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El poder de la bendición de los padres a los hijos

Ana María Ibarra

Convencido de que su sacerdocio es fruto de la bendición que sus padres le otorgaron en su niñez, el padre Rodrigo Cuevas, vicario de la parroquia La Sagrada Familia, compartió su testimonio e invitó a los padres de familia a bendecir a sus hijos en todo momento, ya que, dijo, la bendición de los padres trae consigo un poder enorme y tres regalos que son: la gracia, la paz y la luz.

 

Bendijo sus pasos

Para el padre Rodrigo, la bendición de un papá y de una mamá es muy importante, y aunque casi siempre son las mamás quienes tienen ese carisma de bendecir, en su caso, fue su papá quien diariamente bendecía sus pies y los de su hermano, los más chicos de la familia.

“Es muy importante cuando el papá, como varón, como cabeza de familia bendice a sus hijos.

Mi papá siempre nos bendecía antes de irse a su trabajo. Él era panadero, se iba muy temprano a la panadería. Nos tomaba los pies a mi hermano y a mí y nos hacía una oración muy sencilla”, recordó el padre Rodrigo.

Agregó que en su oración, su padre pedía a Dios que bendijera sus pies, iluminara su camino y guiara sus pasos.

“Tan bien le resultó, que miren mis pasos hasta dónde fueron a dar. Aquí estoy recorriendo las sendas del Evangelio, gastando mis pies y mis fuerzas por Jesucristo; la bendición de mi papá me hizo mucho bien”, dijo agradecido.

Aunque el padre Rodrigo reconoció que en su adolescencia dejó su casa para irse a la aventura, nunca tomó el mal camino y Dios lo tomó para su servicio, protegiéndolo.

“Me alejé de la familia desde los 14 años y empecé a vivir en la aventura. Tuve cantidad de oportunidades para echarme a perder porque estaba a la merced del mundo, de gente desconocida. Cuando empecé a trabajar vivía solo, pero Dios me puso en un lugar donde casualmente pasé por Catedral y estaban invitando a un grupo de jóvenes y fui”, señaló.

De niño, el padre Rodrigo también recibió muchas bendiciones de su madre, por lo que se considera sumamente bendecido.

“Mi mamá nos bendecía cuando estábamos enfermos. Nos daba una “mejoral”, algún remedio casero, y nos bendecía. Rezaba y trazaba la señal de la cruz sobre nosotros. Soy una persona muy bendecida por Dios, por mi familia, mis amigos y por la Iglesia. No le tengo miedo a las maldiciones, ni a los maleficios, ni a la mala suerte, ni al mal de ojo, ni al mal agüero”, afirmó.

 

Bendición y fortaleza

El sacerdote explicó que las bendiciones de los papás tienen una fuerza y una gracia inmensas, no como algo mágico, sino como una unión profunda en el amor, en este caso, el amor entre quien bendice y quien es bendecido, unido a su vez, al amor de Dios.

“Por eso las bendiciones traen tanta vida, traen tanta gracia. La bendición tanto del padre y de la madre es lo que va librando a los hijos de tanto ataque del maligno que encontramos no sólo en las calles, sino también en la casa porque hay gente dentro de la misma familia que hace daño, hay envidias, rivalidades y todo eso nos aparta de Dios”, resaltó.

El padre Rodrigo explicó que nunca ha tenido un conflicto con sus hermanos, y nunca se han dicho una mala palabra o hecho una agresión.

“No seremos hermanos excelentes, pero nunca nos hemos insultado, mucho menos alzar la mano para un golpe. Mi papá tampoco nos dirigió un insulto, un regaño, mucho menos un golpe. La bendición nos libra de conflictos, vicisitudes que la vida nos ofrece”, señaló.

Por otra parte dijo que en la actualidad la gente quiere hacer de las maldiciones algo normal y  alertó sobre el hecho de que, en broma o en serio, toda maldición tiene un efecto en la persona que se maldice o a quien se le desea cualquier mal.

