Terepeuta explica de dónde proviene la violencia en la pareja y presenta algunos de los tipos más comunes…

 

Ana María Ibarra

La violencia en pareja no es un tema nuevo, y para la terapeuta Nelly Murillo, del Centro Familiar para la Integración y Crecimiento, la violencia en pareja o en la relación amorosa es una consecuencia de la violencia que cada ser humano ha sufrido en su entorno familiar de origen.

La especialista explicó que pueden existir hasta 15 tipos de violencia en la pareja, pero enumeró las cinco que consideró más importantes.

 

La violencia, un patrón

Nelly explicó que el ser humano siempre ha vivido en pareja.

“Hemos sido pareja con mamá, hemos sido pareja con papá, hemos sido pareja con los hermanos. Cuando hablamos de la violencia en pareja amorosa, estamos hablando de la secuencia que dejaron las otras relaciones de pareja que tuvimos en un amor filial o paternal”, dijo.

Explicó que la violencia en pareja no es nueva, pues quien vive relaciones dolorosas, agresivas y ofensivas en una familia, adquiere ese patrón y “permite” a la persona dejarse violentar en otras relaciones.

“Ciertamente donde a veces nos damos mayor cuenta o donde a veces se puntualiza más la violencia, es cuando tenemos una relación de noviazgo o de matrimonio, pero ya la vivimos desde antes. Los patrones que vimos, que experimentó papá, mamá, los repetimos cuando no trabajamos o no somos conscientes”, expuso la terapeuta.

Con base en su experiencia, Nelly explicó que estos patrones de violencia pueden enumerarse en cinco grandes tipos de violencia. Afirmó que aunque muchas veces las personas reducen la violencia a la agresión física, ésta es el culmen de los otros tipos de violencia, y la mayoría de las veces, para llegar a una agresión física, ya hubo una agresión verbal.

 

Tipos de violencia

* Violencia física: Aunque la mayoría de las personas reducen la violencia a la agresión física, esta es el culmen de todas las demás muestras de violencia.

* Violencia verbal: Va mucho más allá de una mala palabra. Empezó por decirle “tonta”, “ignorante”, o a veces son palabras bonitas, pero el tono denota la agresión. A veces el sarcasmo es una forma de violencia verbal.

* Violencia económica: En el noviazgo, el exigirle a la mujer que pague, o el que le supervise los gastos. En matrimonio, se llega a condicionar o negociar de una forma denigrante. La violencia económica es un medio muy sutil de sobajar a la persona, inclusive a veces es utilizada para ejercer violencia sexual.

* Violencia Sexual: La violencia económica muchas veces se asocia dentro de la relación de pareja con la violencia sexual: “como yo te mantengo tienes que complacerme esta parte sexual”. Esta suele ser una situación de agresión que muchas veces la persona no alcanza a distinguir. Si nos vamos un poco atrás, en nuestra cultura se ha enseñado que la sexualidad es una necesidad del hombre y una obligación para la mujer.

* Violencia espiritual: Se habla poco de ella. Es donde se utilizan los secretos del otro para coaccionar a que actúe a favor del agresor. Cuando una persona puso sus secretos, sus sueños, sus aspiraciones y el otro lo utiliza para acceder a beneficios, hiere el espíritu de quien le confió.

 

Cuidar de sí mismo

Nelly afirmó que al hablar de violencia de pareja se piensa en la agresión que ejerce el hombre contra la mujer, sin embargo,  en la actualidad también las mujeres ejercen violencia de cualquier tipo.

Por ello, Nelly motivó a buscar formas de prevenir la violencia en pareja, una de ellas estando atentos del entorno de la pareja.

“Cuando el amor llega, tenemos a la persona tan cerquita que somos incapaces de ver más allá. Es importante escuchar el entorno, ver cómo se comporta con los demás, si es agresivo con los demás, tú no serás la excepción. Aunque en este momento no sea así, trae una esencia”, afirmó Nelly.

Advirtió que Abrir los oídos es también necesario.

“¿Qué dicen los demás de tú relación? A veces los otros te dicen algo sobre él, o ella, y se lo justificas. Atiende tus mensajes internos, a veces hay algo que no nos gusta, que nos dice que no tendrá futuro, pero no hacemos caso. Indaga, busca ese algo, ve más allá”.

Nelly invitó a quienes no logren descubrir los indicios de violencia en el otro o en sí mismo, a que acudan a pedir ayuda, pues afirmó que, si bien el ser humano no está definido, si está condicionado.

“Ve a consejerías espiritual. En la oración pídele a Dios que te revele en tu corazón, en los acontecimientos cotidianos, de qué te está queriendo proteger, o asiste a un proceso terapéutico. Si viste en tu casa relaciones de violencia entre papá y mamá, ve a un proceso terapéutico para que te deshagas de ello, porque seguramente se repetirán patrones”, alertó.

Y agregó: “Tenemos la solución en nuestras manos, y si ya eres una persona consciente y claramente te descubres en una relación de violencia piensa más en ti que en los demás. Atiéndete, por ti, por tus hijos y por tu pareja, porque no todo es malo en la relación a pesar de que haya agresión”.