José Mario Sánchez Soledad/ Historiador

Durante los años 1906 a 1911, el profesor John W. Curd, director del departamento de historia de El Paso High School, pasaba sus fines de semana y vacaciones de verano investigando información histórica del suroeste de los Estados Unidos y Norte de México. Sus principales fuentes eran documentos privados de la familia Ponce de León de Ciudad Juárez. Los archivos de la Misión de Guadalupe, y los de las Misiones de Corpus Christi de Ysleta, Senecú, Socorro, la iglesia de San Elizario y otras. El profesor Curd también investigó en el Archivo de la Nación en la Ciudad de México, recopilando la mayor información posible. Pasó tiempo en los archivos del Gobierno del Estado de Chihuahua, bajo la dirección de un coronel llamado Flipper, a quien se le reconocía en aquel entonces ser un experto de estos temas.

John W. Curd era ayudado y motivado por el Dr. George P. Garrison, director del Departamento de historia de la Universidad de Texas en El Paso, así como por el Dr. Herbert E. Bolton maestro de esta misma universidad, después profesor de la Universidad de Stanford y finalmente de la Universidad de Berkeley en California. Algunos de los materiales fueron enviados a ellos para ser investigados, a la vez que Curd continuaba con sus esfuerzos.

El profesor Curd relataba que después de mucha persuasión y honestidad, los padres de la Misión de Guadalupe le autorizaron el uso de los archivos de la Iglesia, permitiendo que copiara folios originales y documentos pertenecientes a la historia de lo que se conoce como Paso del Norte, hoy Ciudad Juárez/El Paso.

 

Cómo se fue el manuscrito

En la tarde anterior a la Toma de Ciudad Juárez, el 8 de mayo de 1911, John W. Curd trabajaba en los archivos de la Misión, cuando los padres (a cargo del templo) por el riesgo que se avecinaba, lo urgieron para que se retirara y regresara a El Paso, Texas, a su hogar. En la premura, al recoger rápidamente sus materiales de trabajo, se llevó consigo por error el documento original de defunciones número uno, ahora conocido como el Manuscrito García.

Durante la Revolución Mexicana, muchos documentos referentes a la Iglesia Católica fueron destruidos o extraviados y personas con autoridad moral aconsejaron al profesor Curd no regresar el documento hasta que se asegurara su adecuada disposición.

Repentinamente, el profesor Curd murió el 2 de febrero de 1913 y esto terminó con sus investigaciones históricas. Todos los documentos que había recolectado fueron enviados por la viuda al Dr. Bolton, como lo atestigua una carta escrita por el Dr. Bolton el 9 de febrero de 1913. Muchos de estos materiales fueron usados por muchos investigadores de historia de la región, tristemente muchos no citaban la fuente de donde obtenían la información. Poco antes de la muerte del Dr. Bolton en 1953, este material fue enviado a la Universidad de Texas en El Paso.

Sin embargo, el Manuscrito García se mantuvo en los archivos personales de John Curd, hijo, hasta un poco antes de que abandonara El Paso, Texas en 1923. Siguiendo el consejo de la señora Maude Sullivan, bibliotecaria de La Biblioteca Pública de El Paso, el manuscrito fue depositado en la caja fuerte de la institución, donde ha permanecido hasta nuestros días.

 

Cómo es el manuscrito

El Manuscrito de García está empastado burdamente con materiales nativos, piel de cabra y las hojas de papel están elaboradas con fibras de cactus. Los escritos son hechos con alguna tinta y son de puño y letra de Fray García de San Francisco, el fundador de Paso del Norte.

John Curd, hijo mandó fotografiar en 1933 a la obra que se estaba desvaneciendo con rayos infra rojos, estos hicieron sobresalir la legibilidad original. Este documento es uno de pocos que sobrevivieron la sublevación indígena de 1680, cuando todos los españoles tuvieron que abandonar Nuevo México, refugiándose en Paso del Norte.

 

Cómo regresa el manuscrito

Durante este mes de octubre de 2018, el párroco de la catedral de Ciudad Juárez, Eduardo Hayen, y el Comité pro-celebración de los 350 años de la dedicación de la Misión de Guadalupe han organizado una serie de eventos durante todo el mes. Esta actividad ha generado un ambiente de buena fe y alegría entre muchos residentes de ambos lados de la frontera que aman a la Reina de las Misiones.

El comité recibió una comunicación por parte de Mark E. Pumphrey, director de la biblioteca de El Paso, Texas; Alexis R. Van Pool, archivista especializado del Centro del Patrimonio de la Frontera y de Jack W. Galindo, encargado de relaciones públicas de esta misma institución. Ellos notificaron la intención de regresar este importante documento a la Misión de Guadalupe y ofrecieron también sus servicios especializados, si así se requiere, para la preservación. Así mismo, los funcionarios de la biblioteca proveyeron la información de cómo llegó a esta institución tan preciado documento.

El regresar el Manuscrito de García a la Misión de Guadalupe es un gesto invaluable de hermandad, que obliga a Ciudad Juárez a mostrar un agradecimiento a la Ciudad de El Paso, Texas y a su Biblioteca Pública. Un gesto así no puede pasar desapercibido y nos compromete a buscar un mejor cuidado de los documentos históricos de nuestra ciudad, que son el patrimonio de las futuras generaciones. No hay mejor manera de celebrar los 350 años de la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe de los Indios Mansos de Paso del Norte.