“Por eso San Pablo hermosamente dice: no maldigan, bendigan en todo momento. Pero lo cotidiano es maldecir, por eso mucha gente en su vida lleva una vida muy desastrosa, muy desordenada, muy inconforme, pero hay que saber que Dios no tiene nada qué ver en eso. Donde el hombre no quiere, Dios no puede”.

 

Los tres regalos de la bendición

El sacerdote explicó que la bendición que Dios da a sus fieles es poderosa y trae consigo tres regalos muy importantes: la luz, la gracia, y la paz.

“La luz es una bendición que necesitamos todos. Es tan fácil equivocarse en esta tierra, y todos los días tenemos que tomar decisiones importantes: «¿Este amigo me conviene? ¿Esta es la carrera que debo estudiar? ¿Debo invertir mi dinero en éste negocio?… Necesitamos mucha luz”, dijo

“Dios tiene caminos de bendición para ti, pero necesitas luz para encontrar esos caminos”, agregó.

Un segundo regalo, dijo el padre Rodrigo, es la gracia, que en su versión bíblica dice: «Que el Señor te conceda su favor». (Nm. 6,25).

“Nosotros, en español, decimos «caerle bien». Nuestro Señor nos ofrece su favor; Dios quiere que nosotros le caigamos bien a Él. Es decir, quiere entablar con nosotros una relación de amistad. Dios tiene una oferta maravillosa que es su gracia, su favor. Estar en amistad con Él, no ocultarle nada, eso es estar en gracia de Dios, esa es la gracia de Dios”.

El tercer regalo, dijo el padre Rodrigo, es llamado por Santo Tomás de Aquino el resumen de los regalos: la paz.

“El santo lo define como una armonía de bienes. La paz es esa unidad en el bien que hace que nosotros sintamos que somos uno, que hemos sido reunidos, reunificados en Cristo Jesús, cada uno de nosotros ante Cristo, y luego todos nosotros, porque la paz no es solamente un bien individual, sino que es eminentemente un bien colectivo”, explicó.

 

Algunos Consejos

El sacerdote quiso dejar algunos consejos alusivos a las bendiciones.

* Malas palabras. Primeramente explicó que decir malas palabras es un tipo de maldición, ya que la palabra tiene poder tanto para el bien como para el mal. Por ello aconsejó tener cuidado con las palabras que se expresan.

“La bendición beneficia a la persona bendecida como al que bendice. Así la maldición. Hay que tener cuidado con lo que decimos. Cuando decimos palabras insultantes. groseras, dobles sentido, improperios, decretamos una maldición en nuestro hijo, y generalmente los hijos repiten los mismos patrones. La palabra tiene efectividad en el tiempo”, alertó.

* Es compromiso. El sacerdote dijo que la bendición es un acto de devoción y piedad que acerca a Dios.

“No es una varita mágica sino un compromiso en el que queremos que Dios nos cobije con el manto de su Santo Espíritu y la Virgen nos libre de todo mal”.

* Señal de la cruz. El padre Rodrigo recomendó que la bendición en palabra vaya acompañada por la señal de la cruz.

“En ocasiones los hijos se resisten, les da vergüenza, y aunque no se debe ocultar, si el hijo no lo acepta, hay que hacerlo en secreto, para que lleve el escudo protector”.

* Importancia de la bendición. El padre Rodrigo reconoció que no en todas las familias se lleva esa formación, pero aclaró que sacerdotes y laicos comprometidos deben impulsar y enseñar al resto de la feligresía la importancia de la bendición.

“Como sacerdote, desde que me ordené, acostumbro hacer una bendición al final de la misa. Con una persona que le haya ayudado esa bendición estoy más que servido. Así, si un papá y una mamá rescata de todos sus hijos a uno, que alabe a Dios y viva su vida conforme a Dios, bendiciendo su nombre”, finalizó.

 

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