En entrevista, el padre Ramiro Rochín , director del Instituto Diocesano de Teología, responde a algunas dudas sobre este dogma central de la fe cristiana…

 

Blanca Alicia Martínez

Cristo resucitó con su propio cuerpo: “Mirad mis manos y mis pies; soy Yo mismo” (Lc 24, 39); pero El no volvió a una vida terrenal. Del mismo modo, en Él todos resucitarán con su propio cuerpo, el que tienen ahora, pero este cuerpo será “transfigurado en cuerpo de gloria” (Flp 3, 21), “en cuerpo espiritual” (1ª Cor 15, 44)   

Esto nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica (999) sobre la resurrección de Cristo y sobre la propia resurrección.

Pero no sólo el Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda este dogma central de nuestra fe cristiana, sino que la esperanza de nuestra resurrección y futura inmortalidad se encuentran en textos bíblicos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

Hoy que celebramos que Cristo ha vencido a la muerte y ha resucitado, tratamos de responder a ciertas preguntas que muchos nos hacemos sobre el misterio de la propia resurrección.

“Yo quiero enseñarles este misterio: aunque no todos muramos, todos tendremos que ser transformados, en un instante, cuando toque la trompeta. Entonces, en un abrir y cerrar de ojos, los muertos se levantarán, y serán incorruptibles” (1ª Cor 15, 51-52).

Consultamos al padre Ramiro Rochín Gaxiola, director del Instituto Diocesano de Teología sobre este tema. Aquí su explicación:

En el Credo decimos: Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro…  ¿Qué ocurre con los recién difuntos?…¿Todos resucitan o sólo algunos?

R.- Cuando un difunto muere, lo que sigue inmediatamente es el juicio particular, donde daremos cuenta de nuestros actos ante Dios. En ese juicio se decide si vamos al cielo, al purgatorio o al infierno. Pero todavía esto no es la resurrección, que hay que entenderla más precisamente como la resurrección de la carne, de nuestro cuerpo material. Es decir, después de nuestra muerte sobrevive el alma, que es inmortal. Por tanto, el ser humano, ya fallecido y antes de la resurrección, está en cierta manera incompleto, imperfecto, aunque esté en el cielo, porque al alma le falta el cuerpo. Esta resurrección (el cuerpo material que se une al alma inmortal) ocurrirá al final de los tiempos, después de la Parusía, la segunda venida de Cristo, y después del Juicio Universal. Algunos resucitarán para la gloria y otros resucitarán para estar en el infierno.

 

¿Por qué rezamos novenario a los difuntos?¿Les ayuda a resucitar?

R.- Es una bonita y útil tradición de la piedad popular. ¿Por qué nueve días? Hay varias teorías: quizás nació de que Cristo murió en la hora nona (las 3 de la tarde), o que los discípulos estuvieron nueve días en oración antes de Pentecostés, o que se inició la práctica de las novenas como preparación a la Navidad, y fueron nueve días por los nueve meses de embarazo de la Virgen, etc. De cualquier manera es una tradición muy recomendable con respecto a los difuntos, porque cuando muere un ser querido no tenemos la seguridad de que está en el Cielo y, por tanto, queremos ayudarlo para que llegue pronto allí, si es que sigue en el Purgatorio. No es que sea obligatoria, pero siempre conviene hacerla, ya sea con un novenario de Misas o, por lo menos, con uno de rosarios. Aunque lo mejor es con ambos.

 

¿Cómo será nuestra resurrección?

R.- Sin duda que no sabemos con exactitud todos los detalles. Pero sí sabemos que tendremos un cuerpo glorioso (si vamos al Cielo), semejante al de Nuestro Señor Jesucristo. Y también conocemos  que la resurreción de todos los muertos ocurrirá después del Juicio Universal. Y, por otro lado, incluso los que estén en el Infierno, sus cuerpos resucitarán y se unirán a sus almas y serán ocasión de mayores tormentos. Y es por este motivo, es decir, que nuestros cuerpos van a resucitar para toda la eternidad, que la Iglesia trata con mucha reverencia los cadáveres humanos.

 

¿Cuándo será nuestra resurrección?

R.- No será inmediatamente después de nuestra muerte, pues es claro que nuestros cadáveres seguirán en este mundo y serán llevados a un panteón o serán cremados y puestos en urnas. Sólo podemos decir que ocurrirá al final de los tiempos, después del Juicio Universal, cuando llegue la resurrección de todos los cuerpos.

 

En el relato de la Pasión de Cristo de Mateo dice que “Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron. Y, saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos”… ¿Los muertos se pueden aparecer?

R.- No podemos decir mucho sobre este punto, pues sólo tenemos esta mención de San Mateo. Pero siempre se relaciona este hecho con algunas profecías del Antiguo Testamento, como Isaías 26, 19, o Ezequiel 37, o Daniel 12, 2. Todas estas citas son referencias a la resurrección de los muertos. Lo que es seguro es que, en todo caso, debieron haber sido apariciones de algunos justos (que no resurrección de sus cuerpos, porque esto ocurrirá sólo después del Juicio Universal) que esperaban el sacrificio de Cristo en la cruz para poder tener acceso al Cielo. Otra teoría es que Mateo usa estos versículos para dar un mensaje teológico en el sentido que con la muerte de Cristo llega la salvación también a todas las generaciones que vivieron en siglos pasados.

 

¿En nuestra resurrección nos podremos “aparecer” a nuestras familias?

R.- En circunstancias ordinarias esto no ocurre. Sin embargo, no son tan raros los testimonios de personas que dicen haber visto a sus seres queridos, inmediatamente después de morir, como yéndose, en una especie de despedida. Incluso algunos santos mencionan casos similares. Me viene a la mente Santa Teresa de Jesús, que tuvo visiones de almas de fallecidos que estaban en el Purgatorio y que se elevaron al Cielo, o un amigo de Santo Domingo Savio, que le hizo saber al santo que ya estaba en la gloria eterna. Creo que no se puede decir más. Si acaso se han dado estos casos, es porque Dios quiso conceder a algunas familias el consuelo de saber que sus seres queridos estaban bien. No obstante, no esta demás que siempre ofrezcamos oraciones y sacrificios por nuestros seres queridos ya fallecidos.

 

¿Cómo será la resurrección del Último día?, ¿Será distinta a la resurrección particular?

R.- Lo único que sabemos es algunos resucitarán para la gloria y otros para el infierno. Cada quien tendrá su propio cuerpo. Seguramente que los cuerpos gloriosos estarán sanos y hermosos. Pero la verdad es poco lo que podemos decir, aparte de esto.

 

¿Cómo será  la “vida del mundo futuro” que esperamos los cristianos con la Resurrección de Jesús?

R.- Esta frase hace referencia al Cielo. Algunas cosas que podemos decir: será como una fiesta, como un banquete. Estaremos todos unidos con Dios, con la Virgen, con los santos. Cada quien tendrá su lugar, pues Cristo mismo fue a apartarnos ese sitio. Habrá algunos que estén en lugares más privilegiados, por decirlo así, según como hayan vivido en este mundo (recordemos las palabras de Jesús: “los últimos serán los primeros y los primeros los últimos”). Quizás se pueda resumir mejor diciéndolo de esta manera: lo mejor que te puedas imaginar el Cielo, te vas a quedar corto a como es en realidad.