Este acontecimiento nos interpela, nos invita a trabajar por la vida, por la paz, por el respeto de todos, y más de los niños, afirmó el obispo en la homilía de su misa funeral…Dijo a la familia que ahora Rafita está revestido de la túnica de la santidad…

Claudia Iveth Robles

“Esto que ha sucedido con Rafita, no debe suceder ¡Jamás! ¡nunca!, ¡a nadie!”, clamó el obispo don José Guadalupe Torres Campos en la misa de honras fúnebres del niño David Rafael Santillán, “Rafita”, de 6 años de edad, quien desapareció hace una semana en la Colonia Praderas del Pacífico y fue hallado muerto apenas el pasado martes en la misma colonia.

La misa de cuerpo presente se celebró en la parroquia San Judas Tadeo, por petición de la familia del niño, devota del santo. Fue presidida por el obispo don José Guadalupe Torres Campos y concelebrada por los sacerdotes José Solís, Mario Manríquez y Salvador Magallanes, así como por el diácono Gustavo Balderas.

 

Desconsolados, los familiares y amigos del pequeño de seis años portaron playeras con la frase “Te queremos Rafita” y escucharon las palabras del obispo luego de que en la entrada del templo se recibió el féretro, que llevaba encima un manto blanco.

“Ahora Rafita está revestido de la túnica de la santidad, junto a Dios, lleno de luz, inocente, limpio y puro. Su corazón está con Dios, y esta ofrenda del dolor por la pérdida de un hijo, de un hermano que arrebataron violentamente, reafirma que el Señor está contigo”, afirmó el obispo.

En su mensaje, el obispo dijo a la familia que “solamente a la luz de la fe y de la esperanza, podemos entender un poco y consolarnos mutuamente por amor”.

Y tras recordar que “Rafita” ya es un santo que acompaña e intercede junto a Cristo desde el cielo y en el corazón de su madre y familia, el obispo clamó:

“Esto que ha sucedido con Rafita, ¡no debe suceder jamás, nunca, a nadie!”.  

 

Cuidar la vida

El obispo deploró la maldad del hombre que llega a arrebatar la vida, y pidió a todos “cuidar la vida de todos, desde el que está por nacer, el que nace, el niño, el adolescente, el joven, el adulto. Siempre un  respeto y amor a la vida”, dijo.

“Este acontecimiento nos cuestiona, nos interpela, nos invita a trabajar por la vida, por la paz, por el respeto de todos, y más de los niños”, afirmó el obispo.

Recordó que Rafita ha sido revestido de la luz de la gracia y que ahora intercede, en su gracia, por la familia, para darle consuelo, fortaleza y paz, así como fe y esperanza.

“Mantengan esa devoción a San Judas y ahora, por intercesión de Rafita, pidan a Dios para que siga derramando en nosotros su gracia, su amor en la vida de cada uno de nosotros”, puntualizó.

Luego de la oración final, el obispo roció agua bendita e inciensó el féretro, que fue llevado por los familiares de Rafita y trasladado luego al panteón Recinto de la Oración, donde ya reposa. Descanse en paz.