Claudia Iveth Robles

Desde hace seis años, Miriam y Pablo Pérez son instructores del Método de Ovulación Billings, servicio que asumieron luego de conocer las bondades del método para la planificación familiar, para la salud, para la comunicación de pareja y para la armonía familiar.

En su vida conyugal Pablo y Miriam usaron anticonceptivos y pensaron  en la vasectomía como opción para ya no concebir, pero descubrieron en el MOB una misión para lo que Dios los estaba llamando y ahora dan testimonio y acompañan a parejas que tiene baja fertilidad o quieren saber más sobre la paternidad responsable.

 

Pérdidas y regalo

Miriam había escuchado alguna información sobre el método, pero tenía una concepción errónea, pues pensaba que era un método anticonceptivo aceptado por la Iglesia.

Ya no querían  más hijos pues tenían tres y se sentían socialmente señalados.

Luego de conocer sobre el MOB acudieron a un curso, aunque con la idea de ya no concebir, “cerrados a la vida”.

“No estaba tan abierta al aprendizaje. Yo decía soy madre de muchos hijos y lo tengo que solucionar”, dijo Miriam.

Pero grande fue su sorpresa pues al llevar el curso resultaron embarazados, lo que representó para ellos un enojo y una crisis de fe.

El matrimonio había padecido por fertilidad disminuida y perdieron tres bebés en el inicio de su vida conyugal por lo que después veían la incongruencia de llorar por la pérdida de sus hijos, y ahora llorar por uno que venía en camino sin planearlo.

“Los seres humanos somos tan ingratos, sólo pensamos en nuestra felicidad y nuestro futuro”, dijo Miriam.

Durante este proceso, la pareja sufrió la pérdida del bebé por un aborto espontáneo y así llegó una crisis matrimonial. 

“Pero Dios nos trabaja y permite que sucedan las cosas. Ahí empezó un camino maravilloso en el que Dios permitió que analizáramos qué era lo que realmente Miriam y Pablo buscaban”, expreso Miriam.

Nuevo curso

La pareja decidió tomar un nuevo curso de Método Billngs ya con una actitud diferente y en este acompañamiento, Miriam y Pablo conocieron a otras parejas que pasaron por situaciones parecidas.

“Sentí en el Billings un proceso de acompañamiento muy fraterno, como si fuera una pieza faltante en nuestras vidas…al llegar ahí, sentimos como si se completara nuestro rompecabezas, fue algo muy valioso”, expresó la esposa.

“Fue un antes y un después no solamente en cuanto a la fertilidad, sino en cuento a la forma de comunicarnos, de conocerla a ella… descubrimos que de aquí éramos”, dijo Pablo.

Tiempo dedspués de su segundo curso, Pablo y Miriam se convirtieron en instructores MOB y tras cuatro años en este servicio recibieron en sus vidas a su cuarto hijo, al que aman profundamente agradecidos con Dios.  

“Amamos a nuestros cuatro hijos, son deseados y el cuarto llego como bendición. Le dijimos al Señor: tómanos y haz de nuestra familia lo que quieras, porque es tuya, y nos dio la bendición de nuestro bebé”, expresaron.

 

“Billings es vida, es familia, es amor conyugal”.

Miriam Pérez