Un recorrido turístico-histórico para estas vacaciones

Historia

Una joya arquitectónica de la Diócesis de Ciudad Juárez es sin duda el edificio que alberga el Gobierno eclesiástico de la diócesis local, conocido como Obispado.

Este edificio, construído en 1959, es otro de los puntos que sugerimos para este paseo turístico histórico en estas vacaciones.

Fue monseñor Isidro Payán, uno de los primeros sacerdotes de la diócesis, quien nos ayudó a recordar por qué es importante conocer y visitar este tesoro.

“Es un edificio que da sensación de apertura y acogida. No hay muros, sino vitrales y esto es reflejo de la zona donde vivimos, pues en el desierto hay acogida. Aquí en las personas se ven amigos, no enemigos”, dijo monseñor Payán.

 

 

Algo de Historia

Monseñor Payán recordó que lo que en lo que hoy es el centro histórico de Ciudad Juárez, había un terreno de aproximadamente mil metros cuadrados que le había sido donado a monseñor Baudelio Pelayo y que luego albergó un edificio vendido a la familia Villarreal.

Gracias a la venta de ese edificio, se pudo concretizar la construcción del obispado.

Cuando se erigió la diócesis, en 1957, las oficinas del gobierno eclesiástico operaron en la calle Costa Rica, 731 Sur (donde actualmente atiende el Tribunal Eclesiástico).

“En la segunda planta viviamos un servidor y monseñor Carlos Enríquez, que era el vicario general. Había también una habitación para monseñor Talamás, pero él vivía con doña Panchita Loreto de Gabilondo, en la casa de la 5 de mayo”, recordó monseñor Payán.

En la planta baja de esa propiedad, que había sido utilizada por religiosas teresianas en sus primeros años en Ciudad Juárez, se habilitaron las oficinas del gobierno eclesiástico.

Luego, la señorita  Alicia Ruiz Varela donó algunas propiedades en el Partido Romero, donde se ubican actualmente el Obispado, el estacionamiento del Obispado, el terreno donde se construyó el Cecade, el Cedec.

Diez meses

El obispo don Manuel Talamás aceptó la donación y pensó en construir en uno de esos terrenos el obispado, de tal manera que pidió a don Baudelio Pelayo vender el inmueble que le había sido donado, para tener los recursos para la construcción.

El edificio costó entre un millón y 1.2 millones de pesos de aquel entonces.

“Monseñor Talamás siempre tuvo el don de administrar y cuidar los bienes de la diócesis. Hizo que el dinero rindiera”, relató monseñor Payán.

La construcción del obispado comenzó en febrero o marzo de 1959 y se inauguró el 8 de diciembre de 1959.

En el proyecto participaron el Ingeniero Adolfo Álvarez Álvarez y el arquitecto Oscar Sánchez Cordero, quienes siempre colaboraron generosamente con la diócesis.

A la ceremonia de bendición del edificio, asistieron el obispo de Chihuahua, don Antonio Guízar y Valencia, así como don Luigi Raimondi, delegado apostólico del Vaticano en México, y otros obispos.

 

Detalle verde

Monsenor Payán recuerda que los primeros árboles que se plantaron en el jardín del Obispado fueron olmos, pero él mismo sugirió al obispo Talamás cambiarlos debido a que sus raíces afectan banquetas y hasta el sistema de drenaje o tuberías de agua. Monseñor Talamás aceptó y se instalaron pinabetes que fueron donados por el Ingeniero Salvador Chávez Aguirre, entonces director de Obras Públicas.

Monseñor Payán recuerda que él mismo así como al religiosa Rosalía Paniagua, misionera de María Dolorosa, ayudaron a sembrar estos pinabetes, algunos de los cuales aún viven.

 

Por qué causó polemica

* Monseñor Talamás quiso colocar al frente del edificio tanto el escudo de Ciudad Juárez, como su escudo episcopal y la leyenda “Gobierno eclesiástico de Ciudad Juárez”. Esta leyenda suscitó una gran polémica, pues a grupos de la masonería no les pareció que incluyera el término “gobierno”, por lo que  hicieron protestas públicas.

“Atacaron al obispo Talamás, de quien siempre les molestó su recia personalidad y su denuncia sobre las impropiedades de la época”, recordó monseñor Payán.

Los ataques de los masones a don Manuel fueron por otros muchos motivos que él mismo relata en su libro “Mi vida en mosaico”, pero pararon por la intervención del entonces gobernador don Teófilo Borunda, como el mismo obispo lo explica en su libro.

* El edificio también muestra el escudo episcopal de don Manuel Talamás, y sus  cuatro elementos: un cáliz, que representa a Cristo; una Rosa, que representa a María de Guadalupe; unos pinos, que representan la Sierra y montañas, y el desierto. Juntos, estos elementos expresan a Cristo y María predicando en la Sierra y el Desierto de Chihuahua.

Pues en ese tiempo, la diócesis abarcaba la actual Diócesis de Casas Grandes.

* En los primeros años, el obispado albergó la oficina del obispo, la oficina del canciller, (monseñor Carlos Enríquez), la oficina del pro secretario(monseñor Isidro Payán). Arriba estaba una oficina de la tesorería, donde atendieron la hermana Luz Estela Borunda, MMD, y unos años despues el padre José María Castro.

En el obispado trabajaron arduamente religiosas misioneras de María Dolorosa, entre ellas Luz Estela Borunda (más de 30 años), Rosalía Panigua, Dolores Pelayo,  Gema Castillo (finadas) y otras más.

 

Fue salón de actos

* El mismo año en que se inauguró el edificio (1959), se realizó un Congreso de Moralización y Costumbres cristianas, en el que participaron cientos de personalidades, entre ellos el arzobispo de Guadalajara, a quien debieron recibir en Samalayuca debido a que el tren en el que viajaba, descarriló.

* El mismo obispado albergó actividades del citado Congreso, pues el enorme vestíbulo  se usaba como salon de actos de la diócesis. Ahí cabían más de 250 personas sentadas entre el espacio de la planta baja y el de la planta alta.

* Un detalle muy bello del interior del obispado es su escalera, ya que fue construida sin pilares, lo que representa un interesante detalle arquitectonico y de ingeniería.

* Otro detalle es la celosía colocada del lado poniente del edificio, enseguida de un gran ventanal, que le da un toque de belleza singular.

* El Obispado cuenta con cinco oficinas en la planta baja y siete en la planta alta, así como una sala, donde se realizaron las primeras juntas del presbiterio de la diócesis, hasta que se mudaron a lo que hoy es el Centro de Pastoral Presbiterial (CEPAP)

* El edificio cuenta con sótano, el cual ha tenido diversos usos a lo largo de la historia de la diócesis.

* La oficina del obispo, en la planta baja, sufrió pequeños cambios con el obispo don Renato Ascencio, que colocó una parte de pared en los ventanales que dan al jardín.

 

Por qué visitarlo

Es monseõr Payan quien nos dice por que es importante, como catolicos, concer y visitar el Obispado:

“Es el centro del servicio y ministerio del obispo hacia sus fieles: enseñar- santificar-pastorear. Ahí está el núcleo o cabeza de donde emanan los cuidados para las ovejas de esta diócesis, y las disposiciones para su atención y servicio”.

“Además es el lugar donde los fieles pueden acudir para presentar sus ideales o inquietudes acerca de las propias comunidades”, finalizó.