Colectivo pide protección a sacerdote responsable de casa de migrantes en México

Vida Nueva 

 

La noche del pasado 24 de octubre, el sacerdote Alberto Ruiz Pérez, responsable de la casa de migrantes El Refugio, ubicada en la ciudad de Tlaquepaque, en el estado mexicano de Jalisco, fue agredido en su casa parroquial por seis sujetos y una mujer que llegaron a ese lugar, de donde sustrajeron 20 mil pesos que estaban destinados a la construcción de una capilla.

Ante estos hechos, el Colectivo de Defensores de Migrantes y Refugiados (CODEMIRE) –integrado por alrededor de veinte casas y centros de migrantes del país– pidió a las autoridades locales y federales brindar protección al padre Alberto Ruiz Pérez, a su equipo y familiares.

¡Basta de agresiones a casas de migrantes!

El colectivo solicitó que la investigación que realice la Fiscalía del Estado de Jalisco tenga perspectiva de derechos humanos y se tome en cuenta la labor que las personas afectadas realizan en materia de defensa y promoción de las garantías individuales de las personas migrantes y refugiadas, y no se tipifique como un delito del fuero común.

Por ello, exhortaron a las autoridades a que el caso sea analizado en un contexto de violencia y criminalización hacia personas defensoras y que cesen las agresiones a las casas y albergues para personas migrantes.

Los hechos

De acuerdo con un comunicado emitido por el propio albergue El Refugio, previo a ese hecho, al mediodía del 24 de octubre se recibió una llamada telefónica asegurando que el padre Alberto Ruiz había sufrido un accidente, por lo que una persona iría a la casa parroquial a recoger dinero para atenderlo. Por la tarde, cuando el padre Alberto Ruiz llegó a la parroquia, se percataron de que se había tratado de una extorsión.

Horas más tarde, alrededor de las 22:00 horas, cuando las actividades parroquiales habían concluido, una pareja acudió a la casa parroquial a solicitar un servicio por parte del sacerdote. Una vez que el cura salió a atenderlos, entraron con ellos cinco sujetos, quienes lo amagaron con un arma de fuego, lo golpearon, y sometieron también a las religiosas colaboradoras en el albergue, así como a la mamá del padre Alberto. Los sujetos revisaron toda la casa y sustrajeron 20 mil pesos.

El comunicado señala que “estos hechos se consideran como una agresión directa y certera al equipo de El Refugio, Casa del Migrante, como personas defensoras de los derechos humanos de los migrantes”.

Ante esta situación, y como medida de seguridad, el albergue optó por suspender temporalmente las actividades educativas que brindan en sus instalaciones.

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