Hay quienes cuestionan si la Iglesia impulsa a la mujer…estos cuatro testimonios responden al estilo del Papa Francisco, quien ha dicho: “el poder es el servicio”…Presentamos historias de mujeres promovidas por la Iglesia…

 

Ana María Ibarra

Lo que inició como un requisito para su carrera, años después llevó a Fabiola Hidalgo a unirse a Voluntarias Vicentinas, asociación civil de inspiración católica, desde donde mujeres como Fabiola se han visto impulsadas a desarrollarse y servir a la sociedad.

En Voluntarias Vicentinas Fabiola ha desarrollado sus conocimientos profesionales y personales, ya que, como contadora y con una maestría en administración, su servicio consiste en generar proyectos para la recaudación de fondos económicos para la asociación y sus beneficiarios.

 

Encuentro fortuito

Fue durante su carrera en contaduría cuando Fabiola buscó un lugar para realizar su servicio social y entre las opciones se encontraba Voluntarias Vicentinas.

“Me contacté con ellas. En ese tiempo no tenían estructurado un plan específico para los servicios que prestaban. Junto con una compañera de carrera empezamos a estructurar un manual de los servicios para que ellas pudieran buscar donativos de las empresas.

Al concluir su servicio Fabiola dejó de ver a las Vicentinas, y fue años después cuando se encontró con una de ellas al salir de visitar al Santísimo.

“Tenía en mi interior la inquietud de realizar un servicio. Me encontré a una de ellas y me invitó a un grupo nuevo llamado Dos Generaciones donde se invitaba a mamás vicentinas con sus hijas. Le platiqué a mi mamá y empezamos a ir. Esto fue hace ocho años”, compartió.

 

Servicio que le da plenitud

Hoy, la labor que realiza Fabiola es presentar proyectos a fundaciones y asociaciones para recabar fondos y el principal motor que la impulsa son los mismos beneficiados.

“Hacer los proyectos no es fácil, requiere preparación, investigación, pero cuando veo el beneficio en los becados me impulsa a seguir adelante. El programa de becas tiene 18 años y no se ha interrumpido. Gracias a Dios se cuenta con el recurso para apoyar a esas personas”, expresó.

Con 38 años de edad, Fabiola es la voluntaria más joven en la asociación de mujeres, la cual tiene 48 años de presencia en la diócesis y ha trabajado en favor del más necesitado. “La labor de la mujer es sumamente importante dentro de la Iglesia. Tenemos la ventaja de tener la sensibilidad para este tipo de servicios. Es importante lo que hacemos en cada uno de los servicios” afirmó la entrevistada, refiriéndose a los programas vicentinos de becas, comedor, visitas a los hospitales, entre otros”, compartió Fabiola.

Sintiéndose realizada como mujer y profesionista en un servicio que la Iglesia católica, a través de sus obrs le dio oportunidad de conocer, Fabiola agregó:

“En mi caso, puedo desarrollar mi carrera, soy contadora con maestría en administración y todo lo que aprendí en la escuela me ayuda para desarrollar proyectos. Además aprendo más porque somos muchas asociaciones buscando recursos y es parte de un reto personal lograr esos recursos para los beneficiados. Para ellos trabajamos”.

 

Invitación

Fabiola invitó a todas las mujeres jóvenes, sin importar su profesión u oficio, a que se integren a Voluntarias Vicentinas donde encontrarán un servicio que se adapte a sus tiempos, ya que existen servicios que requieren su asistencia desde una semana, uno o dos días o cada 15 días.

“Sé que es complicado prestar un servicio, especialmente para quienes tienen hijos en edad escolar, pero siempre hay un momento para hacer algo por los demás. No necesitamos muchas horas, si cada una ponemos un granito de arena en nuestra sociedad ésta será cada vez mejor”.

 

Frase…

“Invito a las mujeres a que participen con un servicio, una aportación a nuestra comunidad, la Iglesia Católica tiene una gama enorme de lugares donde uno puede aportar un granito de arena. Voluntarias Vicentinas necesita mujeres jóvenes que deseen servir”.