El futbolista Eder Borelli, lateral del equipo FC Juárez Bravos, habló a Periódico Presencia sobre su fe católica y las aspiraciones que tiene en su propia vivencia de la santidad…

 

Claudia Iveth Robles

“Estar cerca de Dios y llegar a ser santo es una de las aspiraciones que, sin tapujos reconoció Eder Nicolás Borelli Cap, defensa lateral izquierdo del equipo FC Juárez Bravos de la Liga mexicana de ascenso, quien a unos días de haberse publicado el documento del Papa Francisco sobre la espiritualidad y el deporte, habló a Periódico Presencia sobre su propia fe católica y las aspiraciones que tiene en su vivencia de la santidad.  

Al haberse iniciado el Mundial de futbol Rusia 2018, Eder reconoció tener su corazón dividido, pues es hijo de padres argentinos, pero mexicano de nacimiento, regiomontano, para ser precisos, pues nació en Monterrey.

De tal forma que no sabe si quiere que la Copa vaya a Argentina o México. Lo que sí tiene por cierto, es que Dios responde cuando hay fe, pero también de que es necesarioo trabajar y esforzarse al cien por ciento para conseguir resultados.

Hoy con 27 años de edad, casado con Gabriela y en espera de su primer hijo, Eder vive con gran alegría y entusiasmo su vocación deportiva que lo ha llevado a tomar el futbol como una profesión que le exige mucho en lo físico y personal, pero también en lo espiritual y social.

Historia de fe

En entrevista en las oticinas de Presencia, Eder compartió que es católico e nacimiento y que trata de asistir todos los domingos a misa, aunque, reconoció, no siempre es posible.

“A veces por tiempo, trabajo y otras situaciones se complica un poco, pero intentamos estar lo más cercanos possible a la Iglesia”, dijo.  

Recordó haber realizado su primera Comunión cuando tenía 8 años de edad, pues sus padres, católicos, siempre lo acercaron a la Iglesia, como hoy lo hace su esposa Gabriela.

 

Su vocación

Recordó que su vocación al futbol nació de su padre, el jugador Jorge Borelli, quien en 1990, cuando Eder nació, jugaba en el equipo de los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

“Me tocó verlo jugar muy poco, porque se retiró a los 37 años, cuando yo tenía 7 años”, recordó Eder.

No obstante, en su casa siempre se veía futbol, de tal forma que comenzó a tomarle mucho cariño, y aunque al prinicipio no tomaba el juego con seriedad, sino para pasar el tiempo, y divertirse con sus amigos, acercandose a sue dad adulta comenzó a verlo como algo más serio, como una posibilidad vocacional.

“Cuando uno crece se da cuenta que debes decidir si hay que tomarlo en serio o no, pero debes saber que tienes que dejar lado muchas cosas para dedicarte el 100 por ciento a este deporte”, expresó.

 

De lleno en el futbol

Tras meditar su gusto por el deporte, Eder comenzó de lleno en el mundo del futbol profesional cuando tenía 17 años, ya consciente de que había que empezar a decir “no” a muchas invitaciones, salidas, reuniones y actividades.

“Y es una etapa difícil, porque es cuando tus amigos empiezan a salir”, dijo.

Reconoció que si verdaderamente deseas ser futbolista, debes tomar en serio las cosas.

“Si tomas en serio el futbol, la noche es algo que no va. Es muy importante el descanso y cuando tienes que decidir entre una cosa y otra, es cuando te das cuenta si es en verdad lo que quieres hacer”, dijo.

Eder debutó en la liga Primera B de Argentina, en 2008, pues sus padres lo habían llevado a vivir allá. Jugó en el Club Atleetico Nueva Chicago. Pero un tiempo después sus padres regresaron a México y en 2010 comenzó a hacer pruebas en el Queretaro Futbol Club de Mexico y se quedó. Para el Torneo Apertura 2011, Borelli fichó con el ex-club de su padre, los Tigres de la UANL. En el año del 2011 se dio a conocer que sería tomado en cuenta para la Copa América 2011 disputada en Argentina con la Selección Mexicana Sub-22.1​ Para el inicio del Torneo Clausura 2013, Eder fue cedido a préstamo a los Correcaminos de la UAT para tener más minutos, con la esperanza de recuperar el nivel que lo llevó al representativo nacional.

