Comunicado de la Dimensión Episcopal de la Pastoral de la Movilidad Humana que preside nuestro Obispo diocesano, don J. Guadalupe Torres Campos

 

Porque tuve hambre, y me diste de comer; tuve sed, y me diste de beber, fui forastero, y me hospedaste. Mt 25, 43

 

La Dimensión Episcopal de Pastoral de la Movilidad Humana (DEPMH) quiere promover como hilo conductor de su trabajo en este nuevo trienio los cuatro verbos propuestos por el Papa Francisco en la Jornada mundial del Migrante y Refugiado en enero de 2018: “acoger, proteger, promover e integrar”. La migración es un fenómeno globalizado que refleja la necesidad que muchos hermanos tienen de una vida mejor, la cual se busca fuera

del país de origen sacrificando familia, raices, costumbres y tierra.

 

Hoy nos desafía la migración de tantas personas de diferentes países latinoamericanos que, huyendo de la violencia y la pobreza, han conformado las caravanas que en 2018 han

cruzado y en 2019 siguen cruzando nuestro territorio nacional.

El servicio y la entrega de cientos de Agentes de Pastoral de la Movilidad Humana en más de 120 albergues, comedores y centros de atención para migrantes con los que cuenta la Iglesia católica en México, son ya una respuesta positiva, un testimonio cristiano de la caridad y una esperanza de vida para muchos hermanos. Sin embargo, impulsados por la Espiritualidad de Comunión que Aparecida propone, pretendemos promover una mayor articulación, comunión y participación en los trabajos que realizan las Casas, Albergues y demás centros de atención para migrantes, con la finalidad de aprovechar mejor los recursos, fortalecer las redes existentes y así ofrecer una respuesta pastoral en coordinación y comunión.

 

Nuestros esfuerzos habrán de centrarse en este trienio en los siguientes retos:

– Impulsar y coordinar mejor el trabajo de los obispos en el tema migratorio.

– Trabajar sobre una mayor y mejor vinculación de la DEPMH con las casas/albergue

para migrantes y con las redes existentes.

– Desarrollar trabajos de formación y sensibilización en las diócesis, provincias o

regiones.

– Poder desarrollar más a fondo el tema de la Prevención de Trata de Personas en los

diferentes niveles de las provincias y sus ámbitos de acción pastoral.

– Trabajar de manera transversal los temas relacionados con migración y prevención

de trata de personas con las dimensiones de la Pastoral Social.

Estos retos piden a todos los que conformamos la Pastoral de Movilidad Humana una respuesta armonizada y profética, buena disposición y la vinculación de esfuerzos para que

cada acción individual tenga una repercusión positiva en favor del bienestar de los hermanos migrantes.

 

La Iglesia en México, desde la Dimensión Episcopal de Pastoral de la Movilidad Humana y bajo las directrices de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia del Episcopado Mexicano, habremos de ser “voz de los que no tienen voz” (Pr 31,8), anunciando y denunciando, promoviendo la dignidad de las personas y los derechos inalienables del ser humano.

Encomendamos a Dios, por intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, los trabajos de la DEPMH de este Trienio 2018-2021 de acoger, proteger, promover e integrar a nuestros

hermanos migrantes como una expresión contundente de nuestro esfuerzo y compromiso

de trabajar en comunión por todos ellos.

 

 

+ Mons. José Guadalupe Torres Campos Obispo de Ciudad Juárez

Encargado de la DEPMH

+Mons. Alfonso G. Miranda Guardiola Obispo Auxiliar de Monterrey Secretario General de la CEM

 

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