Presencia

PALABRA Y TESTIMONIO DE LA IGLESIA CATÓLICA EN CIUDAD JUÁREZ

Fe Católica

Esto es lo que pasa cuando bendices…y cuando maldices

En esta entrevista, el padre Antonio González, párroco de La Santísima Trinidad explica el alcance de las bendiciones y maldiciones…

 

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Nadie, absolutamente nadie, puede decir que no ha recibido ninguna bendición de Dios.

Cuando la gente ve que prospera materialmente o logra un éxito alaba a Dios y le agradece con expresiones como: Bendito sea Dios, Dios me ha bendecido, le debo a Dios lo que tengo, el Señor ha sido generoso conmigo, Dios me ha bendecido con esta casa, he recibido una bendición de Dios, etc..; son en definitiva unas oraciones de alabanza y reconocimiento a la bondad y misericordia de Dios y a los beneficios que nos ha otorgado.

Esta actitud del cristiano de agradecimiento a Dios puede atraer la benevolencia de Dios y nuevas bendiciones. Es bueno reconocer a Dios sus tantas bendiciones, pues ¿qué es lo que tenemos que no se nos haya sido dado?

En esta entrevista, el padre Antonio González abunda sobre el significado de las bendiciones…y también de las maldiciones

 

¿Qué son las bendiciones?

Por la misma expresión de la palabra bendecir es decir bien, desear el bien, reconocer el bien, hacer el bien, el bien objetivo y verdadero. Toda bendición viene de Dios, ahí tiene su origen, porque es el Bien Supremo, objetivo, es como nosotros la vivimos, o la pedimos desde la fe en Dios, en la Iglesia, primero mirando a Dios. Bendecir a Dios es reconocer su grandeza, su bondad, su amor, su misericordia, realizada en sí mismo y también fuera de sí mismo. Se dice que el bien se difunde  por sí mismo y también en nosotros los humanos. Dios transmite el bien. somos un bien de Dios, somos expresión de Dios, que es el bien y por eso se bendicen también las personas. También toda la Creación es un bien de Dios y por eso se bendicen todas las cosas y los lugares donde se realiza la actividad humana. Entonces las bendiciones, desde la manera de expresarlo, desde la fe, es reconocer la bondad de Dios en las personas y en las cosas y en los lugares donde vivimos.

 

¿Cómo se relacionan las bendiciones con los sacramentos?

De hecho las bendiciones están consideradas como sacramentales. Un sacramental es, por ejemplo, el agua bendita, la sal bendita, el aceite bendito, entonces nos ayudan a alabar a Dios, a reconocer la presencia y acción de Dios en las cosas y en las personas. Nos ayudan también para prepararnos a recibir la vida  de Dios a través de los sacramentos, nos impulsa a la vivencia de la Palabra de Dios del estilo de vida de Dios del evangelio. Esa es la finalidad de las bendiciones como sacramentos; entonces están relacionados con los sacramentos muy fuerte, pues nos impulsan a la vivencia de los sacramentos que son los canales seguros, ciertos en la vida, de Dios para nosotros. El Bautismo, la Confirmación, la Eucaristía nos preparan y nos disponen, nos aumentan la fe, nos ayudan a aceptarlos más conscientemente, con más disponibilidad de beneficiarnos del don de Dios.

 

¿Cómo funcionan las bendiciones?

Es Dios el que actúa. El hombre abre su corazón en la fe, a la grandeza, a la bondad de Dios, y luego la suplica para sí mismo, a la vez que la reconoce y bendice a Dios. Y Dios obra en nosotros la gracia que le pedimos, su presencia, su cuidado, su protección. Por ejemplo en la bendición de un carro, uno reconoce que es un don de Dios, el tener ese medio de trabajo, de vida en el quehacer humano, uno al reconocer esa bendición de Dios, se compromete a hacer buen uso de esa bendición, a no desperdiciarla o no hacer uso de ella así nada más, porque lo tengo. Al pedir la bendición también el hombre se compromete a hacerse digno de la protección y de la bendición de Dios. De esa manera actúan las bendiciones: es la fe del hombre que le pide a Dios y se compromete a reconocerlo como el que le guía, como el Ser Supremo y Dios que obra principalmente su gracia, su bendición.

 

¿Cuál es el propósito de bendecir y decir ‘Dios te bendiga’?

Es la bendición en la expresión más clara: desear el bien a una persona: los papás a los hijos, los amigos, aunque no sea uno conocido, somos hechos para hacer y desear el bien, no el mal. Decir Dios te bendiga es expresar el buen deseo que brota de conocer el Bien Supremo que es Dios y que uno también lo desea para los demás. Es expresar de corazón que uno quiere el bien de los demás y  dentro de lo posible, hace lo posible por el bien de los demás. Decir ‘Dios te bendiga’, ‘Dios te acompañe’, ‘Dios esté contigo’ es que tu reconozcas también esa grandeza de Dios, a la vez que se pide la gracia de Dios, también se desea que el hombre reconozca a Dios como su Señor.

 

¿Cómo y quién puede dar bendiciones y bendecir?, ¿cuál es la diferencia entre la bendición de un sacerdote y la de alguien que no lo es?

