Ya explicamos en una pasada entrega cómo algunos factores de divorcio se pueden advertir en rasgos que presenta el hombre durante el noviazgo. Ahora explicamos los tipos de mujer con los que un hombre cristiano no debería casarse para evitar llegar a un rompimiento.

 

ReL/ Presencia

En la pasada edición, presentamos fragmentos de un artículo de una revista cristiana en la que el autor explicó los diez tipos de hombres con los que las mujeres cristianas no deberían casarse, con reflexiones de servidores católicos de nuestra diócesis, que trabajan en apoyo a los matrimonios y familias.

Esta semana presentamos una segunda parte de este artículo, que el mismo autor compartió al ver el impacto que tuvo la primera entrega.

En esta ocasión, Periódico Presencia también consultó a laicos y sacerdotes que apoyan a las parejas para llevar un mejor matrimonio.

Ellos nos ayudaron a descubrir por qué estos diez tipos de mujer no deberían ser candidatas al matrimonio por un hombre cristiano.

Esto bajo la premisa de que hay algunos defectos en los que se puede trabajar, pero en todo caso, eso debería buscarse antes de la unión matrimonial.
De acuerdo al autor del artículo original, elaborar la lista de los tipos de mujeres, fue más difícil que la de hombres. Aquí están:

 

  1. La no creyente
    El autor del artículo considera que la Biblia deja “absolutamente claro” que los cristianos no deberían casarse con no creyentes, y para ello cita 2 Corintios 6, 14: “No os atéis con no creyentes” o bien “No os unzáis en yugo desigual con los infieles”.

Sin embargo, dice que no está tan “absolutamente claro” que la Biblia prohiba taxativamente el matrimonio con no cristianos, aunque pueda ser humanamente recomendable para muchas parejas.
En 1 Corintios 7,14, San Pablo explica qué sucede en los matrimonios donde un cónyuge no es cristiano y queda claro que no se opone completamente a esos matrimonios: “El marido no creyente queda santificado por su mujer, y la mujer no creyente queda santificada por el marido creyente”, una cita que recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica en su párrafo 1637.
El Catecismo añade: “Es un gran gozo para el cónyuge cristiano y para la Iglesia el que esta santificación conduzca a la conversión libre del otro cónyuge a la fe cristiana. El amor conyugal sincero, la práctica humilde y paciente de las virtudes familiares, y la oración perseverante pueden preparar al cónyuge no creyente a recibir la gracia de la conversión”.
Estadísticamente, la principal causa de conversión al catolicismo por parte de adultos en países de Occidente es que su cónyuge o novio/a pertenece ya a la Iglesia Católica y desean compartir su fe. Pero muchos podrían considerar que lo prudente es que la pareja se se bautice o se convierta en la fase de noviazgo y se casen cuando esta fe haya madurado un poco.
Por su parte, el padre Omar Gutiérrez, asesor del Movimiento Familiar Cristiano, reflexionó sobre el caso en el que un hombre tuviera una esposa no creyente:

“La mujer no creyente arrastra a su cónyuge y lo aleja de su relación con Dios, esto puede traer consecuencias para el hombre como la duda o la necesidad de buscar nuevas formas de fe. La Sagrada Escritura  deja muy claro que los cristianos no deberían casarse con personas no creyentes. Una muestra de ello es 2 corintios 6; 14 “No se aten con no creyentes”.

Y agrega que la mujer que no es creyente “puede ser una piedra de tropiezo o una atadura para no entregarse totalmente a Cristo”.

“El hombre necesita una esposa que ame a Jesús más aún de lo que los ama a ustedes”. El hombre para que crezca en plenitud en su espiritualidad necesita un apoyo de alguien que comparta su vida no sólo en lo físico o lo sentimental sino también en lo espiritual”.

Para el padre Omar, “el matrimonio creyente es signo de garantía en cuestión de valores cristianos para sus hijos”.

En 1 Corintios 7; 4 San Pablo explica: “El marido no creyente queda santificado por su mujer y la mujer no creyente queda santificada por su marido.

  1. La chica materialista
    El autor del artículo escribe una anécdota sobre este tipo de mujer:

“Un amigo mío estaba prometido a una chica de familia rica. Él ahorró durante meses para comprar un anillo a la chica, pero cuando se declaró, ella le dijo que debía volver a la joyería y comprar un diamante más grande. Ella le empujó a endeudarse por un anillo que cumpliese sus expectativas. La chica quería un estilo de vida Tiffany con el sueldo Wal-Mart de él. Dije a mi amigo que se estaba metiendo en problemas.”

Y dice: “A menos que quieran vivir endeudados el resto de la vida, no se casen con una chica que tiene signos de dólar en sus ojos y 8 tarjetas de crédito en su bolso Gucci”.

