Ana María Ibarra

Con la alegría que embarga a las comunidades de la Espiritualidad de la Cruz por la próxima beatificación de Concepción Cabrera de Armida, su fundadora, el padre Armando Hernández, Misionero del Espíritu Santo, compartió una charla para explicar el acto de amor que es abrazar la Cruz de Cristo.

La pleatica se realizó el pasado lunes lunes 14 de enero, cuando el sacerdote misionero, procedente de San Antonio, Texas, se encontró en la parroquia Jesús El Salvador con integrantes de la comunidad Alianza de Amor con el Sagrado Corazón de Jesús, conocidas como Conchitas.

De fiesta

“Como congregación estamos viviendo un proceso de celebración, debido a que el 4 de mayo será la beatificación de Concepción Cabrera de Armida, nuestra fundadora. Los Misioneros del Espíritu Santo no somos ajenos a esta alegría”, dijo el sacerdote.

Dijo que como misioneros buscan llevar a diferentes lugares la espiritualidad de la Cruz, que Dios le inspiró a Concepción Cabrera de Armida.

“Justamente hoy se cumplen 125 años de esta espiritualidad que es para todos, para que abracemos la cruz de cada día a ejemplo de Jesús, sepamos vivir el sacrificio en nuestra vida diaria y lo ofrezcamos por el bien de los demás”, dijo.

Explicó que “de esa manera haremos de ese sacrificio un acto de amor redentivo a ejemplo de Jesús que dio su vida por nosotros en la cruz”.

Conchita, ejemplo de sacrificio

Durante la charla, el sacerdote presentó ejemplos de actos de amor en la familia y explicó que cuando se entiende el sacrificio de esa manera, se puede entender la misión en la vida y se pueden aceptar las cruces que Jesús se digne enviar.

“Él nos invita: si quieres ser mi discípulo carga tu cruz y sígueme. La espiritualidad de la cruz es eso: aprender a cargar la cruz de cada día, pero ofreciéndola a favor de los demás. Si nos sacrificamos por los demás, estaremos viviendo nuestro Bautismo a ejemplo de Concepción Cabrera de Armida”, señaló.

El sacerdote resaltó que Conchita, vivió su espiritualidad siendo mujer, madre de 9 hijos, esposa y escritora.

“Jesús le reveló tantas gracias. Esta mujer tuvo el heroísmo de no quedarse sentada en el sillón, sino que llevó el amor de Dios a través de la catequesis. Concepción nos enseña a saber decir ‘sí’ a Dios a través de nuestras ocupaciones. Vivamos a ejemplo de Conchita esta espiritualidad que ha dejado y busquemos la manera de vivir abiertos a la voluntad de Dios”.

Celebró misa

Después de la charla, el padre Armando celebró la Eucaristía junto al padre Rodolfo Murillo, párroco de Jesús El Salvador.

En la homilía, el padre Armando resaltó los 125 años de la espiritualidad de la cruz y  la beatificación próxima de Concepción Cabrera de Armida y a la luz de la Palabra reflexionó sobre lo importante que es reconocer que Dios Padre siempre había pensado en el ser humano.

“Como discípulos de Jesús, estamos invitados a reconocer que en cada momento debemos acercarnos al amor de Dios y llevarlo a los demás. Estamos invitados a amar, a perdonar a ejemplo de Jesús, a ser verdaderos discípulos y abrazar la cruz de Jesús”, exhortó.

Y agregó: “A través del sacrificio podemos recibir grandes gracias, y si lo ofrecemos por los demás, será fructífero”.