Mons. J. Guadalupe Torres Campos/ Obispo de Ciudad Juárez

Muy buen domingo, día del Señor. Con alegría y gozo les abrazo con gran cariño como padre y pastor. Hoy es el décimo sexto domingo del tiempo ordinario. Primero hago un recordatorio de domingos pasados, cómo Jesús resalta la fe de los hombres: ‘por tu fe quedas sanada’, ‘basta que tengas fe’. Resalta por una parte la fe, por otra parte, al siguiente domingo también resalta la incredulidad de la gente de su pueblo de Nazaret. Ahí no pudo hacer nada por la incredulidad de muchos. La fe de todo un pueblo, la incredulidad de muchos.

Y el domingo pasado, como escuchamos que el Señor envía a evangelizar de dos en dos, no sólo a los doce, a los 72 y a todos: “Vayan de dos en dos, lleven el evangelio, la Buena Nueva,

Hoy domingo toca el tema del trabajo pastoral a ejemplo de Cristo, buen Pastor, pero también el tema del descanso, del equilibrio entre la acción pastoral intensa, el ir y evangelizar, andar de un lugar a otro llevando la Buena Nueva que no sólo es acción del papa, del obispo, de los sacerdotes o catequistas, sino de todo cristiano, y momentos de contemplación, oración y descanso, de buscar un lugar en privado para descansar con Jesús. Precisamente en el evangelio de Marcos dice Jesús que los apóstoles, cuando los enviaron, regresaron muy contentos de haber evangelizado, de haber predicado a Cristo, de dar testimonio del Señor, y Jesús los recibe con esas palabras: ‘vengan conmigo a un lugar solitario para que descansen un poco’.

 

Buscar el equilibrio

Ahí está el llamado al equilibrio a todos los cristianos: buscar el equilibrio entre la acción pastoral, el testimonio de tu fe, el anuncio, sobre todo en el plano nuestro de pastores, obispos, sacerdotes y diáconos nos envía el Señor a trabajar intensamente, a llevar el evangelio a todas partes, pero también hoy concretamente nos invita: ‘vengan conmigo’. Hoy te dice a ti, nos dice a nosotros: vengan conmigo. No dice ‘vayan y refúgiense en un descanso falso, en un lugar que les va a traer más problemas’ ¡no!, dice ‘vengan conmigo’, es decir, ir con Jesús a un lugar solitario para descansar un poco, eso significa la oración, la contemplación, el silencio, el momento de retiro, el dejar todo el activismo pastoral para ese momento de descanso y de estar con Jesús.

Incluso el descanso, estrictamente hablando, que sea un día, sea el domingo, sea una semana de vacaciones, el descanso con el Señor, en familia, con los amigos, pero sí buscar ese descanso con el Señor porque luego, al final el evangelio, nos dice que una vez que descansan, que están con Jesús retoman la actividad. Al final del evangelio dice que toman la barca, desembarcaron y vio a una numerosa multitud que lo estaba esperando y Jesús dice: vamos con ellos. Los observó como ovejas sin pastor y se puso a enseñarles.

Nuevamente ahí está la actividad pastoral: el evangelio, el anuncio, la catequesis, la misión. Pero en un inter el descanso para luego retomar el trabajo pastoral.

 

Seguir al Pastor

Jesús nos hace notar que vio a la multitud ‘como ovejas sin pastor’, por eso en el Salmo responsorial escuchamos esta frase: “El Señor es mi pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas”. Y lo afirma de otra manera san Pablo en la carta a los Efesios: ‘Él es nuestra paz que destruye el pecado, el odio, la división, la apatía, todo malestar. Él es nuestra paz, es el buen pastor, nos da alivio, nos alimenta y da ese descanso auténtico para recobrar fuerzas, retomar la gracia, llenarnos nuevamente del Espíritu del Señor para seguir adelante trabajando con alegría y con empeño.

Te invito pues, querido hermano en la fe, sacerdote, religiosa, religioso, laico, fiel, a contemplar y a aceptar esta invitación que Jesús nos hace. Tómala en serio, te dice y me dice ‘ven conmigo a un lugar solitario para descansar un poco’. ¡qué hermoso que encontremos descanso en Jesús, en la Eucaristía, en la oración, en su palabra, con su presencia que nos fortalece para seguir en la vida trabajando con alegría.

 

En peregrinación diocesana

Por otra parte quiero compartirles que tuvimos a bien realizar la peregrinación a dos lugares muy significativos de peregrinación en nuestra patria. El jueves pasado estuvimos en el Cubilete. Visitamos como diócesis el monumento dedicado a Cristo Rey, y en el evangelio que en ese día escuchamos de San Juan, Pilato le pregunta a Jesús ¿con que tú eres rey?  Jesús le contesta ‘tú lo has dicho, soy rey, yo vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz’. Ahí nos postramos como diócesis ante Cristo Rey para decirle: Señor, tú eres nuestro rey, te seguimos con fidelidad, tú que eres testigo de la verdad, queremos escuchar tu voz y seguirte, derrama en nosotros tu gracia, cuídanos para mantenernos, como diócesis, fieles contigo y construir juntos el Reino de Dios.

Al día siguiente nos encontramos nuevamente todos en la Insigne Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, experiencia hermosísima encontrarnos con nuestra Señora del Cielo, con nuestra madre la Virgen de Guadalupe. Asistimos un buen número de fieles de la Diócesis de Ciudad Juárez, nos congregamos con fervor ante nuestra Madre en la casita de nuestra Madre preparándonos de esta manera al Proyecto Global de Pastoral de la Conferencia Episcopal Mexicana hacia estos dos grandes aniversarios: 2031, los 500 años de la aparición de la Virgen de Guadalupe, y el 2033, los 2000 años de la redención, Cristo Rey y Santa María de Guadalupe.

Y escuchamos en el evangelio de san Mateo, de palabras de Isaías: “He aquí  que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que quiere decir ‘Dios con nosotros’”.

Contemplamos a María que nos trae a su hijo al Emanuel, al ‘Dios con nosotros’, imploramos de ella su bendición, su protección amorosa que dará a nosotros su gracia, que nos lleve a conocer y amar  a su hijo Jesucristo, el Señor.

Fue una experiencia de peregrinación hermosa y los tuvimos presentes en nuestra oración a todos y cada uno de ustedes. Los invito para que el próximo año también se apunten todos los que puedan y quieran, y que acudamos a esta peregrinación. La bendición de Dios Todopoderoso Padre, Hijo y Espíritu Santo permanezca siempre con ustedes.

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