En el Campadviento 2015, muchachos de 13 a 24 años buscaron descubrir el llamado de Dios para sus vidas…

Dispuestos, alegres y llenos de actitud para escuchar a el llamado de Dios, aproximadamente 50 jóvenes asistieron al Campadviento 2015 donde reflexionaron el llamado que Dios les hace primeramente a la vida y que a su vez los llevará a descubrir su misión en este mundo.

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El retiro de Adviento para varones mayores de 13 años, se realizó los días 18, 19 y 20 de diciembre en las instalaciones del Seminario Conciliar, donde estuvieron acompañados por el padre Felipe de Jesús Juárez, coordinador de Pastoral Vocacional, además de un grupo de 15 seminaristas.

“Este retiro está centrado en nuestra vocación a la vida, pero también es un primer momento para el acompañamiento de los muchachos que, aunque todavía no tienen inquietudes directas por entrar al Seminario, se les propone un proceso de discernimiento profundo”, explicó el seminarista Víctor Vega, quien coordinó el evento.

La reflexión sobre la vocación a la vida se realizó iluminado a la luz del acontecimiento de la Navidad y a la figura de Jesucristo, quien también fue enviado al mundo por el Padre para cumplir una misión concretamente.

“Reflexionamos también sobre la figura de María, ella también acogió primeramente a Dios en su corazón y después en su vientre. Hemos querido preparar los corazones de ellos para vivir esta Navidad de manera diferente, con otro tinte, al menos un poco más espiritual cada uno de ellos”.

Aunque los jóvenes asistentes fueron divididos en dos grupos por edades, de 13 a 16 años y de 17 en adelante, todos llevaron la misma temática, aunque con una pedagogía diferente.

Un momento esperado por todos fue el de campamento en el que, a través de una velada y al calor de la fogata, los jóvenes siguieron reflexionando sobre la vocación, con una experiencia diferente donde rieron, cantaron, alabaron a Dios y compartieron momentos de oración al aire libre.

“Esta fogata queremos hacerla pensando en Dios que acampaba con el pueblo de Israel en el Antiguo Testamento y, finalmente, Jesucristo es eso: la palabra de Dios acampó entre nosotros y se hizo carne”.

El domingo, antes de finalizar el retiro, los jóvenes compartieron su experiencia y realizaron una evaluación del evento.

Con la presencia de familiares y amigos, los jóvenes participaron en una misa de clausura presidida por el padre Felipe de Jesús, concluyendo así su retiro.

Dispuestos a un Discernimiento

A diferencia del año pasado, Maximiliano Duarte y Luis Carlos García, ambos de 17 años, vivieron este Campadviento con visión más clara de seguir un proceso, reconociendo que su primer llamado es vivir y servir a los demás.

“Vine el año pasado por invitación con unos amigos. En esta segunda ocasión lo hice para iniciar el ciclo de discernimiento que organiza la Pastoral Vocacional con una meta clara más a la vida sacerdotal, a discernir mi vocación. Este es un retiro para dedicarme un tiempo con Dios, es una herramienta que está a la mano”, compartió Maximiliano.

Servidor de la parroquia Nuestra Señora de la Paz, Maximiliano vive una experiencia de seminarista en familia, sin embargo considera que ya es tiempo iniciar otro proceso.

“Dios como Dios de amor nos regala la vida para algo en específico. Estoy llevando un acompañamiento de seminarista en familia y espero concluir el ciclo”.

Por su parte, Luis Carlos compartió que en el Campadviento pasado, donde estuvo con los menores, aprendió a convivir con los demás, lo que le ayudó a integrarse y a trabajar en equipo.

“Al llegar hoy al mayor, veo que muchos ya buscan la respuesta de lo que quieren ser y para qué están aquí. Aquí descubrimos para qué fuimos creados, el significado de la vida y el propósito de nuestra vida y actos”, dijo.

“Me voy de aquí con la reflexión de no sólo pensar en mí y en mi familia, sino que todos necesitamos ayuda, todos somos una misma comunidad… por eso me concentraré en conocer a los demás y buscar la manera de poder ayudarlos”, finalizó el servidor de Corpus Christi.