Ana María Ibarra

Con la presencia del obispo diocesano, don José Guadalupe Torres Campos, y gran alegría en el corazón, la comunidad parroquial de Cristo Rey celebró su fiesta patronal con una eucaristía de acción de gracias el pasado domingo 26 de noviembre, solemnidad de Cristo Rey.

El obispo dio la bienvenida a los asistentes y ofreció la eucaristía por toda la comunidad parroquial.

Agradecer a un Dios cercano

En su homilía, el obispo compartió con los fieles que  celebrar a Cristo Rey es reconocer y agradecer la cercanía de Dios, un Dios de amor que está presente en la vida de cada uno de sus hijos.

“La expresión más cercana de Dios es Jesucristo, Rey del universo”, expresó el obispo.

A la luz de la palabra, el obispo reflexionó la manera en que Dios pastorea a su pueblo.

“Cristo, hijo de Dios, es el Buen Pastor. Todas las lecturas hablan de la cercanía de Dios, un Dios amoroso. Ahí está Cristo Rey, cuidando, protegiendo, sanando. Por eso lo alabamos, por eso ¡Viva Cristo Rey!… Por eso hoy venimos a agradecer que en su hijo, Jesucristo Rey del universo, Dios nos da todo”, expresó el obispo.

Como pastor de la vida, agregó el obispo, el amor de Dios por su pueblo es inmenso, por lo que reiteró la invitación a dar gracias en ella fecha solemne.

 

Invitados a ser cercanos

El obispo agregó que como hijos de Dios, todo el pueblo está llamado a vivir la caridad, a ser cercanos, amando al hermano, asistirlo y ser caritativo.

“Esta solemnidad nos invita a que nosotros también seamos cercanos y vivamos el amor para con los otros. Ahí está Cristo Rey, en el sufriente. Lo que hacemos en el hermano lo hacemos a Cristo, lo que no, se lo negamos a Cristo. El Señor nos invita a asistir con amor a los hermanos”.

Monseñor Torres resaltó que cuando Cristo reina en la vida del cristiano, éste se entrega en asistir a los hermanos.

“Esta es una fiesta de esperanza. Dios me cuida, me protege. Pidamos al Señor que nos dé un corazón generoso de amor a ejemplo de Cristo Rey”, finalizó.