Recientemente se aprobó la despenalización del aborto en Irlanda y Argentina…Expertos reflexionan sobre los motivos que generaron esta aprobación y sobre la acción necesaria de la Iglesia…

 

Agencias

El reciente referéndum en Irlanda para abolir la enmienda constitucional que protegía a los niños no natos sucedió debido a una “tormenta perfecta” de influencias, afirmó un líder del movimiento provida de dicho país.

Muchos factores confluyeron para que el voto del pasado 25 de mayo pasado rechazara la Octava Enmienda, declaró Lisa O’Hare, portavoz de Human Life International Ireland.

Entre ellos está la progresiva secularización de una población que antes era firmemente católica, un cambio facilitado “por el fracaso de la propia Iglesia a la hora de educar y formar adecuadamente a sus miembros más jóvenes; una jerarquía que ha sido silenciada por los medios y la cultura popular debido a escándalos recientes y debilitada por un disentimiento interno, sumado al constante impacto de la revolución sexual y de una cultura del relativismo”.

“Todos estos factores han influido directamente en Irlanda”, dijo O’Hare en una entrevista.

 

Voto del pueblo

Aproximadamente dos tercios de los que votaron en el referéndum optaron por reemplazar la Octava Enmienda por una formulación que prepare una regulación del aborto. Se espera que la legislación que permita el aborto se introduzca en el Parlamento antes del verano.

Como el referéndum de 2015 para permitir a las parejas del mismo sexo casarse en Irlanda, el voto para derogar la Octava se considera el primero en la historia en que el pueblo de una nación vota por sí mismo para legalizar el aborto.

En opinión del sacerdote Denis Vincent Twomey, profesor emérito de teología moral en la universidad St Patrick’s College en Maynooth, la razón más profunda de este “cambio extraordinario” es que el catolicismo se ha convertido principalmente en un “fenómeno cultural ritualizado”, comentó el padre Twomey en una entrevista. “Los católicos por convicción son limitados”.

“Las personas han nacido en el catolicismo y quizás sigan la Iglesia durante los diferentes ritos de transición, pero sin duda no ha sido una comunidad católica viva durante ya cierto tiempo”, afirmó O’Hare. El referéndum ha sido una “forma dolorosa de darnos cuenta del secularismo de la nación que estamos sufriendo”.

Human Life International confiaba en que quedaba suficiente espíritu católico en Irlanda como para ganar el voto al No. Por lo visto, no lo había, pero sí quedaba suficiente de un espectro de una característica de la fe como para impulsar el voto de derogación, afirmó el padre Twomey, que fue estudiante de doctorado con el cardenal Joseph Ratzinger en Ratisbona.

 

En Argentina

Por otro lado, en Argentina, la Cámara de Diputados aprobó el pasado 14 de junio la despenalización del aborto, decisión por la cual los obispos de aquel país expresaron su “dolor”; sin embargo, llamaron a “seguir luchando por la dignidad de toda vida humana”.

“Nos duele como argentinos esta decisión”, expresó en un comunicado la Comisión Ejecutiva y la Comisión Episcopal de Laicos y Familia de la Conferencia Episcopal de Argentina (CEA), sobre la aprobación del proyecto de ley del aborto que ahora pasa a discutirse en el Senado.

“Pero el dolor por el olvido y la exclusión de los inocentes debe transformarse en fuerza y esperanza, para seguir luchando por la dignidad de toda vida humana”, alentaron.

 

Llamado a la Iglesia

En su comunicado, los obispos insistieron en la necesidad de que “pueda haber diálogo” en lo que queda de debate en el Senado, ya que “la situación de las mujeres frente a un embarazo no esperado, la exposición a la pobreza, a la marginalidad social y la violencia de género, siguen sin tener respuesta”.

Para los obispos, con esta aprobación “simplemente se ha sumado otro trauma, el aborto. Seguimos llegando tarde”.

En ese sentido, indicaron que en el Senado aún está la oportunidad de “buscar soluciones nuevas y creativas para que ninguna mujer tenga que acudir a un aborto”.

Pero en su comunicado, los obispos también reconocieron las “debilidades en nuestra tarea pastoral: la educación sexual integral en nuestras instituciones educativas, el reconocimiento más pleno de la común dignidad de la mujer y el varón, y el acompañamiento a las mujeres que se ven expuestas al aborto o que han sido atravesadas por dicho trauma”.

“Todas estas son llamadas de la realidad que nos convocan a una respuesta como Iglesia”, señalaron.

 

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