Con gran alegría y agradecimiento a Dios, la comunidad del Seminario Conciliar celebró el pasado 11 de septiembre una misa de acción de gracias por su aniversario número 55.

 

Ana María Ibarra

Con gran alegría y agradecimiento a Dios, la comunidad del Seminario Conciliar celebró el pasado 11 de septiembre una misa de acción de gracias por su aniversario número 55.

Para tal acontecimiento, se contó con la presencia del padre Francisco Galo Sánchez, párroco de la comunidad Nuestra Señora del Carmen, quien fue formador del Seminario.

Alumnos, familiares, maestros y amigos de la casa de formación se hicieron presentes para celebrar este aniversario y entonaron junto con el coro de seminaristas el Himno del Jubileo, mientras los formadores entraban en procesión a la capilla central.

Al iniciar la celebración, el padre Galo se dijo agradecido con el padre rector, Juan Manuel Orona, por haberlo invitado a celebrar un aniversario más del Seminario.

Características de un discípulo

A la luz del evangelio, el padre Galo compartió su reflexión invitando a los asistentes, especialmente a los jóvenes seminaristas, a fijarse en tres características que tuvieron los discípulos a quienes Jesús llamó para ser sus apóstoles.

En primer lugar, el padre Galo dijo que eran personas pecadoras, pues no eran ni los más santos, ni los más buenos, ni los mejores.

“A veces nos sentimos los buenos, los mejores, se nos olvida de dónde salimos y quiénes somos. Ser pecador no significa quedarse en el pecado, pero sí reconocerse como pecadores. Lo primero que tienen que aprender es que no están aquí porque sean los más buenos, ni los mejores jóvenes. Deben ser humildes”, expresó.

Otra característica es que eran limitados, no entendían al Maestro, incapaces de comprender su misión.

“Una de las cosas que debemos aprender es sabernos limitados. Los sacerdotes no somos todólogos, tenemos que reconocer que no lo sabemos todo, que necesitamos a los laicos no sólo para que vendan boletos, cuando comprendamos esto, quiere decir que vamos por buen camino”, dijo.

La última característica, dijo el padre Galo, es que eran diferentes, no se parecían entre sí.

“Debemos aceptar las diferencias para valorar la necesidad del otro. Aprender a ser diferentes no es separarse, sino enriquecerse”, afirmó.

Ser santos

Pero el padre Galo les aclaró:

“Que eso de ser pecadores no se convierta en ustedes en una excusa o pretexto. Si Dios se fijó en ustedes deben ser santos, dejarse conducir por  el Espíritu Santo. No se conformen ni se queden con la limitación. La limitación los tiene que llevar a la perfección”, expresó.

Y agregó: “Que en este aniversario nos ayude a valorar la gran tarea que el Señor nos ha dejado”.

Al finalizar la celebración el padre Jesús Manríquez agradeció al padre Galo su presencia y su cariño al Seminario.

“Por misericordia estamos cumpliendo 55 años de vida del Seminario, unidos en agradecimiento. Gracias por habernos bajado el pan del cielo”, dijo padre Jesús.