El Centro de Asesoría y Promoción Juvenil (CASA) celebró este mes de abril su 25 aniversario como organización dedicada a la promoción de los jóvenes en las periferias.

 

Ana María Ibarra

El Centro de Asesoría y Promoción Juvenil (CASA) celebró este mes de abril su 25 aniversario como organización dedicada a la promoción de los jóvenes en las periferias.

Su fundadora Teresa Almada, así como su equipo de colaboradores agradecieron a Dios el llamado a esta misión, gracias a la cual ya cuentan con cinco centros de atención juvenil.

La celebración

CASA celebró estos 25 años primeramente con una misa en la parroquia San Vicente de Paúl, ubicada en la zona donde inició su labor.

“El trabajo que se hacía con los jóvenes desde esa parroquia fue importante para dar origen a CASA. Con la misa agradecimos a Dios por todo el camino que nos ha hecho recorrer, como dice el libro del Deuteronomio, durante estos 25 años en que nos ha permitido acompañar a muchos jóvenes en su proceso de vida”, dijo la fundadora.

“Tuvimos la presencia de tres sacerdotes: El padre Javier Prieto, salesiano, quien ha sido una persona muy cercana a nuestra organización. El padre Benjamín Cadena, quien fue párroco en San Vicente durante muchos años; y el actual párroco, Alejandro Martínez”.

El segundo evento fue una celebración conmemorativa en un teatro de la localidad donde se presentó un video de los 25 años; además de tres paneles en el que participaron jóvenes, algunos adultos que fueron atendidos por CASA en su juventud, y personas externas a la organización.

Hubo también números artísticos que mostraron parte de las actividades que se realizan en los centros CASA.

“La realidad de los jóvenes ha cambiado mucho en muchos aspectos, se ha hecho más compleja y es reafirmar nuestra fe en que Dios sigue llamándonos y sigue llamando a los jóvenes a descubrir su presencia que queremos que sea cercana y amorosa”, dijo la fundadora.

Un poco de historia

Para Teresa Almada celebrar 25 años es un momento para voltear y reconocer todo el proceso de la organización.

“CASA nació del trabajo que veníamos desarrollando en algunas parroquias de las zonas periféricas. A principios de los años 90´s se conformó una coordinación inter-parroquial para atender algunas situaciones de los jóvenes y promover su participación social. En 1992, nuestro obispo don Manuel Talamás Camandari nos apoyó para enviar un primer proyecto a nombre de la diócesis”, recordó Tere.

Un año después, se decidió formar una asociación civil para darle continuidad y profesionalizar la atención a los jóvenes, que en aquel entonces eran los ‘cholos’ de barrios.

“No teníamos nada, pero con los años se fueron creando programas para adolescentes y jóvenes según sus necesidades particulares y su edad. Para nosotros es muy sagrado tocar la vida de estos jóvenes”, dijo Tere.

Agradecida de ver realizados muchos sueños del pasado, Tere afirmó que es importante recoger toda esa experiencia de acompañamiento a los jóvenes y reconocer que esa etapa de la vida es fundamental.

“En los jóvenes pobres la juventud se acorta por la presión a incorporarse a un trabajo o porque procrean hijos a muy corta edad… reafirmamos nuestro llamado a favor de los jóvenes, especialmente aquellos que se encuentran más vulnerables”, resaltó.

Retos y cambios

Ante los cambios en la juventud, CASA se ha enfrentado a grandes retos y ha buscado responder a cada uno de ellos.

Entre los cambios, Tere enumeró las tecnologías que, dijo, cambian la manera de relación de los jóvenes. Otro es el debilitamiento de las familias como formadoras de la juventud, pues existe mayor abandono de parte de los padres de familia.

“Han cambiado aspectos como la violencia, los patrones del narcotráfico, hace 25 años los jóvenes no eran vendedores de droga, en el 2005 se inició un reclutamiento. Han cambiado las sustancias, los espacios de socialización, ha crecido la zona al suroriente. Hay un menor referente de lo religioso con las nuevas generaciones”.

Añadió que en estos 25 años apareció el tema de los feminicidios y grandes cambios económicos, sociales, culturales, entre otros que los llevan a reflexionar constantemente.

Dijo que el reto más grande es sensibilizar a los adultos e instituciones sobre estas realidades.

“La sociedad descarga la culpa en los jóvenes que no son ni mejores ni peores que el resto de la sociedad. Lo juvenil es una expresión de la sociedad. Si tenemos estos jóvenes es porque tenemos a esta sociedad”, dijo.

Otro reto es la violencia, que los ha puesto en contextos muy difíciles, añadió.

Responsabilidad

Con cinco centros, CASA busca atender las problemáticas específicas de que cada zona.

“El norponiente está marcado por los barrios. El suroriente es una zona en un contexto difícil en términos urbanos, ausencia de servicios, falta de estructura educativa, hacinamientos, inseguridad. Todo eso marca dinámicas distintas”, aclaró.

La filosofía de CASA, reiteró Tere, es creer en los jóvenes más allá de los contextos en que se encuentran inmersos.

Centros CASA

Centro Díaz Ordaz.

Centro Pablo Freire, colonia Plutarco Elías Calles

CASA Kolping

Centro Almendrita, colonia Echeverría

Colonia Parajes de San Isidro.

 

Talleres y servicios

* Área Educativa: programas después de escuela para niños y adolescentes en edad de quinto de primaria y secundaria.

* Desarrollo y participación juvenil: Actividades culturales, grupos de música, rap, expresión literaria, teatro, circo social, desarrollo de proyectos y liderazgo. Barriotecas.

* Autonomía y libertad interior: Programa de primaria y secundaria para adolescentes que no están en la escuela. Programa de reinserción social para jóvenes que consumen droga o en contextos de violencia.

* Bachillerato de segunda oportunidad. Nuevo proyecto con dos sedes:

Casa central (Díaz Ordaz) y Centro Kolping (Luis Olague). Programa socioemocional, académico, laboral. Para jóvenes de 17 a 29 años. Clases de lunes a viernes de 8 a 2.

 

 

frase…

“Hago una invitación a que cada quien, desde donde estamos, apoyemos y ofrezcamos acompañamiento y espacios de crecimiento. Con eso, los jóvenes por si mismos son capaces de tomar iniciativas y tomar su vida en sus manos”.

Teresa Almada, directora CASA

 

 

Compartir