Presencia

Tras haber participado en  el IX Encuentro Regional de migración y refugio en el que participaron agentes de pastoral que trabajan con los migrantes en América Latina, Estados Unidos y Canadá, así como dos representantes del Vaticano, el padre Javier Calvillo Salazar, director de la Casa del Migrante de la Diócesis de Ciudad Juárez, reflexionó sobre las formas en que los católicos debemos ayudar ante los cambios que presenta el fenómeno migratorio en el mundo y específicamente en esta frontera.

Para ayudar, dijo el sacerdote, es preciso poner en marcha los cuatro verbos que el Papa Francisco planteó para atender a los migrantes: acoger, promover, proteger e integrar.

 

Una realidad cambiante

Ante la pregunta de cómo ha cambiado la realidad de la migración en la zona Juárez-El Paso, el padre Javier explicó:

“Por ejemplo, el asunto de las familias (de la separación) no lo habíamos teniendo desde noviembre del año pasado o antes de que ganara el presidente de los Estados Unidos. Ahora vemos infinidad de familias otra vez pidiendo asilo político, familias centroamericanas…

En lo que respecta a Ciudad Juárez, dijo que se está recibiendo mucha migración interna “gente que viene huyendo de Guerrero, de Chiapas… centroamericanos siguen llegando”.y Y también se presenta migración extranjera de africanos o haitianos.

Pero expuso que en esa migración ya hay otros problemas graves: “hablamos de secuestros, de polleros, de una red, de cosas fuertes que antes no se daban en Ciudad Juárez”, dijo.

 

No estamos preparados

El sacerdote expuso que han incrementado las deportaciones, lo que hace que aumente el número de desplazados que llegan a Ciudad Juárez y con ello las necesidades que se presentan en la comunidad, así como en la Casa del Migrante.

“Desde hace como dos meses estaban entre 100 o 130 personas que deportan por Ciudad Juárez (al día) y eso porque se cancelaron las deportaciones aéreas”, dijo para luego asegurar que la ciudad no está realmente preparada para la migración.

“Cuando hablamos de migración estamos hablando de reacciones, por ejemplo ahora con las familias ¿Juárez estaba preparado para la familias? o ¿El Paso estaba preparado para la separación de las familias? ¡No!… así es la migración, con diferentes sorpresas, dolores y sufrimientos”, dijo.

Aseguró que la migración es un problema que “siempre nos va a rebasar”, a pesar de los apoyos estatales, municipales o federales. Y aún con la ayuda de la Iglesia, que siempre pone “un granito”, “es algo que nos va a rebasar siempre”, expuso.

 

Cómo podemos ayudar

En este sentido, pidió a católicos y no católicos ayudar al migrante y refugiado desde las propias posibilidades.

“Debemos mirar la infraestructura que tenemos para atender a los migrantes: una casa, parroquias, medios de comunicación, tenemos un obispado y de alguna manera hay iniciativa a través de un plan diocesano de pastoral”, dijo.

En segundo lugar, dijo, “debemos acomodar esto que tenemos en los verbos que el Papa Francisco nos ha pedido poner en marcha para el migrante: acoger, promover, proteger e integrar. Creo que con esos 4 puntos, o con un verbo, simplemente el acoger, si lo tomamos en cuenta y ponemos en práctica, es más que suficiente”, expuso.

Aseguró que acoger al migrante o al refugiado “implica darle su dignidad como persona, como ser humano”.

“Pero también hay que proteger, promover e integrar para hacerle saber al migrante, deportado o desplazado que puede ser insertado en una sociedad en la que cuenta igual que cualquier otra persona”, dijo.

 

Una invitación

El director de la Casa del Migrante invitó a la comunidad a aprovechar la oportunidad que se presenta en estos momentos en todo el mundo con respecto al fenómeno migratorio, para hacer presente a Cristo en medio de esta realidad.

“Me da gusto ver que ahora con este tema de la separación de familias hubo gente que se manifestó y creo debemos entrar y mantenernos en ese ambiente de proteger, orientar y ayudar a estos hermanos sobre lo que tenemos para su ayuda”, dijo.

“Decirles que hay una casa, una parroquia, un obispado… y que a través de esto podamos implementar los cuatro verbos que nos pide el Papa. Les pedimos en nombre de la Iglesia de Juárez ayudar con nuestras acciones a toda esta gente que cada día sufre más”, puntualizó.

 

RECUADRO

En espera de una nueva carta pastoral

El padre Javier Calvillo explicó que en breve se publicará la nueva Carta Pastoral de los Obispos Tex-Mex (organismo que este año preside el obispo de Ciudad Juárez, don Guadalupe Torres Campos), en el que los obispos reflexionan sobre lo que la Iglesia puede y debe hacer ante los nuevos rostros de la migración.

“Qué podemos hacer nosotros como Iglesia, pero también cómo podemos acercarnos a aquellas instancias de gobierno para que cada vez estén involucrados y juntos podamos dar respuesta a esta realidad que ya no nada más es en América Latina, sino a nivel mundial”.

 

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