Ana María Ibarra

Con el objetivo de unir a la Diócesis de Ciudad Juárez en torno al obispo, para orar a la Virgen María, intercesora ante Dios en estos tiempos difíciles, grupos y movimientos diocesanos se reunieron el pasado jueves 16 de agosto para dar inicio a los trabajos de organización y preparación del Rosario Viviente 2018, que en este año llevará como motivo el Año de la Juventud.

Plan de trabajo

Sacerdotes, seminaristas y laicos se reunieron en uno de los salones de la parroquia El Señor de la Misericordia para recibir instrucciones y pautas a seguir en la realización del evento.

El equipo se dividió en aproximadamente 20 comisiones de trabajo, cada una de las cuales recibió un paquete de información con sus objetivos. También recibieron algunas recomendaciones con lo aprendido en el anterior Rosario Viviente, lo cual ayudará a mejorar en este año.

Las comisiones fueron exhortadas a reunirse cada dos semanas con el sacerdote coordinador, para analizar y trabajar su encomienda dentro del evento.

Motivados por el obispo

En la junta estuvo presente el obispo diocesano, quien agradeció a los asistentes por su esfuerzo del año pasado, pues el Rosario Viviente “tuvo un gran éxito”, dijo.

“Las lecciones nos dan oportunidad de corregir. Estoy aquí para animarlos. Es un ejército extraordinario. Sacerdotes, religiosas, religiosos, laicos, los animo a seguir trabajando, echarle empeño”, motivó el obispo.

Igualmente pidió tener clara la celebración del Año de la Juventud para el enfoque que este año se dará al evento.

“Este Rosario es orar con el obispo, pero debemos enfocar la oración por los jóvenes en el mundo, en la diócesis. Hay que tener en cuenta a nuestros chavos y trabajar para involucrar a muchos jóvenes”, exhortó.

 

Intenciones en el altar

Después de la junta breve y concisa, los asistentes participaron de la Eucaristía celebrada por el obispo, y concelebrada por los sacerdotes Eduardo Hayen, Salvador Magallanes, Víctor Fernández y Francisco Sánchez.

“Nos preparamos como familia diocesana, en comunión fraterna, para la vivencia y celebración del Rosario Viviente. Debemos vivir todo en comunión, en amor, en unión, que todo lo que hagamos, planeemos y realicemos sea desde la fuerza de la Santísima Trinidad”, expresó el obispo en su homilía.

Añadió que Dios mismo desea este servicio, y pide se haga con amor, fe y confianza.

“A través del Rosario Viviente el amor de nuestra madre está con nosotros. Pidamos a Dios que toda esta organización dé abundantes frutos. Detrás del objetivo está el plan de Dios, Él nos pide que trabajemos con disposición, alegría, servicio sincero, siempre con amor y con fe”, finalizó.