Ana María Ibarra/ Claudia Iveth Robles

Con una Semana de Consagración al Espíritu Santo, la comunidad parroquial de Dios Padre se preparó para celebrar la fiesta de Pentecostés en una Vigilia que se llevó a cabo el sábado 3 de junio.

Consagracion al Espíritu Santo

Fue el martes 30 de mayo cuando la comunidad parroquial dio inicio a la Semana de Consagracion al Espíritu Santo con asambleas de alabanza y oración realizadas en distintos puntos del sector parroquial, donde, impulsados por su párroco, el padre Jorge Iglesias, los fieles invocaron la efusión del Espíritu Santo.

Ese día, a pesar de la amenaza de lluvia, la comunidad se quedó al aire libre para escuchar el testimonio de Sergio Caro, quien les habló de la sanación que el Espíritu Santo puede realizar en la vida de todo creyente que lo invoque.

El miércoles, el testimonio estuvo a cargo de Francisco y Margarita Contreras, quienes compartieron las fortalezas que se reciben al consagrar la vida y la familia al Espíritu Santo.

El jueves se llevó a cabo una Hora Santa y el viernes una misa, ambos momentos llenos del amor de Dios y de la fuerza sanadora del Espíritu Santo.

Tener corazón dispuesto

El sábado 3 de junio la comunidad se reunió para celebrar una Vigilia de Pentecostés con una misa donde el párroco reflexionó sobre el llamado de Dios.

“Si Dios te eligió a ti es porque Él quiso. Estamos conscientes que no somos los mejores, ni los más santos, ni los más calificados o cuantificados. El Señor conoce nuestra realidad, pero el elige a quienes Él quiere. El Señor contempla un corazón que puede entrar en conversión, un corazón lleno de amor, no contempla nuestro pecado”, expresó el sacerdote.

Resaltó la importancia de seguir a Dios con un corazón dispuesto a cambiar.

“Lo que nos falta en las familias y en la ciudad es el poder y la gracia del Espíritu Santo. Hoy necesitamos hombres y mujeres enamorados de Cristo, llenos del Espíritu Santo, que crean en el poder de Dios”, dijo el sacerdote. Y agregó:

“Esta comunidad de Dios Padre manifiesta con su palabra y testimonio que el Espíritu Santo, cuando entra en nuestras vidas, nos cambia y nos transforma”, finalizó.

 

Momento de efusión

Al finalizar la misa se llevó al cabo la exposición del Santísimo Sacramento donde la comunidad oró ante Jesús Sacramentado y pidió a Dios la efusión del Espíritu Santo, en un momento de adoración y sanación física y espiritual.

Después de este momento, el sacerdote presentó algunos nombramientos para las diferentes pastorales y grupos.

Para concluir el evento, los más de 500 asistentes compartieron una rica cena, alegres por las bendiciones recibidas esa noche.

 

En Nuestra Señora del Carmen

Globos blancos y rojos,  una luz tenue y la leyenda “Ven espíritu Santo, ven desde los cuatro vientos, sopla sobre estos muertos para que vivan”, ambientaron el templo de la capilla El Niño Jesús, en la Vigilia de Pentecostés que realizó la comunidad de la parroquia Nuestra Señora del Carmen el pasado sábado 3 de junio.

Ante decenas de personas que se congregaron en torno al Santísimo, el laico Juan Carlos Enríquez impartió una plática en la que explicó que “el Espíritu Santo en la Iglesia forja misioneros decididos y valientes”.

“¿Cuántos decididos y valientes hay aquí?… hay que decirles “aguante”, ante las dificultades que se puedan presentar en el camino….”, dijo el predicador.

Afirmó que la Iglesia, marcada y sellada con el Espíritu Santo y su Fuego, continúa la obra del Mesías.

“El Espíritu Santo hace que continúe la obra de Jesús. Para eso fue que nos bautizaron, que nos confirmamos, para decidirnos lo que queremos hacer en la Iglesia”, dijo.

Citó al papa Pablo VI al recordar que la Iglesia necesita un permanente Pentecostés, “un fuego en el corazón, palabras en los labios, profecías en la mirada y ser ejemplo de vida”.

Luego de la reflexión, los fieles participaron en una jornada de adoración al Santísimo, en una vigilia que siguió toda la noche y concluyó a las seis de la mañana con una procesión a la parroquia Nuestra Señora del Carmen, donde se celebró la Eucaristía.