En su esencia es lo mismo, pero en lo que es la regulación de las bendiciones a través del ministerio de la Iglesia, están reglamentadas en el sentido de que el ministro oficial de la bendición es el obispo, el sacerdote, diácono y luego también por el Bautismo, la Confirmación, también los laicos pueden ejercer ese servicio por el cargo que tengan sobre las personas, por ejemplo: los papás a los hijos, los adultos mayores a los más chicos, los amigos. Es decir, se expresa aunque no es tan oficial. Por ejemplo la bendición de un campanario o un templo le compete a un obispo, a un sacerdote; también la bendición de objetos, lugares, casas, centros de trabajo, hospitales, restaurantes, le compete al sacerdote, obispo, diácono. Como que son expresiones más de oficio de ministerio de servicio del sacerdocio en general, pero en esos grados. Pero también hay esas expresiones de bendiciones e inclusive también el obispo puede delegar a algún laico de conducta buena, de fe, de confianza en Dios, también una bendición. Pero los ministros oficiales de la Iglesia son el obispo, los sacerdotes, diácono.

Todos podemos bendecir, todos podemos desear el bien, todos. Pero ya desde la fe y en la Iglesia, es en esa reglamentación. Y esto de hecho depende de una Congregación que se llama Del Culto Divino (que atiende el tema de) las bendiciones, los bendicionales, los rituales que tiene la Iglesia.

 

Algo que desee agregar

Las bendiciones son un expresión muy bonita y hay que hacerla más consciente y para alimentar nuestro deseo de que el Espíritu de Dios guíe e impulse nuestra vida, pedir siempre y bendecir a Dios, pedir su bendición. Tenemos esa costumbre religiosa muy arraigada de bendecir, de pedir bendición de imágenes, de rosarios, casas, carros, centros de trabajo, de formación., y eso es muy bueno. Debemos cultivarnos en eso y tomar conciencia de que no se trata de algo supersticioso o algo que no me compromete a nada. Viene precisamente de reconocer en mi vida la grandeza y el amor de Dios que se expresa en esos instrumentos, pero que piden de mí también una fe llena de esperanza en la presencia y en el amor de la acción de Dios en nuestras vidas. Debemos cultivar el bendecirnos unos a otros, bendecir a Dios por supuesto, y todos los instrumentos que podamos bendecir. Y si la bendición viene del obispo, del sacerdote o diácono, mejor.

 

…Sobre las maldiciones

En el Sermón del Montaña, Jesús se refirió a la prohibición de maldecir: “Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial,…” (Mt 5, 44-45).

Alguien se preguntará: “¿Pero qué pretende Jesucristo al decir esto? ¿Qué ame a mis enemigos, a quien me maltrata, a quien busca mi mal?” Pues sí, aunque suene absurdo a la lógica humana, esto es lo que nos pide Jesús. Es más, si cumplimos su voluntad es lo que nos identifica como hijos del Padre Celestial; es lo que nos hace sus hijos, es lo que me invita a reconocer en el otro a un hermano.

Dicho lo anterior, podemos afirmar que no maldecir es prácticamente una orden.

Pero Qué son las maldiciones?…aquí la explicación:

 

¿Qué son las maldiciones?

Es todo lo contario a la bendición, es el deseo del mal, es por inspiración del demonio, ya no es humano, es demoniaco desear el mal y hacer el mal,  el mal objetivo, ir en contra del plan de Dios, que es bendecir, proteger, cuidar, amar, tener misericordia, construir. Y la maldición es destruir es ir en contra de todo lo positivo y bueno de Dios, y tiene su origen en el demonio, que inspira en hacernos mal y destruirnos unos a otros.

 

¿Cómo afecta que la gente diga maldiciones?

Estamos acostumbrados a decirles maldiciones a las palabras mal sonantes, pero  en realidad no son maldiciones. Sin embargo cuando sí lleva la intención en el corazón el deseo del mal a la persona con la que se pelea, es abrirle las puertas al diablo y exponerse. Nosotros los cristianos no debemos desear el mal, ni la condenación. Nosotros, como Dios, debemos desear y hacer el bien siempre, el único que desea el mal es el demonio, el plan contrario a Dios.

 

¿Cómo funcionan las maldiciones? ¿basta decir ‘maldito seas’ para que afecte a la otra persona?

Puede afectar levemente, no hay la intención, en un momento de coraje o arrebato de ira uno expresó eso, pero no lo dice de corazón. Claro, no hay que decirlo nunca, pues sí puede tener un efecto leve. Pero ya cuando es algo que se desea, uno se deja guiar y el espíritu del mal es  tremendo y fuertísimo, lo engaña a uno y uno puede llegar hasta ir en contra de la vida de la persona, de una maldición que tenga, que expresa un rencor fuerte, un deseo de maldad para una persona, tiene efecto. Así como que se realice porque yo lo digo, no, no directamente, pero me puede llevar a hacerlo.

 

¿En las bendiciones Dios actúa, y en las maldiciones  quien actúa?

El demonio es el que actúa en el corazón del que la desea y que lo puede llevar hasta dañar fuertemente y también en un momento dado, si uno tiene una alianza con el demonio, también el demonio pude terminar dañando a quien uno maldice.

 

¿En qué grado tienen efecto las maldiciones?

El demonio también anda buscando a quien devorar, dice San Pedro, como león rugiente a quien devorar y destruir.

 

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