Dejemos entrar a Cristo en nuestra casa

Les saludo con mucho cariño. Ya llegaron los fríos, para que nos cuidemos nos protejamos, siempre, la salud es muy importante. Espero que todos estén bien hoy domingo 31 del tiempo ordinario.

Hace ocho días escuchábamos la parábola del fariseo y el publicano y cómo Jesús ve la actitud positiva del publicano quien sale en paz, perdonado, alegre y reprueba la actitud del fariseo, orgulloso, soberbio que sale del templo igual o peor, parecería.

Sin embargo hoy vemos un pasaje muy hermoso, un encuentro. Todos los encuentros con Jesús son maravillosos y nos dejan una enseñanza. Jesús entro a Jericó, es una ciudad muy importante, como que es la puerta de entrada hacia Jerusalén y allí sucede el encuentro entre Jesús y  Zaqueo.

Zaqueo, dice el texto,  jefe de publicanos y rico, o sea  un hombre que no tenía buena aceptación, buena reputación sino al contrario, es un hombre odiado porque se asociaba al poder político y económico en detrimento de los pobres. Pero este encuentro transforma su vida.

Primero vemos a un Zaqueo inquieto, quiere ver a Jesús, tendrá curiosidad deseo interior ha escuchado de él , lo importante es que él desea ver a Jesús, tal vez no sólo verlo, sino encontrarse con Jesús, conocerlo. Por eso hasta se sube a un árbol para verlo cuando pasara por ahí.

Todos debemos manifestar una inquietud,  gusto y deseo que brote del corazón de encontrarnos con Jesús. Tan sólo el domingo que brote en mi corazón el deseo de encontrarme con Jesús en la Eucaristía y con la comunidad, ir, ver, tocar, escuchar a Jesús. Jesús descubre a Zaqueo, dice el texto muy hermoso, “Jesús levantó los ojos” ¡qué hermosa expresión!,  lo miró, puso su mirada en Zaqueo fijamente.  Un Jesús atento a las personas se dio cuenta que Zaqueo estaba ahí y le dice, “Zaqueo baja pronto que hoy tengo que hospedarme en tu casa”.  Jesús entra a la casa de un publicano, un rico. Es Jesús que hace presente el grande amor que Dios nos tiene.

Una vez más la Palabra de Dios hoy nos describe que Dios es amor, que Dios es compasivo y misericordioso, que Dios todo lo crea bueno y busca nuestro bien. Quiere lo mejor  para nosotros. No hay distinción de personas, publicanos, fariseos, ricos, pobres , niños, hombres y mujeres, a todos mira, con todos se acerca y a todos manifiesta su amor.

Hoy tocó a Zaqueo: ‘bájate, quiero hospedarme, quiero entrar a tu casa, a tu corazón, a tu vida’. Dios quiere entrar a mi vida, Cristo quiere entrar a mi corazón a mi casa, física, pero aquí casa es a la humanidad, a la diócesis, es al grupo, es a la familia y a mí en lo personal. Zaqueo lo recibe y esta es la respuesta del hombre: Zaqueo lo recibió, le abrió su corazón y  su casa, le permitió entrar y tener ese contacto.

Son dos momentos: un momento público, delante de la gente, donde platican, se ven y después viene el momento privado, íntimo, de convivencia y cercanía entre Jesús y Zaqueo.

No nos quedemos en la periferia, no nos conformemos con verlo pasar o que Él me mire o yo lo mire, ésa es una actitud pobre, limitada, superficial.  Jesús quiere algo más, quiere intimar, quiere entrar a nuestra vida y ser parte de ella, quiere que experimentemos su salvación.

Hoy ha llegado la salvación a esta casa eso es lo que Jesús quiere: salvarnos, que su Palabra y su vida transforme toda nuestra vida, no nada más por encimita. Es riesgo en nuestra fe ser cristianos superficiales, nada más por encimita, nada más de emociones, de sentirse bonito un rato, ¡no!,  Jesús quiere un compromiso y una amistad profunda, seria, un diálogo entrañable, quiere entrar a nuestra casa para salvarnos ¡Permíteselo!, que yo permita que Jesús entre a mi casa, a mi corazón. Familias: permitan que Jesús entre a su casa para que en su casa entre la salvación, el evangelio, Cristo, que reine la paz, la armonía y el respeto. Escuelas, estudiantes, permitan que Dios entre en su casa; las maquilas, permitan que Dios entre en su casa, en su trabajo, en el mundo. Permitámosle a Jesús que entre con nosotros, que nos bendiga, que nos ayuda. Él nos invita a una conversión pues ese encuentro provoca en Zaqueo una conversión de arrepentimiento, un cambio en la vida. Una verdadera conversión, si dañé a alguien, lo buscaré, le restituiré no sólo lo material cuatro veces más, sino restituirle su paz, su tranquilidad. Restituiré al otro que ofendí el amor, la armonía, la paz, que yo por mi actitud y egoísmo le arrebaté ¿Cuántas veces arrebatamos al otro la paz la tranquilidad, la fe o lo material? Hay que restituirle y además compartirle nuestros bienes, nuestro tiempo y amor. Con todos ser generosos y de esta manera alabar al Señor. Por eso en el Salmo responsorial cantamos “Bendeciré al Señor eternamente,  bendeciré tu nombre siempre y para siempre ya que tú eres compasivo y misericordioso, siempre fiel”.

Gracias por tu amor, gracias por acercarte a mi, por entrar a mi casa, ayúdame a aceptar tu palabra, tu presencia, dame tu gracia para que tu presencia en nuestra casa, diócesis familia, parroquia etcétera, transforme nuestros corazones.

Por otra parte les comparto que voy a estar fuera algunos días. Tenemos la Asamblea episcopal, todos los hermanos obispos de lunes al siguiente lunes, para que oren por mí y por todos los obispos. Yo estaré unido con ustedes en la oración, en la Eucaristía.

Trabajaremos en los planes y proyectos de cada comisión con sus dimensiones a tres años. Es importante esto porque nos ilumina y permite estar en consonancia todo el episcopado provincias y diócesis, en un mismo espíritu de comisiones y dimensiones. Y ya que tengamos esta programación de objetivos y de proyectos a nivel episcopal, tendrán que iluminar nuestro propio trabajo pastoral en nuestra diócesis, con nuestra propia realidad, que aplique al trabajo de sacerdotes, religiosas, laicos y fieles todos.

Tocaremos temas de importancia para el episcopado como son los jóvenes, los migrantes, como el tema tan delicado de abuso a menores para trabajar en la prevención.

Les comparto esto para que oren por nosotros, para que sepamos los obispos también, dejar  entrar a Cristo en nuestra vida, y nosotros convertirnos y responder al proyecto que Dios tiene para nosotros.

Que tengan un excelente domingo, que Dios los bendiga. La bendición de Dios Todo poderoso Padre Hijo y Espíritu Santo permanezca siempre con ustedes. Un abrazo.

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