Ana María Ibarra/ Claudia Iveth Robles

Durante el tiempo litúrgico de la Cuaresma, la Iglesia propone medios concretos que nos ayudan a vivir la dinámica de este período especial de purificación.

Preguntamos a sacerdotes de la diócesis local qué les aconsejan a los fieles juarenses para vivir los cuarenta días de preparación para la Pascua y esto nos compartieron:

 

Padre Oscar González, vicario de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús

  1. Hacer un buen examen de conciencia

Hacer un buen examen de conciencia es importante, porque vamos a entrar en un camino de renuncias, de mortificación y de conversión, un cambio de vida. Al hacerlo estaré muy consciente de mi realidad de pecado, de mi fragilidad, para que así, una vez identificado, pueda tomar los medios cuaresmales necesarios para erradicar, dominar y ofrecer mi pequeñez al Señor para que lo transforme y después acercarse al sacramento de la reconciliación para vivir con mayor fortaleza y gracia este tiempo cuaresmal.

Tenemos muchos exámenes de conciencia que nos propone la Iglesia, pero a mí me ha ayudado meditar estos dos puntos:

Pedirle a Dios comprender la magnitud de mi pecado que daña mi alma, y lo más importante, cómo daña mi relación con Dios.

Poder experimentar verdadero dolor del pecado, para no volver a caer en ello y de esta forma haya verdadero arrepentimiento

 

  1. Incrementar la oración ante el Santísimo Sacramento

El tiempo que sea conveniente según nuestra alma esté dispuesta a estar con Dios                    porque la disposición  de un alma ante Dios no requiere mucho tiempo sino el tiempo que sea necesario porque puedo estar poco con mucho fruto o puedo estar mucho tiempo y  con poco fruto. Todo depende cuanta sed tiene el alma de estar con Dios, lo importante es estar con Él y más si en este tiempo de Cuaresma queremos vencer algunos de nuestros pecados.

 

Padre Jesús Manríquez, formador del Seminario

  1. No tener miedo de enfrentar nuestro pecado

La Cuaresma es una oportunidad para reflexionar en lo que somos, y desgraciadamente somos pecadores. Nuestro pecado es aquel momento, aquella decisión, aquel acto que nos alejó del amor de Dios. Reflexionar sobre nuestro pecado y mirarlo de frente es una oportunidad para restituir nuestro amor con Dios y nuestra visión de nosotros mismos. Somos pecadores pero no somos nuestro pecado y hay que recordar que Cristo ya venció el pecado, por eso podemos decir: “¡Feliz la culpa que mereció tal redentor!”.

 

4.Hacer ayuno

Este acto hace surgir nuestro verdadero ser, el que se relaciona con Dios, el que no necesita de imágenes o máscaras para ser amados por él. El ayuno va “cincelando” nuestro ser. A lo largo del tiempo vamos acumulando cosas innecesarias a nuestro ser. Practicar el ayuno en esta Cuaresma nos restituye en nuestra imagen original: hijos amadísimos de Dios e imagen de su hijo. Practicarlo es darle material al “artista” para que termine su obra de arte en nuestra persona.

 

Padre Aurelio Saldivar, párroco de Santa Cecilia

  1. Vivir los domingos familiares

El domingo es para la familia. En esta Cuaresma aconsejo ponerse como meta compartir los domingos con la familia: asistiendo a misa, ir a comer, platicar, escuchar a cada miembro de la familia.

 

  1. Dar oportunidad de trabajo a los jóvenes

Ayudar a los jóvenes a conseguir trabajo o darles oportunidad si se es dueño de una empresa. Si faltan oportunidades es más fácil que el joven caiga en una adicción. Prevenir es mejor que lamentar o culpar al otro.

 

Padre Jaime Melchor, formador del Seminario

  1. Buen trato a los demás

Algo práctico sería ponernos a examinar cómo ha sido nuestra actitud en el trato con los seres queridos. Cuánta paciencia tenemos con los demás. Tener disponibilidad para el servicio generoso.

 

  1. Visitar enfermos o asilos

De esta manera podemos encontrarnos con Cristo en su Pasión, que es el misterio que contemplamos en estos días santos. Prepararse para la Fiesta de la Pascua, compartiendo nuestra fe con ellos.

 

Padre Istibal Valenzuela, párroco de San Isidro Labrador

  1. Aprender a orar de verdad

Jesús nos dice: “No todo el que me diga Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos”, hace falta más que decir palabras, más que rezar. Aprender a orar implica una humildad para convertir mi vida en lo que el Señor me pide, aprender a orar en espíritu y en verdad, que la vida toda se vuelva una oración continua. Me inscribí con mis feligreses en Talleres de Oración y Vida. Nuestros rezos hay que valorarlos, son un “trampolín” para aprender a orar.

 

  1. Ahorrar con lo que decida ayunar

Hacer un ahorro con aquello con lo que decida ayunar (cine, chocolates, cigarros, licor, etcétera). Si dejo de comprar algo es para ahorrar ese dinero, y no sólo ahorro dinero, sino, ahorro ese tiempo. Con ese ahorro de las siete semanas de Cuaresma hacer un donativo a un asilo o un albergue en la Semana de Pascua.

Presentamos la primera parte de este artículo en el que sacerdotes de nuestra diócesis nos ofrecen consejos para vivir mejor la Cuaresma 2017 que hoy inicia. Hoy presentamos diez consejos y mañana, el resto.