Consejos para un matrimonio Feliz

 

  1. Cásate por la Iglesia

Verdad 1: Nadie se casa para ser infeliz.

Verdad 2: Nadie se casa para hacer infeliz a su pareja.

Verdad 3: Nadie se casa pensando en divorciarse en un par de años.

Si estas verdades son ciertas ¿por qué muchas personas no son felices en su matrimonio? ¿por qué muchas personas le amargan la vida a su cónyuge? ¿por qué muchas parejas deciden separarse?

Pienso que una de las principales causas es que las parejas han decidido hacer sus vidas sin tomar en cuenta una ayuda indispensable: la bendición de Dios. Ya sea por que se decidan simplemente a vivir juntos, o que decidan casarse por lo civil, siempre les faltará esa ayuda extra, esa ayuda necesaria, ese centrar su matrimonio en Dios y de El recibir su auxilio.

Si estás casado solo por el civil o si vives en unión libre, te estás perdiendo de una ayuda enorme y necesaria. Si tu matrimonio no está cimentado en Cristo hay menos posibilidades de que perdure.  El matrimonio religioso, es un sacramento, algo sagrado, algo que Dios bendice y se compromete a ayudar para que la pareja persevere en su amor y fidelidad. En el matrimonio cristiano se vive realmente libre, libremente uno se compromete por el resto de su vida para luchar por hacer feliz al amor de su vida, para serle fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad y amarla y respetarla todos los días de su vida, y hace ese compromiso porque sabe que cuenta con la ayuda divina.

Si realmente amas a tu pareja y no están casados por la Iglesia, te invito a que lo hagas lo más pronto posible, no importa los años que lleves viviendo sin tener este sacramento, ólvidate de la fiesta.  Lo importante es que tengas esa gran ayuda divina. Esta ayuda es real, pero no infalible, pues Dios siempre respeta nuestra libertad y nuestras decisiones, pero te aseguro que si eres dócil al llamado de Dios, El siempre saldrá en tu ayuda, El nunca te abandonará ni a ti ni a tu matrimonio. Y la Virgen también estará siempre presente, aunque no se lo pidas, pidiendo cada día, incansablemente por tu matrimonio.

 

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