El obispo don Guadalupe Torres habla en entrevista sobre su nuevo encargo al frente de la Dimensión Episcopal de la Movilidad Humana…

 

Presencia/ Primera Parte

El obispo de Ciudad Juárez, don J. Guadalupe Torres Campos fue nombrado presidente de la Dimensión Episcopal de la Movilidad Humana.

Tal encargo le fue encomendado por sus hermanos en el episcopado, que se reunieron en su 106 Asamblea general del 12 al 16 de noviembre pasados, en la cual se renovaron los responsables de todos los servicios en la Conferencia Episcopal, desde consejo de presidencia, consejo permanente y todos los que van a dirigir las comisiones y dimensiones, así como otros servicios muy importantes para el servicio de la Iglesia de México.

El encargo al obispo local reviste gran importancia dada la situación actual en el fenómeno de la migración, no solo a nivel de la frontera México-Estados Unidos, sino a nivel nacional.

Para hablar sobre los alcances de esta encomienda, que implica atender otros aspectos de la movilidad humana distintos a la migración, el propio obispo respondió a esta entrevista.

 

Aquí la primera parte:

¿Cómo se siente con este nuevo cargo que le han asignado sus hermanos obispos?

Me siento muy contento por la confianza que todo el Episcopado tiene en mí, para desempeñar y coordinar esta Dimensión Episcopal de Movilidad Humana. Orgulloso, pero debo confesar muy nervioso, inquieto porque es una dimensión muy importante, de mucha actualidad, con todo lo que está pasando en el mundo y especialmente en México. Es una dimensión social muy actual, donde se nos invita como Iglesia a trabajar todos unidos: obispos, instituciones de gobierno, consagrados, casas de migrantes y laicos en general en esta tarea que es muy amplia de la Dimensión de Movilidad Humana; ya les diré que áreas y tareas va a desempeñar, simplemente empiezo diciendo que la Dimensión Episcopal de la  Pastoral de Movilidad Humana es la instancia que promueve, desde dentro de la Iglesia, la tarea de la evangelización con las características de la caridad sin fronteras y a través de las diferentes obras de servicio pastoral, a las personas involucradas en el fenómeno de la movilidad humana, buscando lo que nos dice el Papa con sus cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar a cada una de las personas. Para esto, une esfuerzos con las instancias de gobierno en sus tres niveles y con otros organismos que realizan su labor para atender este fenómeno.

 

¿A partir de cuándo es vigente su cargo y cuál es la función que debe desarrollar?

A partir del mismo momento del nombramiento. Tuvimos la Asamblea Episcopal en estos días pasados (noviembre); ahí el anterior obispo Don Guillermo Ortiz dejó de ser el presidente de esa dimensión y yo asumo automáticamente la presidencia; claro falta que él me entregue un informe, me  presente a los colaboradores, tuve que ir a México a una reunión (diciembre) para platicar con él y todo el equipo, no sólo de esta dimensión, sino de toda la Comisión de Pastoral Social que coordina el arzobispo de Yucatán, Don Gustavo Rodríguez, entonces estaremos siempre con esa comunicación, pero ya la asumí, ya estoy al frente, conocer y adentrarme y espero que pronto ya con la ayuda de todos caminemos cumpliendo fielmente las expectativas de la dimensión.

 

Ya nos mencionaba algunos de los objetivos de la misión que hay que desarrollar ¿Cuáles son?

Sí  es muy rica, nuevamente se piensa en migrantes, es lo más fuerte y evidente, su gente, pero son varios aspectos, migrantes junto con refugiados, que no es lo mismo, pero van de la mano, todo el mundo de los migrantes, que es un movimiento global, pero aquí en México ahora con las caravanas, se ha hecho más evidente y los refugiados, que se refugian por circunstancias de inseguridad, por persecución etcétera.  También debemos que atender la Pastoral de turismo y México es un país de turismo, ver cómo contribuir desde la Iglesia a darle un sentido de fe y espiritualidad a todo el turismo. También el transporte, en todo sentido. Este tema es algo que desconozco cómo se trabaja en ese aspecto de la movilidad humana desde el transporte. También el apostolado del Mar, es otra área, que es muy diversa, con todo lo que implica: pescadores, seguridad, en fin, todo lo que está relacionado con el apostolado del mar. Y los itinerantes, por ejemplo, los cirqueros, los que andan con los volantines en las ferias. Es una dimensión muy grande, rica y compleja que tengo que conocer y adentrarme cada vez más; pero evidentemente lo que resalta más es el tema de migrantes y refugiados.

 

En esta realidad que se vive en el país (a raíz de la llegada de caravanas), ¿cuáles son los desafíos más apremiantes que hay que enfrentar?

Los desafíos son acompañar a los inmigrantes, darles auxilio en todo sentido, material, espiritual, orientación hasta legal; el desafío fundamental es la persona, son personas, tienen derechos y hay que ayudarles a que se defienda el valor de la vida, familia, adultos, jóvenes, niños que emigran, creo es  el gran desafío que tenemos que cuidar, asumir que son personas que merecen todo respeto y desde la Iglesia ayudarles con esos cuatro verbos que el papa nos pide a todos tengamos muy presentes en esta línea de movilidad humana, pero particularmente a los migrantes y refugiados.

 

¿Qué es lo que más le preocupa en estos momentos del la presencia de migrantes en toda la república, pero más específicamente en la frontera?

Es un problema muy complejo, me preocupa la violencia, la inseguridad, toda carga emocional que ellos traen, me preocupan las familias, porque son mamás con sus hijos, familias enteras, su salud, su bienestar, vienen violentados y luego ellos naturalmente también manifiestan una cierta violencia,  por circunstancias que van afrontando en el caminar, en el tránsito por todo México…ellos también a veces reaccionan con cierta violencia, con cierta agresividad, y es ahí donde la Iglesia tiene que ayudar, dialogar, apoyar, y que todos nos sumemos: Iglesia, gobierno, a ellos mismos pedirles que conserven la calma , la tranquilidad, y así  como hay que respetarlos, promoverlos, seguramente ellos deben presentarse con acto de respeto en el país que llegan , México, o que pretenden llegar a Estados Unidos. Es un respeto mutuo, pero también, tienen el derecho de buscar un mejor estado y condiciones de vida para su familia, para sus hijos. Me preocupa esa situación de que luego se meten ideas, personas que a lo mejor se aprovechan, me preocupan actitudes de algunos gobernantes, el presidente de Estados Unidos, en su lenguaje tan fuerte, agresivo, de una total cerrazón. Son preocupaciones que ahí están y que nosotros como dimensión tenemos que tratar de suavizar. Y ayudar a que las puertas se abran.

(Continuará)