Te presentamos el camino espiritual que propone el padre Marcelino Delfín Poso, liturgista de la diócesis local, para transitar por esta Cuaresma 2019.

Pbro. Marcelino Delfín Poso

Cuaresma es un tiempo de gracia, tiempo favorable en el cual Dios nos escucha y tiempo de salvación donde Dios nos socorre (Cfr. 2 Cor. 5, 2). Cuaresma es iniciar un tiempo de interiorización, cerrar la puerta de nuestro cuarto para entrar en la interioridad de cada uno de nosotros para encontrarnos con Él desde lo más profundo de nosotros mismos, para que Él entre a lo secreto de nuestro corazón y lo llene con su presencia.

La invitación a entrar en un camino de penitencia y de ascesis es para caminar hacia la Pascua, no hay verdadera Cuaresma si no nos dejamos guiar por el Espíritu Santo al desierto además para que fortalecidos con la Palabra de Dios y nuestra firme decisión de permanecer en Él venzamos las tentaciones que en la vida tenemos que enfrentar, pero, todo es por gracia de Dios y es ésta la que nos hace gustar de la bondades de Dios.

La Cuaresma es un camino hacia la Pascua, por eso la Iglesia nos invita a hacer un camino espiritual de conversión, las prácticas de la Cuaresma: ayuno, oración y limosna, nos deben llevar a regresar a la casa del Padre, porque el pecado nos ha alejado de su amor. Cuaresma es un tiempo radical de conversión y no un tiempo de realizar solamente practicas externas vacías.

