Presencia

PALABRA Y TESTIMONIO DE LA IGLESIA CATÓLICA EN CIUDAD JUÁREZ

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El problema es que no son 50 ni cien… son miles de migrantes

En la segunda parte de esta entrevista, el obispo don Guadalupe Torres, nuevo coordinador nacional de la Dimensión Episcopal de la Movilidad Humana, habla de la colaboración que habrá con autoridades en la atención al fenómeno migratorio.

 

Presencia/ Segunda Parte

Por encargo de sus hermanos en el episcopado, el obispo de Ciudad Juárez, don J. Guadalupe Torres Campos es ahora nuevo presidente de la Dimensión Episcopal de la Movilidad Humana.

Tal encargo le fue encomendado en la 106 Asamblea general de la Conferencia del Episcopado Mexicano, celebrada del 12 al 16 de noviembre pasados, en la cual se renovaron los responsables de todos los servicios en la Conferencia Episcopal, desde consejo de presidencia, consejo permanente y todos los que van a dirigir las comisiones y dimensiones, así como otros servicios muy importantes para el servicio de la Iglesia de México.

El encargo al obispo local reviste gran importancia dada la situación actual en el fenómeno de la migración, no solo a nivel de la frontera México-Estados Unidos, sino a nivel nacional.

Para hablar sobre los alcances de esta encomienda, que implica atender otros aspectos de la movilidad humana distintos a la migración, el propio obispo respondió a esta entrevista que presentamos al iniciarse este 2019, en el que comenzará de lleno con esta responsabilidad.

Aquí la segunda parte de la entrevista:

Ya expresó su preocupación por la actitud de gobernantes en cierta cerrazón hacia el fenómeno migratorio, ¿Cuál será su parte tejiendo puentes y haciendo relaciones con las autoridades desde la comisión que encabeza? ¿ha considerado cómo pueden obtenerse mejores resultados de colaboración?

Sí, el obispo encargado, pero yo no solo , ya platique con el presidente de la comisión (de Pastoral Social) Don Gustavo, también con el nuevo presidente de la conferencia Don  Rogelio, y los tres dijimos vamos a trabajar en conjunto. Es una labor muy importante; tenemos que mediar con todos: mediar con los migrantes, con las autoridades en los tres niveles municipal, estatal, federal, mediar a través de nuestros obispo vecinos, de Texas y California, con autoridades, a través de los obispos de la frontera con Estados Unidos, mediar con las casas de migrantes que, gracias a Dios tenemos más de 140, tengo que coordinar que estemos en comunión, mediar con grupos sociales de distinta índole, ONGs, en fin, me tocará viajar, no sé, a Centroamérica, Sudamérica, Europa, para esos encuentros, regionales, de continente de América o internacionalmente con el tema de migrantes o refugiados, es la medicación muy fuerte y laboriosa que va a requerir tiempo, espacio, sabiduría y gracia. Por eso aprovecho este momento para solicitar de todos su oración, no oren por mí, sino por todos los que de una u otra manera estamos involucrados en esta dimensión, en esta  tarea de los migrantes para que busquemos el bien de las personas.

 

¿Qué se espera de los gobiernos para tratar o atender de resolver, si es posible,  específicamente cómo se vive entre México y Estados Unidos el problema de la migraciónn?

Hay que ver cada uno, en Centroamérica, los países de origen, que haya seguridad, paz, trabajo. Eso tendrán que hacer los gobiernos, que no expulsen, por así decir, migrantes. Que digan: “yo ofrezco, presidente de mi país,  seguridad, trabajo, educación, paz”, porque eso dicen,: ‘huimos por el dinero, que no hay trabajo, por la inseguridad’… en el caso de México, ser un gobierno de acogida, de recibirlos, es un país generoso, pero también a veces las autoridades descuidan, no hay apoyo, es un sector olvidado, marginado, hecho a un lado, y sería que los gobiernos tomaran como una prioridad este fenómeno, buscar a través de migración, de apoyo en todo sentido, junto con  nosotros, ver por los migrantes. Si son de tránsito, ayudarlos, apoyarlos; también en la seguridad porque hay mucha gente que abusa de ellos, que los violenta, por todos los peligros de distancia, de clima frío, lluvia, calor, sur, centro, norte, en fin. Ahí es donde el gobierno debe poner condiciones, claro, establecer un reglamento, una legislación que coordine, que promueva acompañar a nuestros inmigrantes en su tránsito, así si deciden quedarse en algún estado, en el centro o en el norte, bueno, ver cada  gobernador, cada presidente municipal, la posibilidad de si está en condiciones de recibir de una manera ordenada tranquila. El problema es que no son cien o cincuenta, en esta ocasión son miles, y a veces se concentran en un solo país, como esta ocurriendo en Tijuana. Y bueno, el gobierno de Estados Unidos, es ahí donde nos topamos con un poquito más de resistencia por las políticas del Muro que se está o se quiere construir y el muro virtual o de mentalidad. Ahí los gobiernos tendrán que suavizar, ver cómo, de manera organizada, pueden recibir migrantes, ya que allá también se requiere de mano de obra y muchos de los que emigran tienen familiares allá: el papá, el tío, el hermano. Es un problema muy complejo que debo yo de empaparme e ir conociendo mejor y ver el bien para todos, para los migrantes en primer lugar, pero también para los ciudadanos de cada país y que los gobiernos también vean lo mejor, pero en paz, en armonía, en diálogo, en apertura.

 

¿Habrá cambios en las líneas pastorales que sigue la comisión episcopal, debido a toda esta problemática de migración?

Ya me entregaron el directorio nacional de esta dimensión, recién elaborado, ya está escrito, posiblemente sea hablar y trabajar con el consejero que de aquí que me está ayudando, y yo también tengo la tarea de buscar aquí dos o tres sacerdotes que me ayuden en la parte doctrinal para documentos, escritos, cartas. El Padre Calvillo que es el encargado de migrantes aquí, que va a ser mi mano derecha, pero aparte están otros obispos, están los encargados de las Casas de Migrantes en todo el país y grupos que colaboran en esta  dimensión, así que somos un gran equipo. Mi tarea es reunirlos, estar en comunión, en armonía y simplemente conocer este directorio por los cambios que se puedan presentar, pero ya lo fundamental esta ya establecido.


¿Cómo los fieles de esta diócesis podemos ayudarle en su nueva encomienda?

Primero con la oración. Les pido mucha oración porque es una labor delicada, difícil, eclesial, nacional y mundial, su oración es lo fundamental que yo les pediría. Y estar atentos para, como diócesis, si nos toca recibir, recibamos y acojamos a los migrantes,  y ya las autoridades tendrán que hacer lo suyo y esperemos colaborar en unidad todos, en comunión, paz y tranquilidad. Que nada nos divida ni nos perturbe, de veras busquemos de acuerdo a las directrices que nos da el Santo Padre, caminar siempre sirviendo sobre todo a los más débiles, pobres y desprotegidos, en este caso los migrantes y refugiados.

 

¿Algo más que desee agregar?

Agradezco a todos sus felicitaciones. He recibido muchas palabras de apoyo, de felicitación y eso para mí es un motivo de alegría, de confianza en Dios y en cada uno de ustedes.

Dios los bendiga y les acompañe siempre.

 

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