Sus vidas cambiaron gracias a los Talleres de Oración y Vida…hoy invitan a los fieles a vivir esta experiencia…

 

Ana María Ibarra

Un vacío en su vida llevó a Adriana Gómez a buscar un encuentro con Dios a través de la oración por lo que asistió a un Taller de Oración y Vida sin imaginar que en ese tiempo Dios la preparaba para la dura prueba que más adelante enfrentaría.

 

En busca de Dios

Aunque Adriana había estado cerca de la Iglesia desde pequeña, llegó un momento en que sus actividades como mamá, esposa y dueña de un negocio la envolvieron tanto que fue perdiendo contacto con Dios.

Hace un año y medio, Adriana fue motivada a asistir a Talleres de Oración y Vida por la mamá de un compañero de escuela de su hijo, quien le compartió su experiencia en dichos talleres.

Adriana participaba en un grupo de esposas católicas donde obtuvo herramientas para ser buena madre, buena esposa, buena hija, buena ciudadana, pero reconoció que le faltaba cercanía con Dios.

“Antes de Talleres de oración sentía que me faltaba algo. Conocí a Dios desde niña porque mis padres me lo inculcaron pero había estado alejada, había hecho a un lado a Dios en mi vida y había un hueco muy grande”, compartió Adriana.

Ante el testimonio de la otra mujer, Adriana ansiaba tener ese contacto directo con Dios, poder sentirlo y escuchar lo que Él quería decirle.

“Mi oración era siempre pidiéndole lo mismo, agradeciéndole lo mismo, una oración que muchos hacemos. Realmente era un monologo, no permitía ese espacio para escucharlo. Ahora que conozco lo que es la oración, sé que eso faltaba en mi vida”, afirmó.

 

Necesidad de Dios

Conforme Adriana conocía las distintas maneras de orar y al irse acercando más a Dios, comenzó a dedicar más tiempo a su oración, a leer la Palabra y aplicarlo a su vida diaria.

“Nació en mí la necesidad de estar más tiempo en oración con Dios, de ir a Misa y nutrirme de la Palabra, querer estar ante el Santísimo porque ahí me siento cobijada, abrazada por Dios. He ido creciendo en el amor con Dios”, compartió.

Adriana tomó dos talleres, uno de ellos coincidió con la Cuaresma, misma que vivió de manera distinta a épocas anteriores.

“Comencé a sentir más en mi interior la Pasión de Cristo, aprendí a pedir perdón por mis pecados y ver lo que hizo por mí. Me siento más consciente del amor de Dios que entregó a su Hijo por mí”.

 

La prueba

Para Adriana, el llamado de Dios a ese encuentro personal a través de la oración no sólo vino a llenar el vacío que sentía, sino que vino a fortalecerla para el momento de la prueba.

“Llegó mi gran prueba. Llegó a mi familia una crisis económica muy fuerte que no hemos podido solventar. Confío en Dios y ya dejé esa crisis en sus manos. Dios me mostró el camino y sé que seguirá guiándome”, dijo confiada.

Después de haber tomado dos talleres de oración y haber vivido esta prueba, Adriana inició en este semestre a impartir talleres supervisados, por lo que invitó a la comunidad a que se den la oportunidad de tomar estos talleres.

“Siento que Él me está hablando, que me pide acercar a otras personas”.

 

Frase…
“La oración nos ayuda en esta Cuaresma y en todo momento. Invito a la comunidad a que se den la oportunidad de tomar Talleres de Oración y Vida, vale la pena. Es la mejor inversión dedicar tiempo a la oración. En verdad cambia la vida”.

 

 

 

Talleres de Oración y Vida

Contacto: Cels. 636 5811/ 360 4491/ 562 8313