Llegó acompañado de los sacerdotes del Seminario Conciliar al Hospital de zona 35… Llevaron sacramentos y oraron por enfermos y sus familiares.

 

Ana María Ibarra

Una jornada de visita, oración y unción a los enfermos se llevó a cabo el pasado 22 de diciembre en la Clínica número 35 del Instituto Mexicano del Seguro Social.

A esta jornada acudieron sacerdotes del Seminario Conciliar y seminaristas, quienes acompañaron al obispo diocesano, don J. Guadalupe Torres Campos, quien al final de las visitas celebró la Eucaristía en el auditorio del hospital público.

Agradecidos

Tanto el obispo como los sacerdotes y seminaristas, se mostraron agradecidos con la institución por haberles abierto las puertas para llevar palabras de esperanza y el sacramento de la unción a los enfermos y sus familiares.

“Esta jornada que se ha celebrado esta mañana, es gracias a la institución por permitirnos entrar para llevar a los enfermos la unción, la reconciliación, ungirlos para prepararse para sanar física o espiritualmente”, dijo el obispo.

Después de visitar las distintas áreas del nosocomio, los familiares y personal del instituto fueron invitados a participar en la Eucaristía, misma que se llevó a cabo en el auditorio del hospital.

El personal médico, enfermeras y enfermeros, personal administrativo, algunos enfermos y familiares de ellos se unieron a la intención del obispo, de ofrecer a Dios la Eucaristía por la institución los enfermos y por todo el personal.

Dios presente

En su homilía, el obispo resaltó la fiesta del nacimiento de Jesús como una esperanza para la humanidad.

Invitó a los asistentes a dar gracias a Dios por las alegrías y gozos, pero también por su presencia en momentos difíciles.

“Él viene en Navidad, en la Eucaristía. Seguimos en la esperanza, seguimos caminando como pueblo de Dios, con ilusiones, alegrías, momentos difíciles  de enfermedades, de muerte, preocupaciones, pero es ahí donde la presencia de Dios da sentido. Estamos en este lugar donde los enfermos han sido ungidos y preparados”, dijo el obispo.

Monseñor Torres resaltó la celebración litúrgica de Navidad que se celebró ese día y como intención pidió especialmente por la paz.

“Celebramos esta liturgia de Navidad por nuestro pueblo para que haya paz. En este dolor, donde hay tristeza, incluso muerte, nos sostiene la fe y la esperanza. Pedimos que el Señor fortalezca a los enfermos y sus familiares, y si alguno muere, les conceda la Vida Eterna”, pidió el obispo.

Para concluir, don Guadalupe pidió también por el personal que acompaña a los enfermos, afirmando que es Dios que se hace presente a través de las personas.

“Damos gracias a Dios por su presencia que se encarna y que nos invita a dar lo mejor, a arrepentirnos, a reconciliarnos, aquí, en familia, afuera con los demás. Hagamos vida la Navidad, ese es nuestro compromiso”, finalizó.

Al concluir la celebración, el obispo bendijo algunos rosarios y escapularios que fueron entregados a los asistentes como un presente de parte del Seminario Conciliar. También, entregaron algunos sencillos detalles a los médicos que hicieron posible esa jornada.