Hoy 14 de agosto la Iglesia celebra a san Maximiliano María Kolbe, considerado patrono de los presos. Presentamos los frutos y proyectos pendientes de Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Ciudad Juárez, que sostiene una hospedería dedicada al santo para atender a presos y sus familias.

 

Ana María Ibarra

Grandes retos y proyectos tiene actualmente la Pastoral Penitenciaria. Por un lado, apoyar en la rehabilitación y reinserción social de los internos y por otro atraer a quienes poseen la vocación de servicio al preso para atenderlo tanto en el penal como en la Hospedería San Maximiliano María Kolbe, que durante casi cinco años permaneció cerrada y hoy requiere mantenimiento y personal.

 

Un proyecto de misericordia

La hospedería fue construida por el padre Aristeo Baca hace más de 20 años con el objetivo de albergar temporalmente a los internos que salen del penal, para darles un espacio en el que puedan reorganizar su vida.

En esta casa, ubicada muy cerca del Cereso de Ciudad Juárez, también se quedaban familiares de presos que venían de fuera de la ciudad a visitarlos.

“Es para cuando el interno sale y mientras llama a sus familiares y se establece en algún trabajo y o en otro lugar dónde vivir. También a los familiares se les ofrece hospedaje y alimentación, y si pueden, dan una aportación”, compartió el padre Gilberto.

Pero recientemente la casa estuvo cerrada debido a algunas carencias de personal y por la enfermedad del padre Beto Meléndez, cuando fue asesor de la pastoral.

“El obispo me pidió que me encargara de la hospedería y empezamos a trabajar en ella. Hemos batallado un poco para atenderla porque la gente del equipo de pastoral vive en colonias lejanas, no tenemos gente que viva cerca”, dijo el padre Gilberto Pérez, actual asesor de la Pastoral Penitenciaria.

El padre Gilberto dijo que debería haber voluntarios atendiendo la casa, pero hasta hoy no ha sido posible. Explicó que actualmente viven ahí dos ex internas y un ex interno que se quedarán por el tiempo que sea necesario.

“Como la casa está sola, se permitió que los ex internos vivan ahí el tiempo necesario. Ellos están trabajando y él entra cada fin de semana al penal para terminar su condena, esto será por ocho meses,  no hay urgencia de que se vayan, nos ayudan estando ahí”, dijo.

Ayuda necesaria

Por otra parte, la hospedería, que cuenta con una capilla, un comedor grande y varias habitaciones, también requiere actualmente algunos arreglos.

“La casa necesita mantenimiento en el techo, el poliuretano, para mantener el clima adecuado; hace falta pintura y algunas cosas para los tinacos de agua. Se requiere despensas y artículos de limpieza también”, dijo el padre Gilberto.

 

Se requieren voluntarios

Por el momento, la Pastoral Penitenciaria cuenta con 20 servidores únicamente, pues este tipo de voluntariado requiere un perfil especifico.

“Mucha gente va por curiosidad. Ese tipo de morbo no nos ayuda. Estamos teniendo más cuidado de invitar a gente que tenga vocación y estamos encontrando gente muy valiosa”, afirmó el asesor diocesano.

Añadió que se está elaborando un proyecto para preparar a los voluntarios antes de visitar el penal y verificar si son las personas adecuadas.

“Esta es una pastoral de adultos, es muy peligroso que vayan jovencitas porque es fácil engancharse. Incluso a nivel nacional es una pastoral de gente adulta por lo que implica el entrar en el penal”.

 

Un Trabajo por la rehabilitación y la reinserción

Actualmente la Pastoral Penitenciaria acude al penal de lunes a sábado (excepto jueves)  a ofrecer preparación para los sacramentos de iniciación cristiana en dos áreas. El domingo acude a todas las áreas, dos personas en cada una.

“Desgraciadamente no hay oportunidad de celebrar la Eucaristía los domingos por falta de tiempo y de sacerdotes, sólo en el área femenil, donde celebra el padre Beto Luna”, dijo.

En el Cereso la Pastoral Penitenciaria también procura enseñar a los presos a orar para encontrar a Dios en la Sagrada Escritura. Y también tienen un proyecto para enseñar música a los presos, algunos de quienes incluso ya formaron un coro y realizaron su primera presentación en el penal.

 

Prevención en los jóvenes

Después de acudir a una reunión nacional de Pastoral Penitenciaria, el padre Gilberto Pérez recibió la encomienda de una funcionaria federal, quien le pidió ayuda tras hacerle ver que en los CERESOS de Juárez hay muchos presos jóvenes.

“Es verdad, el área uno del CERESO está llena de jóvenes de entre 18 y 35 años y me cuestioné qué estamos haciendo con los niños y jóvenes de nuestra sociedad, qué valores les estamos enseñando desde la familia, la Iglesia”, compartió.

Por ello, dijo, comenzará un trabajo para tratar de unir los esfuerzos de gobierno con los de la Iglesia, en este ámbito.

“Si está llena la cárcel de jóvenes tenemos que trabajar para que niños y jóvenes no lleguen a ese lugar. El trabajo de Pastoral Penitenciaria no es nada más adentro, sino buscar la manera de trabajar en la prevención”.

Añadió que otro esfuerzo es trabajar con las familias de los internos a través de retiros espirituales y acompañamiento, pues muchas veces la familia desconoce y abandona a su familiar cuando comete un delito.

“El preso podrá sanar su relación con los amigos, con la sociedad, pero mientras no sane su relación con la familia nunca se va a componer”, lamentó.

 

Apoyar desde el corazón

Ante las muchas necesidades de los internos en el penal y de la hospedería, el padre invitó a la comunidad a apoyar desde el corazón y con interés y a no mirar al CERESO como un lugar de condenados, sino como una institución de enfermos psicológica, emocional y espiritualmente.

“Hay hermanos, abuelos, hijos, son parte de la sociedad, son personas en quienes debemos ver la posibilidad de rehabilitación y reinserción”, dijo.

“Hemos visto muchas conversiones. Hay personas que están por delitos menores, otras que no deberían estar ahí, hay inocentes, y nuestro trabajo es acompañarlos”, aseguró.

Y resaltó que el trabajo con los presos es “como un atajo para llegar al cielo”.

“Tenemos dos dones que Dios nos ha dado: la vida y la libertad. Al preso se le ha quitado su libertad. Es cierto que los presos necesitan ropa y algunas cosas, pero, según  las palabras de Cristo, lo que importa es el tiempo, la presencia, la visita”, puntualizó.

 

Se requiere para el penal

Biblias

Instrumentos musicales

Cobijas

Sudaderas y pantaloneras

Playeras

Artículos de aseo personal

 

Para la hospedería

Despensa

Artículos de limpieza

Artículos de aseo personal

 

Donaciones a:

Parroquia San Miguel Arcángel Tel. 614 47 62

  1. Gilberto Pérez Cel. 656 263 47 66