Ana María Ibarra

Con un corazón desbordante de alegría, 10 mil jóvenes se dieron cita en la Casa de la Renovación los días 11 y 12 de marzo para celebrar el XXV Encuentro Juvenil Católico, que con motivo del Jubileo del Movimiento de la Renovación en el mundo, tuvo como lema: “Alegría de los jóvenes, júbilo de la Iglesia”.

Momentos de alabanza y oración vivieron los jóvenes, quienes danzaron y desbordaron su gozo de encontrarse con Dios, pero también reflexionaron sobre el llamado que Dios les hace a una vida feliz y de santidad.

Servidores auténticos

Uno de los conferencistas fue el padre Pablo Hernández, de la Diócesis de Chitré, Panamá quien habló a los muchachos sobre el amor que Dios les tiene, “un amor que es más grande que sus dificultades”, y les dijo que vale la pena vivir la vida.

“Es importante rescatar a los jóvenes para que sean felices, para que vivan su realidad de jóvenes”, dijo el sacerdote en entrevista.

En su predicación, el padre Pablo citó el texto de Exodo 3, y así como el Señor le dijo a Moisés: quítate los zapatos, el sacerdote pidió a los muchachos hacer lo mismo como signo de quitarse lo que les impide tocar la tierra de bendición.

“Lo que Dios te está diciendo a ti joven hoy en día es quita los obstáculos que te impiden estar en contacto con todo lo bueno que tú eres. Tienes una misión especial, Dios te ama. Has sido creado para ser santo, para ser bueno y para no ser normal, para ser una persona diferente que no se deja guiar por las mareas, por la moda, por el grupo, sino para que seas auténtico servidor del Señor”, expresó el sacerdote.

 

Tres consejos

Por otra parte, el padre Jaime Pérez, proveniente de Colombia, compartió a los jóvenes experiencias y testimonios que los ayudaron a meditar sobre la misión que tienen después del congreso.

“En estos días han recibido grandes cosas, pero lo importante es que descubran cómo mantener la llama encendida, cómo enfrentar al mundo en el nombre del Señor y cómo salir a transformar el mundo”, expresó.

El padre Jaime dijo a los jóvenes que para cumplir la misión que Dios les tiene encomendada deben de hacer las cosas al modo de Dios, por lo que les dio tres consejos.

“Primero, sea usted mismo. Así como eres, los demás aprenderemos a soportarte. La mejor manera de ser nosotros mismos es parecernos a Jesús. La misión empieza cuando mostramos al mundo que somos felices porque nos parecemos a Dios”, compartió el padre Pérez.

Un segundo punto, dijo, es ser una bendición para el hermano.

“Tú empiezas a ser una bendición para el mundo cuando te das cuenta que eres una bendición para los demás. Tú eres la respuesta de Dios para un mundo que sufre, que está triste, que necesita empezar a creer”, afirmó.

“La tercera cosa es salvar vidas. Salvamos vidas hablando de Dios. Allá afuera hay gente, jóvenes a quienes tú puedes salvar su vida”.

El sacerdote finalizó con una oración mediante la cual invitó a los jóvenes a dejarse enviar por el Señor para transformar el mundo y ser feliz.

 

 

Testimonios

“En mi parroquia me pidieron ser catequista y no quería aceptar porque tenía miedo, no sabía qué les iba a enseñar a esos niños. Le pedí consejo a mis compañeros, a mi consejera espiritual y todas las noches le pedí a Dios que me mostrará el camino si Él me quería en ese servicio. Ayer y hoy, durante este congreso, Él me dio esa respuesta. A pesar que me siento cansada Él me está dando la fuerza y me dí cuenta que estoy aquí para servirle donde me llame”.

Ayleen Andrade, Pastoral Profética parroquia Corpus Christi (Tierra Nueva)

 

“Tengo cinco años en Confirmaciones y hace un tiempo siento la necesidad de renovar mi fe. Hace dos semanas me hicieron una operación del apéndice, nada grave, pero ayer que llegué me sentía incómodo. No podía arrodillarme ni alabar a Dios como me gusta hacerlo. En la Hora Santa le pedí a Dios que me ayudara con mis ataduras, Él sabe las luchas que traigo. Antes de finalizar la hora, sentí un calor hermoso en el área de la operación, le pedí perdón a Dios y le pedí sanación física. Desde ese momento no dejé de alabar al Señor. Hoy renuevo mi fe y puedo asegurar que Dios siempre es fiel y cumple sus promesas”

Ángel, parroquia San Judas Tadeo

 

“Vine a este congreso con la esperanza de un cambio en mi familia. Mi familia está un poco rota, hay problemas y distanciamientos. El sábado que me fui del congreso me llevé a Jesús a mi hogar, le pedí que uniera a mi familia y que nos ayudara con los problemas. Cuando llegué a mi casa, por primera vez en mucho tiempo los vi juntos en convivencia, los vi reírse, fue una escena hermosa. Le pedí a Dios con fe, pero no pensé que me fuera a dar una respuesta tan pronto”.

Cristina, parroquia María Reina del Universo.

 

“Es el primer congreso al que vengo y me he sentido muy contenta. Es una experiencia nueva, algo totalmente increíble, ver tanto joven tan lleno de amor, de energía. He descubierto que debo pedir perdón y perdonarme a mí misma. Como joven tengo pecados y  a pesar de todo eso Dios me ama y siempre va a estar para mí, nunca me va abandonar, eso es lo mejor de todo. Así como Dios me ama, mi llamado es a ser una chica nueva, una chica feliz, con nuevas metas, porque con Dios todo lo puedo. He sido llamada también a llevar su Palabra a donde quiera que vaya. Sus objetivos son mi meta: llegar a la santidad.

Fernanda Atayde, Pastoral Juvenil parroquia Dios Padre.

 

Tres consejos para los jóvenes

  1. Ser uno mismo
  2. Ser una bendición para los demás
  3. Salvar vidas