 

Al respecto, el padre Omar Gutierrez, asesor del MFC en  la diócesis, afirma:

“La mujer materialista tiende a saciar con cosas materiales algún vacío en su vida, haciendo víctima de esto a su cónyuge. En Mateo 19; 23-30 nos dice Jesús “…y todo aquel que por mí haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o esposa o hijos, o propiedades, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna…”

Una de las condiciones que Jesús nos muestra para santificarse es el ponerlo a él en primer lugar en nuestra vida, Él quiere estar antes que nuestra familia y seres queridos, con mucha más razón antes que todo bien material, por eso una mujer materialista puede llevar a la perdición no sólo su matrimonio, sino también su persona e incluso la propia salvación y la de los suyos.

 

  1. La diva
    Parael autor del artículo, Lee Grady, este tipo de mujer es la versión femenina del macho que se cree superior a las mujeres.

“Piensan que el mundo gira a su alrededor y no lo piensan dos veces si han de herir a alguien para demostrarlo. Sus palabras son tajantes y sus exigencias chasqueando dedos no son razonables. El articulista dice que algunas de estas mujeres podrían llegar a tener un cargo de responsabilidad en la iglesia, pero advierte: “no se engañar por su charla superespiritual. Los verdaderos líderes son humildes”.

“Si no ven humildad cristiana en la chica con la que salen, retrocedan y sigan buscando en otra parte”.

Alberto y Tere Chávez, del Movimiento diocesano Congreso de matrimonios, explicaron que la mujer diva se cree única, está segura que su esposo no pudo encontrar a alguien mejor e incluso ve a su propio esposo como inferior a ella.

“Piensa que merece todo y es capaz de hacer que su esposo adquiera deudas muy grandes para complacerla. Siempre está ofendiendo a su marido con palabras hirientes que son como dardos envenenados, diciéndole que él no vale nada etcétera”.

Alberto y Tere advirtieron que este tipo de mujer nunca reconocerá sus errores, porque no tiene humildad, que es ella quien toma las decisiones sin contar con la opinión de su marido y, lo más grave, puede que no reconozca la necesidad de Dios en su matrimonio.

“También reflexionamos que la diva se cree más importante que la familia del esposo pues quiere ser siempre el centro de atención y eso puede acarrear problemas”, dijeron.

 

  1. La Dalila
    “¿Se acuerdan de Sansón?- escribe el articulista Grady- El fue ungido por Dios con fuerza sobrenatural, pero perdió su poder cuando una mujer seductora averiguó su secreto y le hizo el corte de pelo más famoso de la historia”, agregó el articulista al explicar el tipo de mujer “Dalila”, de la que añade:

Una mujer que no ha entregado su sexualidad a Dios te cegará con sus encantos, romperá tu corazón y te robará la unción”.
“Si la mujer ‘cristiana’ con la que quedas en la iglesia viste provocativamente, coquetea con otros chicos, hace comentarios sexualmente inapropiados en Facebook y te dice que está bien el sexo antes del matrimonio, escápate de esa relación antes de que te atrape”, advierte el autor.

Y por su parte Alma y Jesús Portillo, de Congreso de Matrimonios, advirtieron a los hombres cristianos sobre este tipo de mujer:

“Que no te ciegue tu fortaleza, al creer que puedes vencer a una mujer como Dalila,

porque con sus seducciones, va a conseguir de ti lo que quiera”.

Para el matrimonio Portillo, una mujer como Dalila es “traicionera, chantajista, egoísta e insistente hasta conseguir sus malos propósitos. El amor no es lo que la mueve, sino sus propios intereses”.

Y señalaron:

“Si te casas con ella, no te extrañe que toda tu vida sea manejada por sus caprichos, y no alcances la verdadera felicidad, que es la entrega de un amor desinteresado, donador y edificante”.

“Si te das cuenta en el noviazgo de ello, usa tu fortaleza y la sabiduría que Dios te da para tomar la mejor decisión, aunque te duela.  Date la oportunidad de encontrar la mujer adecuada”.

Los Portillo recordaron que el propósito de Dios para el matrimonio “es que seamos una ayuda adecuada y complemento el uno para el otro y así llegar a ser un solo ser”.

  1. La mujer pendenciera
    Estas mujeres, dice Lee Grady, son sobre todo mujeres que arrastran heridas o agravios antiguos, quizá de una vida anterior, y que no “pasan página”. Pero advierte que esto puede ser un síntoma de que no están dispuestas a perdonar.

“Si la mujer con la que sales está repleta de ira y de falta de perdón, las discusiones, portazos y dramas arruinarán vuestra vida juntos. Insiste en que busque ayuda, asesoramiento y oración”.

