Unidos en la alegría que embarga a la Iglesia, especialmente de Latinoamérica, se llevaron a cabo dos eventos en la diócesis para celebrar la vida y canonización de monseñor Oscar Arnulfo Romero, mártir de El Salvador.

 

Ana María Ibarra

El pasado 14 de octubre, día en que monseñor Romero fue canonizado, se realizó un evento en la parroquia Nuestra Señora del Sagrado Corazón donde sacerdotes, religiosas y laicos reflexionaron sobre la vida, espiritualidad y santidad de Romero.

Salvador González presentó una reseña de la vida de monseñor Romero con datos biográficos y aspectos políticos y eclesiales en El Salvador y el mundo durante la misma línea de vida del arzobispo de San Salvador.

El ponente habló de la experiencia de cárcel que Romero vivió siendo estudiante viajando de Cuba a su país.

Compartió también que siendo sacerdote, Romero impulsó algunos movimientos apostólicos como Legión de María, Caballeros de Cristo y Cursillos de Cristiandad.

“En 1968 fue designado secretario de la Conferencia Episcopal de El Salvador. 1970 fue nombrado obispo auxiliar de San Salvador. 1974, obispo de Santiago de María. 1977, Arzobispo de San Salvador y en ese mismo año fue asesinado su mejor amigo, el padre Rutilio Grande”, compartió.

Refirió que la Iglesia llevó a cabo el Concilio Vaticano II, la Conferencia de Medellín y el nombramiento de tres papas y en lo político iniciaron y terminaron guerras, hubo fraudes electorales en El Salvador y se consolidó el bloque comunista en Europa.

Espiritualidad

En un segundo momento, el padre Pedro Hinde, OCarm y la hermana Bety Campbell, RSM hablaron sobre la espiritualidad de san Romero de América, a quien conocieron en 1979 durante la Conferencia de Puebla.

“Su espiritualidad se basó en su amor por Jesús, la palabra de su Evangelio y su verdad. Otro aspecto de su espiritualidad fueron los pobres. Él tuvo amor por los pobres, se comprometió a servir a los pobres en sus Derechos Humanos, en ellos encontró a Jesús”, dijo la hermana Bety al resaltar la cercanía de Romero con el pueblo.

“El andaba visitando en los pueblos, escuchando, haciendo amistad. Toda la gente amaba a monseñor porque era como un hermano”, afirmó la religiosa.

Por su parte, el padre Pedro explicó que monseñor Romero era temeroso por naturaleza, pero fue el asesinato del padre Rutilio Grande lo que le dio la fuerza.

“Romero fue tomado por el Espíritu para hablar con fuerza. Él ha sido un instrumento de Dios, no sólo para el pueblo salvadoreño, sino para América Latina, ha sido testimonio para todo el mundo”, dijo el religioso carmelita con un nudo en la garganta.

Misa en honor a Romero

Al medio día, los asistentes compartieron los alimentos mientras escuchaban música interpretada por el grupo Yaragui.

Antes de concluir la jornada, el padre José Ríos reflexionó algunas homilías de monseñor Romero, y fue el mismo quien presidió la misa salvadoreña en acción de gracias a Dios por la canonización del Papa Pablo VI y en especial por monseñor Oscar Arnulfo Romero.

En su homilía, el padre Ríos celebró como una feliz coincidencia la segunda lectura que se leyó ese domingo: “La palabra de Dios es viva y eficaz”.

“Monseñor Romero hizo vida esa palabra hasta el extremo de dar su vida. Esa palabra de Dios que penetra lo más íntimo y que requiere acciones claras como lo hizo él”, expresó.

El padre Ríos agregó:

“Hoy celebramos el reconocimiento oficial como santo. Y resalto el “oficial” porque el pueblo siempre lo reconoció como santo”, expresó.

Para finalizar la jornada, los asistentes expresaron lo que la vida y muerte de monseñor Romero les inspira.  

En Nuestra Señora del Pilar…

Convocados por el decanato de Nuestra Señora del Pilar, niños, jóvenes y adultos, sacerdotes y religiosas, se dieron cita el pasado 20 de octubre en la parroquia del mismo nombre para unirse en la alegría de la Iglesia por la canonización de monseñor Oscar Arnulfo Romero.

Opción por los pobres

La bienvenida estuvo a cargo del párroco de Nuestra Señora del Pilar, el padre Fernando Valle, quien abrió las puertas de su comunidad para este evento.

“Queremos aprender y recordar, retomar el camino que las Comunidades eclesiales dejaron en esta parroquia. Es algo que nos viene a mover para despertar y caminar con los pobres”, dijo el sacerdote.

Para ese día se colocó un altar maya con signos que representaban a Ciudad Juárez. Además se colocaron  mantas de las distintas parroquias participantes: Jesús Obrero, La Virgen de la Luz, entre otras.

“Estamos viviendo la violencia a otros niveles, las injusticias, por eso reflexionamos este día su vida para que nos ilumine y nos anime a continuar y a comprometernos. Es un santo que no es para dejarlo en los altares sino para que él haga camino con  toda la Iglesia de Juárez”, dijo la hermana Alicia Ramírez de la congregación Siervas de los Pobres.

Explicó que con este evento, los asistentes reavivaron su espíritu de opción y entrega por los pobres.

Vida y enseñanza de Romero

Mediante preguntas y respuestas, los asistentes reflexionaron sobre la vida de san Romero y lo que reflejó en su vida:  amor a los pobres, valentía, humildad, voz de denuncia y crítica a los opresores del pueblo.

“Era un hombre de oración, sensible a al dolor de los pobres. Fue un profeta”, dijeron en el plenario.

Los asistentes concluyeron que es necesario seguir el ejemplo de vida de san Romero, dar testimonio de vida, ser cercanos al pueblo que sufre.

Y advirtieron que para ser Iglesia profética, se debe dejar de ser “cristianos de domingo”, y unirse a las causas por la justicia y trabajar por ella.

Para finalizar, realizaron una procesión con la Palabra y una oración especial en torno al altar del templo.