A sus 24 años de edad, Eduardo Antonio Salazar Belmonte tiene un amor especial por el canto, y cantar los salmos es para él la expresión más bella de oración del hombre a Dios. Por ello, siente una gran dicha y una bendición al haber sido elegido para cantar el salmo el próximo 17 de febrero, en la misa que presidirá el Papa Francisco en Ciudad Juárez.

En entrevista, vía telefónica desde la Ciudad de México, donde estudia ópera en la Escuela Superior de Bellas Artes, Eduardo compartió con Presencia lo que significa para él esta oportunidad.

El llamado

Poco antes de venir a Ciudad Juárez por la festividad de Navidad, Eduardo fue invitado por el padre Héctor Aguilar a participar en el disco con los cantos de la misa del papa. Esa alegría creció al saber que podría ser él quien interpretara el canto del salmo.

“Es una bendición. Lo considero un llamado de Dios. Desde que estuve en el Seminario, y en otros coros, ha sido  una alegría y una dicha cantar los salmos porque son la manera más bella que podemos encontrar en la Sagrada Escritura como el hombre ora a Dios en todas sus necesidades, desde cualquier situación que tenga en su vida”, expresó Eduardo.

Eduardo reconoce que es Dios quien lo llama para algo especial.

“Primero porque es la misa del papa. Segundo porque lo salmos significan mucho para mí. Tercero porque lo considero una señal de parte de Dios para acercarme más a Él y a su Palabra. Si puedo servir con mi canto y dar un mensaje por medio de lo que voy a cantar, soy feliz”, expresó.

Para Eduardo ha sido una grata experiencia que, a pesar de encontrarse fuera de su ciudad, se le haya considerado para tarea tan importante.

“Tengo que prepararme bien. Cantar el salmo no es sólo estudiar la melodía, sino orarlo, hacerlo mío para trasmitir el mensaje.

Voy a llegar unos días antes para el último ensayo del coro y el ensayo para el salmo. He estado preparándome a diario. Oro con el salmo que se me pidió para estar listo”, compartió.

Lleno de alegría

Sobre la visita del Papa Francisco a Ciudad Juárez, Eduardo dijo que le llena de alegría, pues será una oportunidad única en la historia de una ciudad con grandes contrastes.

“En su momento se habló de una ciudad violenta, una ciudad lastimada, pero también se habla de la alegría de la ciudad, de la gente cordial y amable que siempre es hospitalaria y que a pesar de tantos problemas, seguimos de pie”, dijo.

Añadió que la visita del papa a Juárez es una señal de que Dios pone su mirada en este pueblo y pidió a quienes van a servir en este evento, descubrir el llamado que Dios les hace.

“Que esta venida del papa sea para todos un motivo de alegría y esperanza y, para aquellos que se han alejado del camino, sea motivo de acercarse de nuevo a Dios. Se junta la venida del papa con la çuaresma, ¿que otra señal queremos de que Dios nos está invitando a que nos acerquemos a Él y que estemos juntos?, finalizó.

 

Lo considero una señal de parte de Dios para acercarme más a Él y a su Palabra. Si puedo servir con mi canto y dar un mensaje por medio de lo que voy a cantar, soy feliz.

Eduardo