Al respecto, Claudia y Alfredo Hernández, del Movimiento Familiar Cristiano recordaron la cita bíblica: “Más vale habitar en un país desierto que con una mujer pendenciera y de mal genio” Prov. 2; 19.

“La mujer pendenciera se refiere a las mujeres que constantemente provocan la pelea o buscan discutir. Una mujer que se regocija en el conflicto difícilmente podrá desarrollar una relación sana y mucho menos darle paz y calma a un hogar”, señalaron.

También citaron Proverbios 27; 15-16, donde dice: “Gotera incesante en día de lluvia y mujer pendenciera, se asemejan: querer frenarla es como frenar el viento o recoger aceite con la mano”.

“Una gotera puede provocar un derrumbe de una montaña o atravesar las piedras más duras, así es la mujer pendenciera para el hombre. Una mujer que vive del conflicto tendrá la facilidad de atravesar el corazón con palabras y disgustos. La mujer pendenciera tiende a vivir del pasado, pero sobre todo del pasado que le ha hecho daño, de ahí que su actitud se vuelva repetitiva y rencorosa hacia todos los hombres”.

Por eso, Claudia y Alfredo concluyen su reflexión:

“Cuando Dios creó al hombre y a la mujer pensó en dos seres semejantes; diferentes en características físicas, pero que se complementaran el uno al otro con esas mismas diferencias”.

  1. La controladora
    De acuerdo al autor del artículo:

“Igual que hay algunos chicos que piensan que pueden dirigir un matrimonio como una dictadura, hay mujeres que intentan manipular las decisiones para conseguir lo que quieren. Por eso el asesoramiento premarital es tan importante. No querrás esperar a que lleves dos semanas casado para descubrir que tu esposa no confía en ti y quiere controlarlo todo”.
Por su parte, Claudia y Alfredo Hernández reflexionaron sobre este tipo de mujer con esta cita de Proverbios (9; 2): “No te entregues ciegamente a una mujer, hasta el punto que llegue a dominarte”.

El matrimonio afirmó: “Igual que hay hombres que pretenden ser quienes “deben” tomar las decisiones o peor aún, piensan que son ellos quienes deben gobernar sobre un hogar, así también hay mujeres que de alguna manera buscan manipular las decisiones de los hombres y hasta de sus propios hijos”.

“Este tipo de mujer tiende a acudir al chantaje y a la desconfianza para saciar su egoísmo. Una mujer controladora tiende a juzgar, no le interesa consensuar ni acepta equivocaciones, por el contrario siempre busca hacer su propia ley manipulando a todos a su alrededor”.

En este sentido, los servidores del MFC recordaron que la palabra de Dios enseña la forma en la que una pareja debe convivir ya que, “si se acatan sus mandamientos, tanto hombre como mujer pueden vivir una vida plena dentro del matrimonio o dentro de la relación del noviazgo, y es esta última donde tienen la oportunidad de conocer y elegir a su pareja de modo que ambos lleguen preparados para formar esa familia que se asemeja a un equipo en el que las decisiones se toman entre todos, cuidando la integridad de sus miembros”.

Claudia y Alfredo concluyeron con esta cita: “Una buena esposa es como el premio mayor de la lotería, le tocará en suerte al que teme al Señor” ( Eclo26,3).

 

  1. La niña de mamá
    “Es normal que una esposa novata llame a su mamá con regularidad buscando apoyo y consejo. Pero no es normal que la llame 5 veces al día para comentar cada detalle de su matrimonio, incluyendo su vida sexual. Eso es estrambótico”, escribió el articulista Lee Grady. Y agrega:

“He tratado con chicos cuyas esposas permitían a sus madres -¡o padres!- un control total de su matrimonio. Genesis 2,24 dice que el hombre dejará a sus padres y se unirá a su mujer. Los padres deberían quedar muy en la retaguardia del matrimonio de sus hijos. Si tu novia no ha cortado los hilos, vete con cuidado”.
Nos ayudó a reflexionar sobre este tipo de mujer el padre Antonio González, asesor del Movimiento Encuentro Matrimonial:

“Una situación así incapacita para ser una persona autónoma, independiente. Será siempre alguien que busca que le digan qué hay que hacer; no está capacitada para tomar decisiones serias, que comprometan de manera libre y responsablemente a un estilo de vida como es el matrimonio.  Se dejará llevar por caprichos no por motivos razonados para ordenar, para organizar la vida, y este es un impedimento difícil para una relación matrimonial”.

De acuerdo al padre Antonio,”una relación matrimonial de una persona así está expuesta a intervenciones de otras personas, sobre todo de la mamá, del papá o de los hermanos, en lo que toca a la vida de dos, a la vida matrimonial. Claro que  la vida matrimonial se puede enriquecer con opiniones en muchos aspectos, pero esto va a estar en lo esencial del matrimonio”.

