Fortalecer lo que une, sobrepasar lo que separa.

Oscar Ibáñez

 

El Papa San Juan XXIII fue un firme promotor de la unidad, a través de sus acercamientos con las iglesias cristianas de oriente y con la convocatoria del Concilio Ecuménico Vaticano II que produjo importantes documentos que promueven la unidad de los cristianos, y establecen criterios para las relaciones con otras religiones que creen en el único Dios (judíos y musulmanes), y las no cristianas.

Durante esta semana, la Iglesia nos invita a hacer oración por la unidad de los cristianos en todo el mundo; recuerdo la convocatoria que realizó San Juan Pablo II en 1986, invitando a líderes de distintas creencias religiosas a orar en Asís por la paz mundial, entre otras reuniones ecuménicas posteriores hasta publicar la encíclica ut unum sint (que sean uno) en 1995.

En dicha encíclica se afirma: “« No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial » (Mt 7, 21). La coherencia y honestidad de las intenciones y afirmaciones de principio se verifican aplicándolas en la vida concreta.”

Es por ello que hay muchas actividades en favor de la justicia, la solidaridad y la paz que se realizan a través de una colaboración explícita entre cristianos (y no cristianos) de diversas denominaciones religiosas, es una muestra de unidad que trasciende las diferencias que existen entre credos.

Los problemas de la sociedad actual son muy amplios y sin la decidida colaboración de los cristianos las soluciones serán más difíciles. Por ejemplo, la semana pasada se realizó en la capital del estado de Chihuahua un congreso evangélico Pro-vida que convocó a líderes y políticos de distintos credos, cristianos evangélicos, de otras denominaciones y católicos.

En este evento, además de la oración y la convivencia hubo distintos discursos que enfatizaron lo que los une: la defensa de la vida y la familia, el fortalecimiento del matrimonio entre hombre y mujer, la protección de los niños, el compromiso educativo de los padres, la congruencia de vida con el respeto, el amor y la solidaridad.

Diputados de prácticamente todos los partidos estuvieron en el encuentro, así como funcionarios de gobierno, posteriormente los líderes religiosos evangélicos se reunieron con la alcaldesa de Chihuahua Maru Campos quien les reiteró el apoyo a las políticas de promoción de la familia y las personas. Es a través de estos gestos de colaboración en que se manifiesta la unidad.

La violencia, la inseguridad y la falta de justicia son realidades que no se pueden ocultar. Es probable que existan distintas alternativas para resolver estos problemas, y seguramente llevará tiempo hacerlo, pero lo que no podemos hacer es simular que no pasa nada. La construcción de la paz y la justicia son aspiraciones que pueden mover a una colaboración más amplia entre católicos, cristianos y no creyentes.

La manipulación de datos, el encubrimiento de actos de corrupción, la falta de congruencia de actores políticos, la falta de resultados de políticas públicas, así como las malas decisiones deben ser señaladas, para que al reconocer los errores (primer paso para resolver un problema) se puedan plantear distintas alternativas de solución.

Hoy los católicos en todo el mundo oramos para que “Dios nos conceda fortalecer todo aquello que nos une y sobrepasar todo aquello que nos separa.” En ese espíritu espero que los laicos católicos estemos dispuestos a llevar nuestra fe a los ámbitos que claman justicia, coordinar las múltiples iniciativas que ya existen aisladas, y acercarnos con otros creyentes para vivir la oración de Cristo al Padre. “Que sean uno.”

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