Religiosas y religiosos que sirven en la diócesis local ya tienen a sus nuevos coordinadores diocesanos, con quienes se planeará trabajo conjunto para los próximos meses…

 

Ana María Ibarra

En una unidad fraterna, sencilla y alegre, religiosas y religiosos de las distintas congregaciones que sirven en la diócesis, vivieron su encuentro de Adviento el pasado sábado 15 de diciembre en instalaciones de la parroquia El Señor de la Misericordia.

En el evento el obispo, don J. Guadalupe Torres Campos presentó al padre Gregorio Mauricio López, MNM, como nuevo Vicario Episcopal de la Vida Consagrada y Sociedad de Vida Apostólica. Ahí mismo se llevó a cabo la elección de la nueva mesa directiva.  

Nueva Mesa Directiva

Tras presentar al vicario, el obispo encomendó al padre Gregorio estar al pendiente de las necesidades de los institutos religiosos y de vida apostólica, y darles acompañamiento.

Enseguida, el obispo convocó a una elección de la nueva mesa directiva, ya que por los cambios que las congregaciones realizan en el mes de agosto, la mesa directiva anterior se desintegró.

Después de algunas sugerencias y por elección de las mismas congregaciones, la mesa directiva quedó de la siguiente manera: Hna. Rosa Elvira Aldana Díaz, STJ, como presidenta; Hna. María del Carmen Zubia, MMD, secretaria; Juan Pablo Espinoza Chávez, de la Sociedad de María, como tesorero; María Guadalupe Velasco, SDP, como primera vocal.

 

Misa

Elegida la mesa directiva, el obispo presidió una misa de acción de gracias en la capilla que se encuentra a un costado de las criptas.

En su homilía, el obispo resaltó el tiempo de espera que se vive en el Adviento.

“La esperanza es un motor para el hombre, y para el hombre de fe, más todavía. Tenemos una esperanza, una meta, esperamos al Señor que venga a salvarnos. Por eso se nos invita a estar atentos, en actitud de escucha. La voz de Dios resuena, y resuena la voz del profeta: preparen los caminos”, expresó el obispo.

Exhortó a los religiosos y religiosas a cuestionarse sobre su actitud de fe para reconocer lo que Dios les pide en este Adviento, y a ser esperanza en las parroquias, en los colegios y comunidades donde desarrollan su misión.

“Vayamos a hacer presencia, hacer vida esta esperanza con nuestro testimonio. Seamos facilitadores para que recibamos al Señor, que nazca en nosotros y lo transmitamos con gozo”, invitó.

Después de la celebración, pidieron la tradicional posada llevando los peregrinos. Y en un momento de fraternal convivencia, intercambiaron regalos, participaron con dinámicas, cantaron villancicos e contaron algunos chistes, mientras compartían los alimentos.

 

Nuevo Vicario

Hace siete meses, el padre Gregorio Mauricio López, Misionero de la Natividad de María, fue nombrado Vicario Episcopal de la Vida Consagrada y Sociedad de Vida Apostólica en la Diócesis de Ciudad Juárez.

Aceptó la encomienda del obispo luego  de consultar con su superior y aunque dijo que este nombramiento llegó en un momento difícil, por otras encomiendas que tiene, finalmente aceptó dispuesto.

“Nuestro fundador, el padre Vicente Echarri Gil, nos enseñó la obediencia al señor obispo. Nuestra misión, como misioneros de la Natividad de María, es ayudar a los obispos en lo que ellos nos soliciten, y con muchísimo gusto acepté”, dijo en entrevista.

El sacerdote ya ha visitado algunos institutos y con la nueva mesa directiva se dispone a planear trabajos con los 35 institutos de religiosos y religiosas, así como una sociedad de vida apostólica que sirven en la diócesis.

“Les pido mucha oración. Es una encomienda difícil representar al señor obispo y estar al pendiente de todos los institutos de vida consagrada y de sociedades de vida apostólica, pero estoy convencido que el Señor no nos pide algo que no podamos realizar. Me encomiendo a sus oraciones para un servidor y para toda la vida consagrada”.

frase…

Es una encomienda difícil representar al señor obispo y estar al pendiente de todos los institutos de vida consagrada y de sociedades de vida apostólica. Me encomiendo a sus oraciones para un servidor y para toda la vida consagrada.

Pbro. Gregorio López, MNM