Ana María Ibarra

Con gran alegría, rodeada de su familia, niños, compañeras y de la comunidad parroquial, Lupita Castro celebró el pasado domingo 27 de mayo, su aniversario número 25 como catequista de la parroquia Jesús El Salvador.

 

Reconocimiento en misa

Fue en el marco de la fiesta de la Santísima Trinidad, cuando Lupita agradeció a Dios en misa por sus 25 años catequizando a las familias.

La catequista decidió celebrar este acontecimiento rodeada de los niños y sus familias, al participar en la misa de niños.

El padre Rodolfo Murillo, párroco, agradeció a Dios por Lupita y los 25 años que ha trabajado como catequista. Luego pidió a la ‘maestra’ ponerse de pie y la comunidad ahí reunida le agradeció con aplausos.

“No es fácil, y en este día agradecemos al Señor porque en estos 25 años ha querido mostrarnos su amor a través de la persona y el trabajo de Lupita. Nuestro agradecimiento y nuestra oración por  ella para que el Señor la siga iluminando y llenando de sabiduría”, dijo el padre Murillo.

Palmira, coordinadora de catequistas, entregó a Lupita un reconocimiento a nombre de la comunidad parroquial y una madre de familia dirigió unas palabras, agradeciendo sus 25 años de servicio y reconociendo su entrega.

Al final de la celebración, Lupita fue festejada con un bonito convivio.

 

25 años de servicio

Guadalupe Castro llegó a la comunidad hace 26 años para preparar a su hijo mayor a la primera Comunión y al concluir, una catequista la invitó a quedarse.

“Tenía a mi hija pequeñita y ese no fue un obstáculo, ella siempre anduvo conmigo en la formación, aquí creció, ahorita tiene ella 26 años y ha sido fabuloso. No fue fácil, pero Dios estuvo conmigo y María Santísima siempre me ha acompañado, ella hace que todos los días regrese, que cada año regrese”, compartió en entrevista.

Una de satisfacciones y riquezas que Lupita ha encontrado en sus servicio, es trabajar con  las familias, pues, dijo, ha sido testigo de las bendiciones que Dios derrama en ellas.

“No podría pagarle con nada al Señor. Mi vida, mi tiempo, mi familia, todo está a su disposición. Soy una enamorada de Él y fiel seguidora. Lo único que puedo hacer es agradecerle”, expresó.

Añadió que ser catequista “es un compromiso muy fuerte, pues no sólo se es catequista en la parroquia, sino también en la casa, en la calle y en todos lados.

“Mi familia es mucho mejor desde que soy catequista, el ambiente es más armonioso, con más paz, con más amor. Me gusta mucho mi ministerio, ojalá Dios me conceda mucho tiempo más”, afirmó Lupita, quien invitó a los jóvenes a no tener miedo al llamado de Dios, pues Él envía su Espíritu Santo.

“Los dones que Él ha derramado sobre nosotros hay que ponerlos a trabajar, no podemos irnos de este mundo sin usar nuestros dones. Si algún momento sienten el llamado, ¡no tengan miedo!, ¡láncense!, no van  a estar solos, vamos a tener a nuestros hermanos y a Dios siempre”, dijo.

Y agregó: “Jóvenes, la vida no solo se compone de diversión, se compone de amor y el amor solo va a ser posible si estamos cerca de Dios y sirviéndole es mas fácil”.