“No habrá crecimiento ni madurez humana en la persona ‘hija de mamá’, menos en el matrimonio y en la vida familiar, que será un fracaso seguro, no habrá el juicio maduro para los acontecimientos y las circunstancias que se viven con cierta fuerza en la relación matrimonial”.

“Esta persona es muy influenciable, fácil de manipular y esto es un  impedimento muy serio, hasta para la validez de una relación humanamente, más para la validez de un sacramento”, advirtió el sacerdote.

  1. La adicta
    Sobre este tipo de mujer el padre Antonio González, de Encuentro Matrimonial, reflexiona:

Lo fundamental para cualquier relación de convivencia cercana, con mayor razón en el matrimonio, es el amor y la comunicación. Una mujer adicta está centrada en sí misma, no sale de sí misma y es incapaz para dar de sí misma. Para poderse comunicar está incapacitada” .

En este sentido, advirtió que la mujer adicta no puede dar amor, ni cariño, (pues estará más bien necesitada) y eso impide que haya una relación, pues está impedida de poder relacionarse de manera sana, normal, ordinaria, no es la persona adecuada para casarse”.

El padre agregó:

“Una mujer con adicciones no es tierra fértil para dar vida ni en el aspecto físico ni en el aspecto moral, menos en el aspecto religioso. Un hombre cristiano debe tener mucho cuidado en el trato y en las decisiones de llevar una vida junto a una mujer adicta, no solamente es no casarse por la Iglesia, sino simplemente no casarse, porque pueden convivir una temporada y llevarse bien, pero a la larga no van a salir adelante sino trabajan en ese aspecto que impide la madurez humana”.

El articulista escribió al respecto: “Hay mucha gente en la iglesia hoy que no ha sido discipulada adecuadamente. Muchos aún sufren por varios tipos de adicciones: alcohol, drogas ilegales, medicinas, pornografía- bien porque no confrontamos estos pecados desde el púlpito o porque no apoyamos lo suficiente a estas personas. Jesús puede liberar completamente a una persona de estos hábitos, pero tú no deberías esperar a estar casado para descubrir que tu esposa no se mantiene sobria. Quizá aún estés llamado a casarte con ella, pero no es sabio llevarla al altar mientras tu novia no haya afrontado en serio sus problemas”.

  1. La mentirosa

Sobre este tipo de mujer reflexionó el padre Antonio González.

“Algo que sostiene la vida matrimonial es la confianza que brota del amor entre el esposo y la esposa, es un elemento indispensable en una convivencia tan cercana de una entrega personal mutua en todo, y sobre todo en la fidelidad. Ser mentirosa incapacita para la fidelidad completa, porque la fidelidad no significa solamente vivir la vida sexual como pareja sino toda la vida, y todo loque implica el ser de la persona como su relación con los demás y con lo demás tiene que ser algo que se comparta, que no se mienta, que no se esconda, que haya claridad y una persona mentirosa va a ocultar”.

“Es un impedimento muy fuerte para la fidelidad entendiendo la infidelidad en un sentido más amplio no solo en lo sexual. La mujer mentirosa está incapacitada para llevar una relación honesta, verdadera, autentica, quizá si haga esfuerzos por salir adelante pero los obstáculos que se van a presentar van hacer fatales. Un hombre cristiano no debe casarse con una mujer mentirosa”.

 

  1. La que abandono a sus hijos

Este tipo de mujer quizá no sea muy común, pero existe. Sobre ella  nos ayudó a reflexionar el padre Omar Gutiérrez, del Movimiento Familiar Cristiano.

En el mundo de hoy la mujer ha buscado “liberarse” en un sentido erróneo tomando ciertas actitudes que en algunos siglos anteriores “la sociedad” creía que sólo los hombres hacían; el abandonar a los hijos. Ésta es una de las acciones que nunca se esperaría de una mujer y mucho menos de una mujer que se dice cristiana ya que es quien lleva en su seno a los hijos durante 9 meses. Abandonar un hijo no nada más se trata de cortar un vínculo sentimental de una madre, sino de lo que esa mujer será capaz de hacer a aquellos quienes no han venido de su vientre.

Una de las citas bíblicas que dejan ver a Dios con el esplendor de su ternura y de su amor por nosotros es Isaías 49; 15 “¿puede una mujer olvidar a su niño de pecho sin compadecerse del hijo de sus entrañas? aunque ellas se olvidaran yo no te olvidaré” ante esta cita bíblica un anti testimonio es lo contrario a esta manifestación de amor por parte de Dios, el hombre que se casa con una mujer que abandona a sus hijos es cómplice de un crimen.