En 2014 llegó al Atlante FC y un año después, en 2015, se unió al equipo FC Juárez Bravos, al que pertenece con gran orgullo.

 

Fe y futbol

Para Eder, la fe juega un papel muy importante en el futbol./

“Cuando se tienen eventos importantes y en los momentos más difíciles es cuando más se acerca uno a la fe. Siempre pides que salgan las cosas bien, y sea como sea, siempre hay que estar agradecido”, dijo.

Pero aclaró que a la ves que pides con fe, cuando tienes compromiso sabes que también estas obligado a dar el cien por ciento. Le pides a Dios, pero también das, resumió.

“Para mi es muy importante eso: pedir, pero a la vez brindarme al 100 por ciento para no quedar mal”, expresó.

 

Contagiar la fe

Así, Eder se autodefine como una persona creyente y confiada, pero también responsable y dedicada.

“Soy una persona que cree mucho, pero que trabaja para conseguir las cosas. Soy un convencido que los planes de Dios son perfectos y uno tiene que aceptar lo que le toca. Tarde o temprano Dios nos va retribuir el trabajo que realizamos”, dijo el joven jugador. Esta misma fe y actitud es la que Eder intenta transmitir a sus compañeros de equipo, pues, dijo, hay 30 compañeros en el equipo y sólo once juegan como titulares, lo que puede caer mal a los demás.

“Pueden ellos caer en un hoyo y sentirse mal, pero es cuando trato de transmitirles que las cosas pasan por algo, que no hay que bajar los brazos, y lque debemos seguir trabajando pues en algún momento Dios lo retribuirá.

 

Compromiso social

Consciente de que su actividad genera cierto liderazgo, Eder se siente feliz de ser una especie de ídolo para los niños, aunque dijo que es también un compromiso.

“Yo sólo juego futbol, creo que los héroes o ídolos deberían ser otras personas como los doctores o bomberos. Cuando me dicen que soy un ídolo, se siente lindo, pero a la vez es un compromiso extra”, dijo.

Eder dijo que cuando llegó al Club FC Juárez Bravos la directiva siempre le dejó en claro que el equipo debe ser siempre un ejemplo para la sociedad.

“Nos dejaron muy claro que el proyecto de Bravos no es para nadie más, sino para la sociedad, para mejorar la calidad de vida de la ciudad y que somos un ejemplo”, recordó.

 

Deporte y santidad

Por ello dijo que trabaja en hacer las cosas siempre de la forma correcta, conforme a su fe y convicciones.

“Soy un convencido de que Dios nos regresa todo, y necesitamos estar centralizados en que sean las cosas buenas las que nos retribuyan. Por eso quiero estar más cerca de Dios y quiero ser santo”, expresó con gran seguridad.

 

Su amor por Juárez

Con el poco tiempo que tiene en Ciudad Juárez, Eder ha tomado ya un gran cariño a esta ciudad y su comunidad. Ha participado con sus compañeros de equipo en algunas actividades con niños de escasos recursos, como una visita al Centro Comunitario Soles de Anapra, y eso le ha generado la inquietud de enseñar a estos niños de la periferia de la ciudad a jugar futbol.

“Cuando ves a los niños que nos visitan, su cara de emoción nos transmite muchas cosas. Creo que apoyarlos es una manera de contribuir al desarrollo de la ciudad”, dijo.

“Me gustaría poder visitarlos, enseñarles y que no se sientan excluídos. Esa es mi idea y quisiera poder iniciar unas visitas de este tipo a las colonias, pues es algo que no nos quita tiempo y ayuda y gratifica mucho”, agregó al asegurar que espera un día cumplir este objetivo con los niños de Ciudad Juárez, en apoyo de su equipo, los Bravos de Ciudad Juárez, que vive esta misma filosofía.

 

Mensaje

Como mensaje final el deportista invitó a los juarenses a “nunca bajar los brazos” y a siempre tener fe en que las cosas buenas siempre llegan, aunque sea a la larga.

“Quiero decirles que se acerquen a Dios y tengan mucha fe en que si hacen las cosas bien, se va a retribuir”.

“Y espero verlos muy pronto en el Estadio”, finalizó.