Presentamos los cinco consejos que comparten padres de familia del Movimiento Familiar Cristiano, para lograr ser verdaderos héroes de los hijos y dar un mejor impacto de la familia en la sociedad.

 

Presencia/ Alfredo y Claudia Hernández, MFC

“Es necesario que los padres se vean a sí mismos de la misma manera que los ven sus hijos. Te guste o no, eres el centro de su mundo, la pieza clave de tu familia, el héroe del que todos dependen”.

Esta es una frase de la pediatra Meg Meeker, autora del best seller “Padres fuertes, hijos felices”, para quien es importante que los padres reconozcan que “si no están presentes ni se involucran con sus hijos, ellos y la sociedad acabarán sufriendo las consecuencias”.

De acuerdo a la doctora Meeker (salvo excepciones de maltrato) “todos los niños piensan que su padre es maravilloso”.

Por ello insiste en pedir a los padres que se fien de su instinto, “porque está en la naturaleza de los padres ser buenos padres, y casi siempre saben qué hay que hacer para ello”.

En un artículo sobre cómo ser héroes de sus hijos, la experta explicó las circunstancias por las que los padres se alejan de su misión de ser líder y héroe de su descendencia. Y detalló una situación alarmante.

Por ello Periódico Presencia quiso consultar a padres de familia expertos, sobre cómo ser líderes y héroes de los hijos, sin que ellos protesten y sin que haya consecuencias catastróficas ni para los propios hijos, ni para la familia, ni la sociedad.

Consejos de padres del MFC

Alfredo y Claudia Hernández, del Movimiento Familiar Cristiano, padres de Carlos (18), Carolina (15) y Paulina (7), nos comparten su experiencia y los siguientes consejos muy puntuales:

“Para poder darnos una idea de lo que queremos transmitir primeramente citamos el concepto de la palabra líder: “El termino Líder proviene del inglés leader, y hace referencia a conducir, guiar, dirigir, dirigente o jefe. Un líder es el individuo de un grupo que ejerce una mayor influencia en los demás, se le considera jefe u orientador, éste presenta la habilidad de convencer a otros de que trabajen con entusiasmo para lograr los objetivos definidos”.

Entonces podemos encontrar que un líder es alguien que ejerce influencia en otros para poder lograr objetivos, es decir, si yo como padre quiero ejercer influencia sobre mis hijos para que ellos a su vez logren sus objetivos ¿qué debo hacer?.

Aquí hacemos una lista de consejos prácticos que nos ayudarán a llevar nuestro liderazgo a casa y poder, como el concepto lo dice. “conducir, dirigir, guiar, influir” en nuestros hijos.

 

  1. Ser sensible a sus necesidades. Pon atención en los detalles. Un buen líder escucha a su equipo de trabajo. Hacer un espacio de tiempo para escuchar las necesidades de nuestros hijos ayuda a abrir canales de comunicación más eficaces, así como a establecer la confianza, esperanza y consuelo.  

 

  1. Motivarlos. Una forma efectiva de dar motivación a nuestros hijos es resaltar sus aptitudes o habilidades en cualquier oportunidad, pero también animándolos a que intenten cumplir sus sueños. Involucrarse en las metas de nuestros hijos y vivir con ellos cada reto. El sueño inalcanzable es aquel que no se intenta alcanzar y tratándose de los hijos es importante que nosotros les hagamos saber que el límite se lo ponen ellos a la hora de lograr metas y que en cada error hay una oportunidad.

 

  1. Fomentar los valores humanos y cristianos. Fe, esperanza, caridad, humildad, sinceridad, justicia, fidelidad, bondad, honradez. La práctica diaria de los valores en casa es mucho más efectiva cuando se ejerce desde la acción de los papás. Por ejemplo, si los papás llevan al niño a misa, pero se quedan afuera, lo están contrariando.

 

  1. Predica con el ejemplo. Sabemos y hemos escuchado muchas veces esta frase, sin embargo, nos falta ponerlo en práctica, hacemos la observación a nuestros hijos sobre su comportamiento, sus creencias, su vocabulario, pero nosotros debemos ir por delante, un buen líder camina por delante y les enseña a sus hijos el camino que deben seguir para avanzar.

Practicar la corrección amorosa. Antes de hacer cualquier corrección a nuestros hijos debemos pensar en cómo viene a nosotros para recibir la corrección, ya que pudiéramos estar lastimando su dignidad, y por el contrario ayudarlos a tener ánimo de seguir adelante infundiendo en ellos un espíritu tenaz.  Corregir con la cabeza fría.

 

  1. Orar por nuestros hijos. Por último, la más importante es la oración por nuestros hijos, es imprescindible encomendarlos a Dios, que sea su fortaleza y nuestra guía para poder alumbrar su camino. Mateo 7; 7-8 “Pidan, y Dios les dará; busquen, y encontrarán; llamen a la puerta, y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abre”.

 

Bonus track

Como experiencia de vida podemos añadir que es más fácil influenciar a los hijos dando indicaciones directas y concretas sobre lo que queremos que hagan, en lugar de soltar un largo sermón que finalmente ni siquiera será escuchado.

Aunado a esto, hablar con ellos sin levantar la voz o mejor aún, hablar con ellos cuando no estemos enojados. Eso nos ayudará a no prometer lo que no se puede cumplir y a crear un ambiente de confianza. Aprender a no ser unos dictadores en el hogar ayudará a que nuestros hijos nos vean como verdaderos líderes de familia.