Ana María Ibarra

Intenciones concretas de la realidad de Ciudad Juárez, fueron puestas ante Jesús Sacramentado el pasado jueves 31 de mayo, solemnidad de Corpus Christi, celebrada con una misa y una procesión por la comunidad de Nuestra Señora de Guadalupe, Catedral.

La celebración inicio con la misa en el templo parroquial y fue presidida por el padre Eduardo Hayen, párroco de la comunidad, y los sacerdotes Jesús Ramírez, Víctor Ortega y Rafael Saldivar, vicarios, así como el padre Leonardo García, párroco de Cristo Rey, quien iba acompañado de algunos miembros de su comunidad.

La misa

“Hoy es el día solemne de Corpus Christi. Venimos a celebrar a Jesús Eucaristía que está vivo, presente entre nosotros”, expresó el padre Eduardo Hayen al iniciar la celebración.

En su homilía, el padre Hayen compartió la alegría personal de celebrar dicha solemnidad, recordando que Jesús acompaña a su pueblo siempre.

“No estamos solos, vamos acompañados por Él todos los días de nuestra vida”.

En su reflexión, el párroco compartió la importancia de celebrar, comulgar y adorar el Cuerpo de Cristo.

“La Eucaristía es un gran regalo para todos nosotros que debemos celebrar. La Iglesia tuvo sus orígenes en la Última Cena, ahí fue la primera misa. Jesús se dio en el pan y nosotros nos reunimos domingo a domingo a celebrar la misa. Sin Eucaristía dominical no hay Iglesia”, compartió el sacerdote.

Añadió que el fruto más precioso de la Eucaristía es acercarse a la comunión, recibir su cuerpo y su divinidad. Así mismo dijo que adorar a Jesús es importante.

“El Señor está presente, vivo, mirándonos, escuchándonos, amándonos. El sentido de la vida es amar a Dios. Que nunca nos falte este Pan ni el amor para adorarlo, venerarlo y amarlo”, finalizó.

Procesión

Después de la Comunión, se realizó un momento de adoración al Santísimo Sacramento expuesto en una Custodia.  En seguida, el grupo de Adoración Nocturna abrió paso para que el Santísimo saliera de la Catedral e iniciara la procesión rumbo a la capilla de San José.

La feligresía caminó detrás de Jesús Eucaristía en actitud de adoración y en cada una de las seis estaciones que fueron colocadas a lo largo de la calle Santos Degollado, se unieron en oración.

En los tres primeros altares los sacerdotes Rafael, Jesús y Leonardo oraron por los gobernantes, por los niños y los enfermos.

“Ayúdanos a elegir con sabiduría y espíritu cristiano. Por el corazón de los servidores públicos, ayúdalos a tomar buenas decisiones. Que sean promotores de la verdad, la justicia y la paz en favor de los pueblos”, pidió el padre Rafael.

Y tras él, las  oraciones por los niños, a cargo del padre Jesús, y por los enfermos, a cargo del padre Leonardo.

Los siguientes tres altares, los sacerdotes oraron por la paz, por lo jóvenes y las familias.

“Venimos a pedir esa paz que solo tú nos das, esa armonía que es unidad, convivencia, paz en nuestros corazones”, oró el padre Rafael.

“En este año de la juventud pedimos por los jóvenes perdidos en el sin sentido. Por los que trabajan en nuestra Iglesia, verdaderos testigos, y por los que tengan inquietud vocacional”, pidió el padre Jesús.

“Bendice abundantemente a nuestras familias, que vivan unidas a ti, por los que tienen problemas, por las familias sin trabajo, ayúdales con tu misericordia”, dijo el padre Leonardo.

En la capilla tuvieron un momento de adoración y los fieles fueron despedidos con la bendición.