Claudia Iveth Robles

A los 97 años de edad y una expresión de agradecimiento, falleció en esta ciudad la hermana María Inés de Jesús Sacramentado, religiosa Clarisa Capuchina, quien hace 66 años llegó a ciudad Juárez con otras hermanas religiosas para fundar la comunidad de monjas Clarisas Capuchinas en esta diócesis.

La religiosa quien celebró el pasado 17 de septiembre de 2016, 76 años de vida consagrada permanecía en oración y siendo atendida por sus hermanas clarisas capuchinas, en el Convento de Cristo Rey.

La misa de honras fúnebres se celebró el pasado miércoles 9 de agosto, y fue presidida por el obispo diocesano, don José Guadalupe Torres Campos en la parroquia de Cristo Rey, donde hace dos años el mismo don Guadalupe acompañó a la hermana Inesita, como era llamada de cariño, a sus Bodas de Diamante por 75 años de vida religiosa.

Una vida de entrega

Esther Martínez Reyna es el nombre con el que fue registrada la religiosa María Inés, quien nació el día 4 de febrero de 1921, en la localidad de Ledesma, Jalisco.

Sus padres fueron don Agapito Martínez, ferrocarrilero, y Petra Reyna de Martínez, quien se dedicó al hogar.

Esther fue bautizada el 13 de febrero de 1921 por don Jesús Muñoz, en la Vicaría de Ledesma, Jalisco, y fue confirmada el 30 de Octubre del mismo año, por el Excelentísimo Señor Obispo don Ignacio Valdespino y Díaz, en Aguascalientes, Aguascalientes.

Ingresó el16 de junio de 1939 al Monasterio de la  “Betania del Corazón de Jesús’’ en la ciudad de Aguascalientes, a la edad de 18 Años.

Tomó el hábito el 17 de diciembre de 1939 como novicia de coro, bajo el nombre de Sor María Inés de Jesús Sacramentado Josefa.

En ese entonces, la pequeña comunidad constaba de 12 religiosas de votos perpetuos, cuatro postulantes y como única novicia, María Inés.

La hermana María Inés hizo sus votos simples el 19 de diciembre de 1940, a la edad de 19 años y sus votos perpetuos el 19 de Diciembre de 1943.

 

Fundadora en Ciudad Juárez

Generosa con el Señor, siempre contenta de hacer su voluntad, sor María Inés fue enviada a Ciudad Juárez a fundar un monasterio en 1951, el de Cristo Rey que este próximo mes de septiembre llegará a 67 años de fundación.

“Ha vivido el nacimiento de una nueva diócesis, ha vivido la presencia de cuatro señores obispos, se ha entregado, ha sido pobre a imagen de Cristo a través de la oración y la contemplación”, dijo monseñor Torres en la mi.

 

Misa de despedida

Religiosas Clarisas Capuchinas, amigos y sacerdotes despidieron a la hermana María Ines de Jesús Sacramentado, en la misa de cuerpo presente realizada el pasado miércoles 9 de agosto en la Parroquia Cristo Rey.

La misa fue presidida por el obispo don José Guadalupe Torres Campos, y concelebrada por monseñor José René Blanco Vega, vicario general y los sacerdotes Leonardo García, Leopoldo Nevárez (capellán de las religiosas), Gregorio Ciria, Víctor Fernández y Julián Badillo.

En su mensaje, el obispo habló de la importancia recordar la Palabra de Dios en el pasaje de la lámpara encendida, que nos pide estar preparados para el encuentro del Señor.

“La hermana Inés creyó, amó hasta el último instante de su vida a Jesús, lo sirvió desde niña y más cuando decidió consagrarse totalmente a Cristo a través de la vida consagrada, contemplativa como capuchina. Ella siempre mantuvo su lámpara encendida”, dijo.

Dio gracias a Dios por que la “Madre Inés” llegó a sus 96 años y dos meses de vida, siempre con entrega a Dios, con alegría y oración por la Iglesia, por los sacerdotes y las vocaciones.

Recordó de ella su sonrisa y su gusto por el canto, y dijo que la vida de Sor Inés es un gran ejemplo a seguir.