Sebastian Campos/Catholic link

Los católicos estamos invitados a vivir la Cuaresma con recogimiento asumiendo una actitud de compañerismo con Jesús, sobre todo con lo que prontamente celebraremos: la Semana Santa, un tiempo de desierto, de purificación, de privación voluntaria para alcanzar virtudes ayudados de la mano de Dios.

La invitación es la de siempre, hacer este camino de la mano de tres prácticas espirituales fundamentales: la oración, el ayuno y la abstinencia y la caridad. Estas prácticas, no responden solo a anticuados rituales que la Iglesia impone con el fin de amargarnos la vida, sino que buscan conducir nuestro corazón hacia Dios.

Siendo así, queremos darte algunas ideas para vivir el ayuno, esta práctica espiritual con siglos de antigüedad, de la que se habla mucho, se recomienda, pero no se practica tanto…

Estas ideas, todas cotidianas y sencillas, no buscan relativizar el ayuno y la abstinencia “bajando la vara”, sino que pueden ser un primer paso para aquellos que por primera vez se están proponiendo vivir la Cuaresma de corazón.

Aquí las propuestas:

1 Deja de enviar mensajes mientras conduces

No sólo porque está prohibido por ley en la mayoría de los países, sino porque es una conducta irresponsable para con uno mismo y con los demás. Seguro que no hay asuntos tan urgentes como para tener que ser respondidos mientras se conduce y si lo fueran, siempre es posible detenerse, estacionar y responder sin poner a nadie en riesgo. Ayunar el uso de tu smartphone en Cuaresma, pero que este hábito permanezca para siempre.

2 Lava la vajilla

No hagas alarde, levántate sigilosamente de la mesa, ordena la vajilla y lávala sin presumir, como un «ninja»; que tu familia simplemente descubra que todo está limpio y ordenado como una sorpresa. No importa si no es tu turno, no importa si lo acababas de hacer, no importa si tu no utilizaste nada de lo que se ensució; ofrece ese pequeño esfuerzo doméstico como un ayuno; estás ayunando tu tiempo de descanso, tu comodidad regalándoselo a aquellos que viven contigo.

3 Habla con Jesús no solo cuando necesites ayuda

Pudiera ser que nuestras oraciones más que conversaciones con Jesús, tienden a ser listas de solicitud de ayuda. No hay nada de malo en eso, no te sientas culpable, Él nos ama y nos ofrece su ayuda y consuelo siempre; pero es buena idea mantener una actitud de oración, sobre todo en Cuaresma, mantenerte hablando con Jesús como quien habla con un amigo, contarle tus cosas, dejarte acompañar en lo cotidiano, aún cuando no necesitas ayuda.

4 Vacía los basureros, ¡todos!

En casa, en el trabajo, en el colegio, en la universidad, donde sea que puedas, hazlo; vacía los basureros. Ayudar en esa tarea, muchas veces desagradable aliviará a quien tenga por función. Es un esfuerzo sencillo, un ofrecimiento muy fácil de hacer que cambiará el día de otra persona, de un «Jesús» presente en el prójimo.

5 Haz la caminata de la mentira

Si te descubres a ti mismo mintiendo, levántate, apártate y da una breve caminata. No es un auto castigo, es un momento para pensar sobre la necesidad de mentir o el impulso no controlado de faltar a la verdad conscientemente. No sigas encumbrando aún más alto algo que no es verdad, solo camina y toma un respiro dándote la oportunidad de hacer las cosas bien.

6 Deja de hablar del ayuno

A veces cuando logramos algo que se nos ha costado trabajo, nos gusta compartirlo con los demás, pero en el caso del ayuno, ayuna el comentarlo en público, sobre todo porque Jesús nos invita a hacerlo. De hecho él critica a los que ayunan y se jactan de su gran piedad y virtud (Mt 6, 16-18). Que tu ayuno, cual sea que fuere, sea algo íntimo, entre Jesús y tu.

7 Si eres crítico, calla y reza

Si eres de esas personas con agudeza y sensibilidad para descubrir aquello que los demás no hacen bien (ya sea sin querer o por negligencia), durante esta cuaresma calla, respira profundo y reza por ellos, acompáñalos con tu oración para que salgan de su error y al mismo tiempo forja en ti en el dominio propio.

8 Ayuna agua, pero en la ducha

No hablo de una ducha corta y en donde solo te mojas, la idea no es que salgas de casa sucio, sino que descubras que puedes asearte con menos. Más que un asunto de economía y ahorro se trata de una invitación a la austeridad, de aprender a vivir nuestra rutina sin gastos innecesario.

9 No finjas que no tienes tiempo

¿Quién no está ocupado y los días se le pasan uno tras otro con la agenda llena de actividades y compromisos? No se trata de que seamos unos ociosos que mienten diciendo que están atendiendo asuntos importantes para justificar su falta de compromiso. Todos estamos ocupados. Pero a la vez todos podemos hacernos un tiempo. Ya sea tiempo para ir a una Hora Santa, para conversar con amigo, tiempo para ir a misa los domingos. Si tienes tiempo no finjas que escasea.

10 Borra una app de tu teléfono

Mucho se habla del uso desmedido que damos a los smartphones y como estos modifican nuestras conductas. Ayunemos una aplicación durante 40 días. Obvio que habrán algunas que necesitas para trabajar o mantener el contacto con tu familia, pero otras son meramente recreativas, que alimentan tu ocio y te enajenan, aislandote de todos. En lugar de ayunar algún alimento en especial (o además de un alimento en especial), private de una aplicación, una que signifique realmente una renuncia y ofrece esa incomodidad.

11 Evita las fotos, prefiere los recuerdos

Hay momentos que invitan a ser registrados con una fotografía, ya sea para los archivos personales como para compartirla en redes sociales (¡sobre todo para compartirla en redes sociales!). Que no sea un acto reflejo el sacar tu teléfono y fotografiar el momento, más bien toma consciencia de lo que está ocurriendo y contémplalo de corazón. Sin cámaras, sin fotos, solo con tus ojos y tu alma abierta para guardar el recuerdo de lo que estas viviendo. Que no te preocupe la luz o el flash, preocúpate de sacar una foto mental que dure para siempre.

12 Desayuno para todos… sí, eso significa levantarse antes

Las mañanas son un momento difícil, muchos no comemos bien solo porque el preparase una comida rica y adecuada para soportar las demandas del día, implica levantarse antes y uno siempre valora esos minutos extra en la cama. Un día de estos, en Cuaresma, prívate de esa vuelta de más en la cama, salta de ella y levántate antes que los demás en casa para preparar el desayuno para ellos y ayudarlos a comenzar su día. Es un ayuno pequeño, salir de la cama, pero ni te imaginas como cambia el despertar de los demás.

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