentor que los sacramentales tienen efecto en nosotros.

 

4.- Usar diariamente el agua bendita. De manera especial es muy recomendable el uso diario del agua bendita, ya sea al persignarnos o al echar esta agua en nuestras habitaciones antes de dormir.

5.- Llevar un objeto bendecido. Es muy recomendable que siempre un bautizado lleve consigo algún objeto bendecido, como una medalla o un escapulario.

Para tomar en cuenta

   Un sacramental es algo sagrado, una herramienta sobrenatural más que nos da Dios para acercarnos a Él y a sus sacramentos. Es también un ejercicio del sacerdocio que tienen todos los bautizados. Su uso nos debe llevar a amar más a nuestra madre la Iglesia, porque a través de ella recibimos estos regalos divinos.

 

Testimonio personal

   Como sacerdote también uso los sacramentales. Aprecio, por ejemplo, la bendición que me da mi madre constantemente, así como el uso del agua bendita, o también llevo colgados en mi cuello la Medalla Milagrosa y el escapulario del Carmen. El uso adecuado de los sacramentales es una ayuda maravillosa para todos y allí me incluyo yo también agradecido.

 

Ejemplos de sacramentales

Bendiciones de personas y objetos

Medallas

Escapularios

Agua bendita
Rosarios

La señal de la cruz en la frente

Ceniza

Cuadros e imágenes religiosas

Consagraciones

Exorcismos