La maestra Judith Turriaga, experta en educación en la sexualidad vino a Ciudad Juárez para impartir un curso a educadores. En entrevista con Periódico Presencia habló de la importancia de educar a niños y adolescentes en el amor, para revertir la problemática de embarazos en adolescentes…

 

Ana María Ibarra

Un mensaje esperanzador trajo la profesora María Judith Turriaga a Ciudad Juárez al mostrar su proyecto educativo sobre sexualidad y afectividad “Saber Amar”.

En entrevista, la profesora, originaria de Ecuador, compartió con Periódico Presencia los resultados existosos del proyecto que ha sido llevado a varios países de Latinoamérica y recientemente a Chihuahua capital.

Aquí la entrevista:

 

¿Cuál es la importancia del curso que imparte esta semana en Ciudad Juárez, y cómo buscan que impacte en esta ciudad fronteriza?

Estoy aquí para formar a padres y a profesores. Soy autora de un proyecto educativo en sexualidad y afectividad llamado “Formando Corazones” basado en las 10 ciencias: Antropología, Antropología de la sexualidad, Teoría del conocimiento, Fisiología, Neurociencia, Ciencias de las diferencias sexuales, Sociología, Psicología, Pedagogía, Derecho y Ciencias de la comunicación.

El ámbito de la sexualidad y la afectividad es un ámbito prioritariamente educativo porque la persona es sexuada y corpórea por naturaleza. La persona está hecha con la finalidad de amar y ser amada, y amar se aprende, es lo más importante en la vida de una persona y sin embargo puede ser lo más difícil de aprender. Para amar se necesitan una serie de hábitos  buenos: generosidad, lealtad, sinceridad, capacidad de perdonar y de pedir perdón, esto hace que sea necesario intervenir educativamente en los niños y en los jóvenes. En este momento de la historia de la humanidad, cuando ya llevamos unos 50 años de revolución sexual, los chicos están viviendo una serie de invitaciones a estilos de vida muy peligrosos que les afectan en el ámbito más importante que es el del amor. Por eso el interés, que no sólo es nuestro, sino de muchísimas personas a lo largo y ancho del mundo, de educar a los chicos para que puedan amar de verdad, para que sepan comprometerse con carácter de permanencia, para que puedan hacer relaciones interpersonales estables de amistad y de noviazgo y, aquellos que sea su camino, el matrimonio.

 

¿Cuál es el problema más serio que se enfrenta actualmente en lo que se refiere a la educación de niños y adolescentes en el tema de la sexualidad?

Hace treinta años nació en el mundo anglosajón una “moda” que se llama “sexo casual”, contacto sexuales entre personas que ni antes ni después van a comprometerse. Eso en los distintos países de América Latina adquiere distintos nombres: “faje”, “vacile”, “agarrón”, “rapidito” “choque y fuga” se llama en Paraguay. Esto es un estilo de vida muy complicado porque es muy repetitivo, forma hábitos y porque el sexo no puede ser casual. La sexualidad humana está hecha para la donación, para el amor, entonces no es casual. El amor es comprometido, requiere la capacidad de donarse y recibir a otra persona en donación, por eso es una de las cosas más preocupantes que ha influido enormemente en los chicos. Este estilo de vida es muy peligroso y ahora le acompaña el alcohol, la droga, pero hay un enorme peligro para los chicos que es la pornografía considerada una nueva droga que hace hábitos, que confunden a los chicos, y que les impide amar.

 

Se ha informado que el Estado de Chihuahua es el segundo lugar en casos de adolescentes embarazadas, ¿cree que se puede revertir esto y cómo?

Claro. El proyecto que llevo tiene sus antecedentes. El primer proyecto del cual soy autora se llama “Saber Amar”, nació en Ecuador y ya en su andadura de 10 años, pudimos ver una significativa reducción de embarazos de adolescentes, de violencia y de deserción escolar. Como su nombre lo indica, cualquier proyecto que se diga educativo tiene que perfeccionar a la persona, si no la perfecciona, no es educativo, se llame como se llame. La educación es un fenómeno milenario. Siempre que le hemos apostado a la educación nos ha ido bien porque es perfeccionamiento de personas. Este proyecto es educativo puro y efectivamente tiene éxito en reducir el embarazo, no por el embarazo mismo, sino porque una chica adolescente embarazada significa que ha empezado su vida sexual muy joven y una vida sexual no sola sino con un varón. La educación no sólo atiende a la chica, atiende a los dos, a las chicas y a los chicos, importan tanto ellos como ellas. Es tan importante que ellos tengan dominio y control personal, que sean generosos ellos y ellas. Hemos tenido ya éxito no sólo con “Saber Amar”, sino con el proyecto que le siguió en Chihuahua “Formando corazones”.

 

Un programa de éxito…

que ya llegó a Chihuahua

 

¿Cómo ha funcionado la implementación del programa en los lugares donde se ha llevado?

En Ecuador tuvo éxito. El proyecto está en Colombia, Perú, Paraguay, Uruguay, Chile, Argentina, México y próximamente en Costa Rica. Es un proyecto que busca el perfeccionamiento y la vida sana de la persona. La persona que es sana, a la que se le respeta la dignidad, es feliz. No hay ningún rechazo de ningún tipo hacia el proyecto, es una aceptación de parte de padres de familia, de parte de profesores y de los chicos. En Costa Rica lo solicitaron. El proyecto tiene un éxito para ser solicitado. Los padres lo quieren, los profesores también. Los padres y profesores se ven muy retados, son dilemas con los que se encuentran ahora y quieren soluciones. El proyecto es un proyecto escolar, basado en ciencias, no es un proyecto de charlas, es un proyecto de ciencias, los profesores son cercanos a las ciencias  y eso hace al proyecto muy acertado.

 

En Chihuahua ¿se ha realizado una evaluación sobre los efectos del programa, cuáles son los resultados?

En Chihuahua capital tiene mucho éxito. Desde un principio apoyaron este proyecto la Federación (Fundación) de Empresarios de Chihuahua (FECHAC), personas preocupadas en el bien común, generosos, interesados en la educación de las personas, en mejorar la vida de estos chicos.

El primer año tuvimos un éxito tal que pasaron de apoyar a tres escuelas a diez escuelas,  y luego a 33. Llegamos a tener 83 mil chicos en el proyecto. Ahora estos números hablan por sí mismos, no se apoya aquello que no funciona y menos los empresarios, que tienen una cabeza muy clara y quieren apoyar lo que funciona realmente. Es un proyecto que tiene resultados,  que es aceptado por los chicos, que ha cambiado la vida de los chicos y que han pasado y dejado un estilo de vida donde no se respetaba su dignidad humana.

 

¿Algo más que desee agregar?

Deseo dejar un mensaje de esperanza. Estamos viviendo momentos difíciles, son momentos de grandes retos pero también de muchísima investigación y somos muchísimas personas que estamos, en verdad, dando la vida para que los chicos realmente tengan una vida sana y feliz.