Integrantes del Movimiento de Enfermeras de Acción Católica participaron en una misa por su día, en la que realizaron su teseración…

Claudia Iveth Robles 

Integrantes del Movimiento de Enfermeras de Acción Católica dieron gracias a Dios por su vocación, al celebrar el pasado 6 de enero el Día de la Enfermera, que se festeja en la Solemnidad de la Epifanía del Señor.

Luciendo prendas en colores rojo y azul, las enfermeras realizaron al final de la misa su teseración, que es la renovación de su compromiso de servir al Señor a través de la acción católica y como profesionistas de la salud que son. 

La misa se realizó el mismo domingo 6 de enero en la parroquia El Señor de la Misericordia, presidida por el padre José Solís, quien agradeció a las enfermeras por su servicio en favor del enfermo. 

En su homilía, el padre José Solís reflexionó sobre cómo los Magos se pusieron en camino para llevar oro, incienso y mirra al Niño Jesús, que había nacido.

Explicó que llevaron como regalo oro: que se otorga a reyes; incienso, porque es para los dioses, y la mirra, que es un aceite perfumado para los difuntos y simboliza tener cuidado con aquellos que sufren, es decir, la caridad.

Así, el sacerdote propuso a los fieles elevar su oración a Dios, pero además buscar a los más necesitados para ayudarlos; a quienes están tristes por la muerte de un ser querido, para consolarlos, y a quienes están sufriendo hambre, para darles de comer. 

Al término de la Eucaristía, el sacerdote pidió a las enfermeras permanecer en el templo para realizar la ceremonia de teseración de las enfermeras católicas, mediante la cual las enfermeras reciben su placa (credencial) que les confirma en su compromiso con el Movimiento de Enfermeras de Acción Católica, y con el de servir a Dios desde su vocación. 

Actualmente el grupo del MEAC está integrado por 25 enfermeras católicas jubiladas que se dedican a dar enseñanza espiritual, para que las profesionales en activo den un mejor trato al paciente.

Ellas se reúnen cada miércoles a las cinco de la tarde, en la parroquia El Señor de la Misericordia, donde conviven, se catequizan y estudian los Evangelios y encíclicas. 

Frase

“Es un reto muy grande ser presidenta, pero mis compañeras me han apoyado. Nuestra renovación de compromiso con Dios y con la comunidad es para nosotras, como grupo, una gran emoción”. 

Irma  / presidenta del MEAC