Mons. J. Guadalupe Torres Campos, obispo de Ciudad Juárez

Les saludo con gran afecto hoy domingo Jornada Mundial de las Misiones 2018, una jornada que nos invita a tomar conciencia del llamado que Cristo nos hace a la Misión, de aquel pasaje de San Mateo “vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda creatura”. Y todos estamos llamados a la Misión, la Iglesia toda en misión, dirá el Papa Francisco, en unión con Aparecida, una iglesia en Misión permanente, en salida, cumpliendo fielmente el mandato del Señor.

 

Juventud y misión

En esta ocasión, el Papa Francisco en su mensaje, nos invita a todos, especialmente a los jóvenes (recuerden que estamos en el Año de la juventud y se está celebrando en estos momentos el Sínodo de los Obispos con el tema de los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional) da una indicación a reflexionar y a comprometerse sobre la misión que Jesús nos ha confiado. Es tener la certeza de que la fe cristiana permanece siempre joven cuando  abre su corazon a la misión que Cristo nos confía. Porque, la misión, el anuncio, el testimonio, refuerza la fe.

Es importante ese aspecto, para los que ya la tenemos reforzar la fe, pero para aquellos lugares donde no ha llegado el anuncio, es el inicio, el anuncio de la Fe, el primer contacto con Cristo de la Buena Nueva de Cristo, el Señor. Así lo decía el Papa San Juan Pablo II en su  encíclica Redemptoris Missi, un Papa  que amaba la parte de los jóvenes, pero también un Papa misionero.

Este Sínodo de los obispos que se celebra en Roma invita a la Misión, y nos ofrece la oportunidad de comprender mejor, a la luz de la fe, lo que el Señor Jesús quiere de todos, adultos y jóvenes, obispos, sacerdotes, consagrados, especialmente de los jóvenes, y a través de todos los bautizados, llegue el evangelio y testimonio a todos los hombres.  

Por eso escuchamos en el salmo responsorial de este domingo de las misiones, “vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio” y dicen las estrofas de ese salmo, que “alaben al Señor todas las naciones”. Es despertar, después del anuncio, una respuesta, una adhesión de la Fe  a Jesús.

“Que alaben al Señor todas las naciones, que lo aclamen todos los pueblos”, esa es la Misión, reconocer y aprender el amor de Dios, porque “ grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad dura para siempre”, dice la otra estrofa del salmo responsorial.

Te invito, hermano, a ser una Iglesia diocesana de Ciudad Juárez misionera.

 

Aspectos importantes

El  Papa Francisco nos invita a reflexionar un primer punto: el  regalo de la Vida es una Misión, cada hombre y cada mujer es una Misión, dice el Papa, y esta es la razón por la que se encuentran viviendo en la tierra.  ¿Por qué y para qué vivo? Dos preguntas importantes, ¿qué sentido tiene mi vida?, la vida pues, es una Misión. Cada hombre y cada Mujer debe descubrir el proyecto que Dios tiene para mi vida pues soy hijo de Dios.

En ese sentido hay un doble movimiento: atraídos por el autor de la vida, pero también el otro movimiento, ser enviados para, a través de mi vida, testimoniar el amor de Dios. ¿Cómo? vivir con alegría, dice el Papa, la propia responsabilidad ante el mundo, los tiempos que hoy nos toca vivir como un gran desafío.

Cada uno está  llamado a reflexionar sobre esta realidad, “yo soy una Misión en la tierra y para esto estoy en el mundo” dice Evangelii Gaudium número 273; pero ¿qué se anuncia?, ¿cuál es la razón de ser de la Misión? Anunciamos a Jesucristo. Es el centro de la Misión,  vayan y anuncien el evangelio, el evangelio es Jesús, la iglesia anunciando lo que ha recibido gratuitamente, comparte el camino y la verdad que conduce al sentido de la existencia aquí en la tierra a Jesucristo muerto y resucitado.

Predicamos a Jesús de  muchas maneras, con la vida con el ejemplo, palabras y obras, en la misión en cualquier parte hay que anunciar a Cristo. Transmítelo, anúncialo gratuitamente, sobre todo que Cristo murió y resucitó por nosotros.

 

Los confines, cerca

Pero no quedarnos y limitar la misión a unos cuantos, sino transmitir y anunciar. La fe no quiere decir que tenemos que ir hasta el confín del mundo, aquí en nuestra ciudad, en nuestras parroquias existen los confines de la tierra, los más alejados, los resentidos, los que dicen no creer. Hay que anunciar la Buena Nueva a todos. Las periferias, dirá el Papa, incluso en la misma familia hay periferias, las misma parroquias, la misma grupos hay periferias, entre nosotros como Iglesia, ahí hay que transmitir nuestra fe con alegría, como contagiando con entusiasmo y alegría la presencia de Dios, de su amor y entrega por nosotros.

Por eso dice el Papa, la periferia más desolada de la  humanidad necesita de Cristo. Cuánta gente es muy indiferente, ya no es moda hoy el ateísmo, ahora es más bien los que, aceptando la existencia de Dios, dicen “no necesito a Dios, lo hago a un lado”.

Tenemos que anunciar a todos los confines el evangelio con alegría, por eso vuelvo a la primera lectura del profeta Isaías, de ir y llevar el evangelio a toda creatura, “levántate y resplandece Jerusalén, por que ha llegado tu luz y la gloria del  Señor alborea”…

Queridos hermanos, en este mes de octubre mes, de las Misiones, te invito a varios aspectos: primero, recuperar el sentido misionero de tu vida de fe, ve y anuncia a Cristo en todas partes; segundo, hacer mucha oración;  hay que orar por las misiones, por los misioneros aquí entre nosotros, aquellos misioneros que dejan todo para ir a otras tierras a misionar. Pero también, tercero, cooperar: este domingo se hace la colecta, todavía es tiempo para que siempre des algo de lo tuyo para ayudar a las Misiones.

Dios te bendiga y te fortalezca,  y me quedo con lo que dice al inicio el Papa: La Vida es una Misión, tu vida es una Misión.

La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, hijo y Espíritu Santo permanezca siempre con ustedes. Buen domingo, buena semana. Un abrazo.