Una respuesta amable aplaca la ira, una palabra hiriente hace que aumente la cólera. (Proverbios 15:1)

 

Sergio y Amanda González/ Encuentro Matrimonial Mundial/ México

La violencia matrimonial se caracteriza por presentar tres etapas que cuando no se atienden, llegan a ser recurrentes:

1.- Acumulación de tensiones. Agresiones verbales, restricción de recursos, humillaciones y vejaciones, chantaje, control de actividades, celos excesivos, maltrato psicológico.

2.-  Explosión. Agresiones físicas graves, insultos, forzar relaciones sexuales.

3.- Luna de miel. Sentimientos de culpa, arrepentimiento por las agresiones, promesas de no volverlo hacer, manipulación.

 

¿Cómo podemos prevenir esta violencia?

Para evitar caer en un círculo vicioso como matrimonio, lo mejor es prevenir. Es preciso enfocarse en la primera etapa, para la cual se presentan los siguientes consejos:

 

  1. Llegar a acuerdos y establecer límites en el matrimonio, ya que los actos violentos empiezan por la falta de comunicación

Ejemplo:  En nuestro matrimonio no habrá gritos, insultos, manoteos.

Resolveremos nuestras diferencias sin que los hijos estén presentes.  

No hablaremos mal del otro con los demás.

Evitar involucrar en nuestros problemas a la familia política

 

  1. 2. Comunicar nuestros sentimientos más que los problemas o diferencias que tengamos.

Ejemplo: Me siento preocupada e intranquila insegura y molesta porque el dinero no nos alcanza para cubrir nuestras necesidades.

Me siento molesto y frustrado porque estuviste todo el día fuera, no hay comida y tengo hambre.

 

  1. Aprender a escuchar buscando entender y comprender más que ser comprendido.

Ejemplo: Percibo que estas muy enojado y quisiera poder ponerme en tus zapatos para poder apoyarte y que resolvamos esto juntos.

 

  1. Dejar de lado el deseo de ganar o tener siempre la razón cuando lo importante es encontrar una solución en la que sí es posible no haya ganadores ni perdedores.

Ejemplo: Ok, ¿qué te parece si redistribuimos nuevamente nuestros gastos?

 

  1. Generar y fomentar un ámbito de respeto. El respeto no sólo implica hablar sin gritar o sin decir groserías, también significa saber aceptar las diferencias, tolerancia a lo que no nos gusta, paciencia, sin que esto implique aceptar algo a cualquier precio.

 

  1. Si hay mucha frustración, enojo, resentimiento acumulado y no lo puedes expresar  con tu esposo(a) en buena forma, mejor acudir a un matrimonio estable, sacerdote o confesarte regularmente como un medio para desahogarte.

 

  1. 7. Si existe un problema de alcoholismo, adicciones, drogas, salud mental, trauma severo,   buscar ayuda médica y profesional según sea el caso (neurólogo, psiquiatra, psicólogo, AA, grupo de apoyo)

 

  1. 8. Si alguno de los esposos se pone violento, retirarse inmediatamente y solicitar ayuda (refugiarse en casa de algún familiar, llamar al 911, denunciar)

 

  1. No aceptar la violencia física (cachetadas, golpes, estrujones) bajo ninguna circunstancia. Está comprobado que cuando se acepta una vez, comienza un proceso que se vuelve cotidiano.

 

  1. Lo que más recomendamos es vivir un Fin de Semana de Encuentro Matrimonial, donde pueden aprender un método muy efectivo de comunicación y relación de Pareja.

 

Fin de Semana de Encuentro Matrimonial

15, 16 Y 17 de febrero 2019

 

Noches de Información:
31 de enero, 07, 09 Y 12 de febrero

7:00 a 8:00pm y 8:00 a 9:00pm

Parroquia San Mateo