Ana María Ibarra 

Después de resistirse al llamado de Dios, hace un año y ocho meses el padre Jesús Salinas Lucero fue ordenado sacerdote, vocación que considera difícil de ejercer en este tiempo, pero que asegura, le ha traído infinitas gracias de parte de Dios. 

 

Resistencia 

El padre Salinas reconoció que la vocación al sacerdocio fue sembrada en él desde su niñez, sin embargo, durante tres años se resistió a ese llamado, lo que le hizo ganar el apodo de “el prófugo de la vocación”, dijo el sacerdote, quien estudió ingeniería eléctrica en UTEP. 

Antes de dar el “sí” definitivo, el padre Jesús acudió a tres pre Seminarios. El primero en el 2005 para reafirmar su fe. En el 2007, Dios le dio una sacudida muy fuerte y empezó a visualizar el sacerdocio como una opción de vida, pero se resistió.  

Después de eso, su proyecto personal lejos del sacerdocio se “acomodó”. Pero fue en el 2008, un Jueves Santo, cuando el Señor le dio otra “sacudida”. 

“En la celebración del lavatorio de pies me sentí invitado a esta vocación. Lo platiqué otra vez con el padre Mario Manríquez, que era mi párroco, y me apodó el prófugo de la vocación por mi resistencia. Con más libertad lo platiqué con mis papás. Entré al preSeminario y finalmente ingresé al Seminario”. 

 

Reafirma su vocación 

A menos de dos años de haber sido ordenado, el padre Salinas afirma convencido que no sarrepiente de su respuesta, pues asegura que en todo momento el Señor le reafirma su llamado. 

“No tengo duda, gracias a Dios, de que para esto he sido llamado. Aunque en estos tiempos es mucho más difícil ser sacerdote, Dios confiere más gracias, más oportunidades como retiros, movimientos que involucran al sacerdote, feligreses que se preocupan por la espiritualidad del sacerdote. Me siento muy contento”.  

Una de las gracias que el padre Salinas ha recibido, son sus hermanos sacerdotes 

“Dios me ha concedido lo que siempre anhelé: hermanos mayores. Con ellos, lo difícil se vuelva más ligero por la experiencia que tienen, aseguró. 

 

Su alimento 

Agregó que, en este poco tiempo de su sacerdocio, lo que le ha ayudado a seguir alimentando su vocación es la Eucaristía y la conciencia plena de vivir los sacramento. 

“Las horas ante el Santísimo son tiempos fuertes que trato no descuidar. Me ha sostenido también el escuchar a la gente en sus necesidades y la corrección de la misma comunidad”.  

 

Consejo 

El padre Jesús dio a los jóvenes claves para hacer una buena elección en la vocación: la oración, conocer la realidad y sobre todo arriesgarse. 

“Hay que perder el miedo de desprenderse, Dios va a recompensar mucho. No me arrepiento de haber dejado mi carrera porque de alguna manera la vengo a ejercer. Les aconsejo que hagan una intensa oración, tener un acompañamiento y conocer la realidad y descubrir que los dones acompañados de la gracia de Dios pueden dar grandes frutos”.  

 

Señaló también que el preSeminario es un momento sagrado, especialmente el tiempo fuerte de discernimiento.  

“Eahí donde Dios se va a revelar. Estos son momentos privilegiados, altamente recomendado”.  

Y finalizó diciendo: “Dios llama de diferentes maneras. Los invito a que se den la oportunidad de contemplar esa pregunta honestamente: “¿Sacerdote, yo? y si aln joven tiene miedo, Dios siempre va a socorrer y por mucho que se renuncia Dios los va dirigiendo por senderos”. 

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