  • 06 de marzo. Me acercaré a la imposición de Ceniza y tendré presente que soy polvo y que necesito entrar en un camino de conversión serio y programado para permanecer en el Señor.
  • 07 de marzo. Leeré varias veces en el día el evangelio Mt. 4, 1-11  y meditaré qué elementos debo ajustar en mi vida espiritual,  y que me hacen vivir mi cristianismo de un modo aparente y poco entregado.
  • 08 de marzo. Me acercaré al sacramento de la reconciliación y confesaré todos mis pecados con sinceridad y arrepentimiento.
  • 09 de marzo. Pediré el auxilio de la Santísima Virgen María para mantenerme en gracia de Dios en el Tiempo cuaresmal y así no desalentarme en el caminar espiritual.
  • 10 de marzo. Domingo I de Cuaresma. Leeré el evangelio de Lc. 4, 1-13 en familia y compartiré los remedios que voy a poner para que las tentaciones que atacan a la familia no nos alejen de Dios y nos dividan y vivamos como auténticos cristianos.
  •  11 de marzo. Oraré por los migrantes para que el Señor sea su compañero de camino.
  • 12 de marzo. Rezaré el salmo 50 antes de dormirme.
  • 13 de marzo. Oraré por los sacerdotes para su santificación y ofreceré un sacrificio por ellos.
  • 14 de marzo. Dejar de usar el celular este día y ver algún programa católico para alimentar la fe.
  • 15 de marzo. Visitaré a un enfermo y rezaré con él.
  • 16 de marzo. Rezaré la salve a la Santísima Virgen María pidiendo por los más pobres.
  • 17 de marzo. Domingo II de Cuaresma. Leeré el evangelio de Lc. 9, 28-36 en familia y pediremos al Señor para que transforme nuestras actitudes anticristianas y demos testimonio de él con nuestras buenas obras.
  • 18 de marzo. Visitaré a los migrantes y les hablaré del evangelio del domingo animándolos para que se dejen iluminar por el Señor.
  •  19 de marzo. No  tomaré algún alimento en el día ofreciéndolo por mi conversión sincera.
  • 20 de marzo. En las redes sociales promoveré la defensa de la vida de aquellos que aún no nacen.
  • 21 de marzo. Participaré con alegría en una Eucaristía de la semana.
  • 22 de marzo. No criticaré a nadie recordando en evangelio de san Lucas 6, 37: “no  juzgues y no serás juzgado”.
  • 23 de marzo. Rezaré un rosario a la Virgen María pidiendo por la conversión de todos aquellos que promueven en aborto.
  • 24 de marzo Domingo III de Cuaresma. Leeré el evangelio de Lc. 13, 1-9 en familia y nos propondremos realizar frutos de vida eterna durante toda la semana.
  • 25 de marzo. Movido por el amor de Jesús llevaré ropa en buen estado a los niños los migrantes.
  • 26 de marzo. Perdonaré de corazón a los que me han ofendido y oraré por ellos siendo obediente al evangelio de san Lucas 6, 37.
  • 27 de marzo. Rezaré por mi obispo y ofreceré una Eucaristía de la semana, además me fijaré en dones virtudes que Dios le ha dado y agradeceré a Dios por esos dones.
  • 28 de marzo. Realizaré mi trabajo con honestidad y alegría, animando con mi testimonio cristiano a mis compañeros de trabajo.
  • 29 de marzo. Hablaré bien de mi familia, mi párroco, mis hermanos de grupo, de mis vecinos siendo dócil al evangelio de san Lucas: 6, 31.
  • 30 de marzo. Le pediré en la oración la santísima Virgen María por los presos, prófugos y los que están lejos de su hogar.
  • 31 de marzo Domingo IV de Cuaresma. Leeré el evangelio de Lc. 15, 1-3. 11-32. en familia y nos propondremos durante la semana visitar a los familiares que se han alejado de nosotros o a lo que están enfermos y no los hemos visitado.
  •  01 de abril. Motivaré a otras personas para que ayuden a los migrantes en sus necesidades y oren por ellos.
  • 02 de abril. Me acercaré sinceramente a la persona que más me cuesta tratar y le sonreiré mostrándole así el Cristo que vive en mí.
  • 03 de abril. Ofreceré mi servicio en la iglesia y daré lo mejor de mí sineod obediente a la Palabra de Dios: 1 Pedro 4, 10.
  • 04 de abril. Visitaré al Santísimo Sacramento e invitaré a mi familia o a mis amigos.
  • 05 de abril. Ayunaré pidiendo por la conversión de todos aquellos que atacan a la Iglesia. Especialmente oraré hoy por el santo Padre Francisco.
  • 06 de abril. Pediré a la Santísima Virgen María para que me conceda el don de la humildad. Rezaré varias veces al día el Magnificat.
  • 07 de abril Domingo V de Cuaresma. Leeré el evangelio de Jn. 8, 1-11 en familia y nos concederemos en Cristo, el perdón, por las veces que nos hemos ofendido.
  • 08 de abril. Invitaré a comer a un migrante para expresarle que el amor de Jesús se hace presente de diversos modos.
  • 09 de abril. Me reconciliaré con aquellos que he ofendido y resolveremos en el nombre del Señor nuestras diferencias y lo haré movido por la Palabra de Dios: Mt. 5, 23-24.
  • 10 de abril. Confiaré en Dios  y en oración pediré que me aumente la fe para seguir confiando en Él. Filipenses 4, 13.
  • 11 de abril. Delante del Santísimo Sacramento reconoceré y valoraré las bendiciones que Dios me ha dado a lo largo de toda mi vida, y que todo lo tengo por gracias de Él.
  • 12 de abril. Mortificaré mis sentidos y me esforzaré en sonreír y no me dejaré llevar por el mal carácter.1 Tesalonicenses 5, 16-18.
  • 13 de abril. Rezaré delante de la Santísima Virgen María y meditaré sus dolores que sintió al contemplar a su Hijo cuando llevaba la cruz, y ofreceré mis penas y sufrimientos por los enfermos.
  • 14 de abril. Domingo de Ramos de la Pasión del Señor. Leeré Isaías 50, 4-7 en familia y como familia nos propondremos a participar en las celebraciones de todas la Semana Santa.
  • 15 de abril. Invitaré a un migrante a participar de la Eucaristía en este día.
  • 16 de abril. Rezaré por la paz y por todas las familias del  mundo.
  • 17 de abril. Viviré con paciencia y amor mis enfermedades y me pondré en las manos de Dios. Salmos 18, 6.
  • 18 de abril.  Asistiré a la misa crismal y renovaré mi compromiso bautismal con Dios, con mi obispo y mis sacerdotes.

Nota 2: La Cuaresma termina el jueves santo antes de la misa de la tarde.

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