Cuarenta y nueve jóvenes de diversas parroquias participaron en el Campadviento 2018 que organizó la Pastoral Vocacional Diocesana.

 

Claudia Iveth Robles

“Plenamente vivo”, fue el lema del Campadviento que se realizó el pasado fin de semana del 14 al 16 de diciembre con la participación de medio centenar de jóvenes que vivieron esta experiencia que ofrece la Pastoral Vocacional Diocesana.

Por segundo año consecutivo, el Campadviento se realizó en el Centro Juan Pablo II, donde los muchachos pudieron acampar y vivieron dinámicas propias del aire libre como juegos en lodo, brincar en llantas, todo como accesorio a lo principal que fue el encuentro íntimo con Dios, alejados del bullicio de la ciudad.

El padre Luis Maldonado, promotor vocacional en la diócesis, dijo que los campamentos vocacionales tienen la finalidad hacerle descubrir al joven su vocación a la vida mediante temas, dinámicas, hora santa y misa, que ayudan a los jóvenes a valorar que Dios los ha creado por amor y tiene un plan para su existencia.

“Al estar aislados, este espacio nos permite realizar diversas actividades dinámicas, competencias y juegos y alejados del bullicio”, expresó el sacerdote.

En el Campadviento los 49 jóvenes fueron divididos en cuatro equipos o “tribus” que llevaron el nombre de cuatro figuras del adviento “María”, “San José” “Isaías” y “San Juan Bautista”, cada uno con su propia mística y espiritualidad.

Hicieron tribus

Por “tribu”, los jóvenes, provenientes de diversas parroquias, colocaron sus casas de campaña, así como alistaron su fogata para mitigar el frio de las madrugadas.

En cada día del campamento, los jóvenes tuvieron que cumplir retos y recabar estrellas, que se les asignaban para poder realizar trueques. Pero también se les quitaban, como castigo.

Los muchachos también participaron en carreras de llantas de costales en lodo y otras actividades que les dieron mucha diversión.

Otros momentos fueron los temas que impartieron seminaristas y sacerdotes, para hacer reflexionar a los muchachos sobre la propia vocación, y hacerles vivir momentos espirituales de encuentro con Dios.

Otros temas se enfocaron en la Creación y concluyó el tema “Plenamente vivo”, que les habló de lo que Dios, en su infinito amor, busca para cada uno de sus hijos.

Un momento emotivo fue la celebración de una Hora Santa y la Eucaristía, que se vivieron al aire libre, con un cielo medio estrellado como escenario y la luz de la fogata.

El padre Luis Maldonado dijo que para todos este Campadviento fue una experiencia única.

“Es algo único que empiecen a descubrir el valor de su propia existencia. Queremos con el Campadviento promover la cultura de la vida, valorando el regalo que Dios nos ha dado y viendo que Dios nos llama para algo. Nuestra vida tiene un objetivo”, puntualizó el sacerdote.

El campadviento concluyo con la Santa Misa en la capilla central del Seminario Conciliar, a donde todos se trasladaron hacia el medio día del domingo 16 de diciembre.  

Así lo vivieron

Es la primera vez que vengo, es una experiencia muy padre. Lo que más disfruté es que siendo desconocidos, todos nos unimos como una sola familia”.

Rubén Ramírez /19 años/ Capilla El Señor de las Maravillas

 

“No había venido y disfruté mucho la experiencia por la fraternidad y el acompañamiento que nos dieron para discernir”.

Luis Fernando Morales/ 20 años / Santo Niño de Atocha

 

“En mi comunidad soy monaguillo y me animé a venir. Me gustaron las dinámicas, tirarnos en el lodo.  Volvería a venir a pesar del frío”.

David Saucedo/ 14 años/ La Santísima Trinidad

 

“Es la primera vez que asisto. Me gustaron los temas, en especial el alusivo a la Creación. Me divertí en la competencia en lodo, que nos ayudó a distraernos”.

Jesús Alberto / 17 años / María Reina del Universo

 

“Este evento me ha gustado pues te ensena a valorar las cosas un poco más, porque aquí pasas frío. Y te ayuda a discernir sobre tu propósito en la vida”.

Derek Andrade/ 15 años / San Pedro y San Pablo

 

“Me animé a venir porque hace tiempo nació mi inquietud vocacional y mi discernimiento. Quise seguir escuchando a Dios. De este evento me marcó la fraternidad que hay entre los muchachos. A pesar de que soy el mayor, entablé una fraternidad con todos”

Adrian Zedillo/ 34 años/ San Isidro Labrador