El presidente del Episcopado Mexicano pide a “violentos” tregua en Navidad

Vida Nueva Digital

 

“No podemos generar tanta violencia ciudadana, y creo que los gobernantes y los que tenemos servicio comunitario, vamos a esforzarnos y a poner mayor atención, para que en nuestro México vivan en paz”, dijo.

El también Arzobispo de Monterrey explicó que tradicionalmente en el mundo los días de Navidad son de tregua de la violencia y de la guerra, “aunque uno quisiera que todos los días fueran de paz y de concordia, donde la violencia desapareciera”.

Por ello, lanzó una invitación a todos los mexicanos, “cualquiera que sea su condición social, a que al menos el mes de diciembre y el Año Nuevo, tengamos un poco de tranquilidad, que cese la violencia, que recordemos que hay un motivo superior por el cual tenemos que respetarnos, que es el acontecimiento del Nacimiento de Cristo”.

Ser servidores en el Adviento

El Presidente de la CEM explicó que en el tiempo de Adviento la Iglesia destaca particularmente el testimonio materno y servicial de la Virgen María. “Ella es la que nos presenta, conforme a las Sagradas Escrituras, la mejor forma de asemejarnos al Redentor de la humanidad: en el servicio humilde y la cercanía generosa a los más necesitados”.

Uno de los mensajes fundamentales que se nos invita a vivir –añadió- “como preparación a la llegada de nuestro Señor, en este tiempo de Adviento, es el servicio desinteresado a nuestro prójimo”.

Rogelio Cabrera aseguró que los días de Adviento deben vivirse “con la intención de dar lo mejor de nosotros mismos, asumiendo un compromiso de bienestar con quienes nos rodean, brindándoles nuestro apoyo en todo momento y, de la misma forma, buscando la ocasión para ir al encuentro de aquellos que viven en situaciones de dificultad, en lo material y en lo espiritual”.

Sembrar la semilla del servicio y la generosidad

Asimismo, Cabrera López pidió no limitar este tiempo a realizar fiestas sólo entre los conocidos, sino sumar esfuerzos y convivir con los más alejados, “compartiéndoles la dicha de sabernos amados por Dios. Y que esta bella obra de misericordia, sea el inicio de un auténtico compromiso de cercanía y apoyo con quienes necesitan de nuestra ayuda, no solo en Navidad, sino todos los días del año”.

De igual modo, hizo un llamado a los padres de familia, a que se organicen “y, con estas acciones, siembren en los más pequeños la semilla del servicio y la generosidad sincera que tanto bien hace a las personas”.

Pidió seguir el “bello ejemplo” de la Virgen de Guadalupe que “al venir al encuentro del pueblo mexicano, en el Cerro del Tepeyac, nos manifiesta su ternura, misma que nos fortalece para no desfallecer, brindándonos su protección y auxilio en todo momento”.

“El papa Francisco ha dicho al respecto que debemos corresponder al amor de María de Guadalupe sin protagonismos que utilizan la violencia, la mentira y la manipulación, sino siendo protagonistas que no le tienen miedo a la ternura y su mejor rostro es el servicio. Siempre viendo por los que necesitan ser escuchados y visibilizados, como Ella lo hizo con el humilde Juan Diego”.

Finalmente, deseó “de corazón que, las fiestas de la Virgen de Guadalupe, nos ayuden a revivir el mensaje de esperanza que ha traído a nuestro pueblo, respondiendo con nuestro testimonio solidario, al gran amor que Ella siempre nos manifiesta desde su ‘Casita en el Tepeyac’ y en todos los hogares y templos en donde es venerada”.

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